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Ordenan demoler un terraplén en la Reserva Provincial Iberá

Fue construido sin haberse realizado un estudio previo de impacto ambiental

La medida judicial fue dictada por el Superior Tribunal de Justicia de Corrientes.La demanda había sido presentada por un poblador del paraje Yahaveré directamente afectado por la inundación causada por la obra. El terraplén de 1,50 metro de alto comenzó a ser levantado por la Empresa Forestal Andina SA hacia noviembre de 2005, sin autorización del Instituto Correntino del Agua y del Ambiente (ICAA).

Fuente: Clarín. Por:Sibila Camps

BUENOS AIRES (19/12/2007).- El Superior Tribunal de Justicia de Corrientes ordenó a una empresa demoler un terraplén de 27 kilómetros en plena Reserva Natural del Iberá, que está provocando serios daños al ecosistema. La demanda había sido presentada por un poblador del paraje Yahaveré directamente afectado por la inundación causada por la obra. Los esteros del Iberá abarcan 1.300.000 hectáreas. Es una gran colectora de agua de lluvia, un inmenso pozo cuya profundidad fluctúa entre 50 centímetros y 5 metros. Con un desnivel de apenas 10 metros a través de 250 kilómetros, las aguas escurren muy lentamente y el desborde se vuelca en el río Corrientes, afluente del Paraná. Al ser humedales, hay zonas que sufren inundaciones temporarias y otras anegadas en forma permanente. El terraplén de 1,50 metro de alto comenzó a ser levantado por la Empresa Forestal Andina SA hacia noviembre de 2005, sin autorización del Instituto Correntino del Agua y del Ambiente (ICAA), ni haber presentado ningún proyecto ni un estudio de impacto ambiental. Cuando tenía 1,5 kilómetro, Bruno Leiva -un poblador afincado desde 1983, cuando llegó como guardaparque de la reserva provincial- pidió apoyo técnico y legal a CLT, la fundación creada por Douglas Tompkins, que desarrolla proyectos de conservación en el Iberá. Sucesivos fallos en primera y en segunda instancia ordenaron a la empresa primero frenar la construcción del terraplén, y luego demolerlo. Sin embargo, Forestal Andina continuó la construcción, sin que el ICAA tampoco tomara cartas en el asunto. Los primeros 10 kilómetros están construidos transversalmente al sentido del escurrimiento de las aguas. «Esto demora tres veces más su salida y hace que las tierras de la alta cuenca estén mucho más tiempo inundadas», explicó a Clarín la bióloga Sofía Heinonen, coordinadora del proyecto Esteros del Iberá de CLT. Agregó que, en la alta cuenca, los productores ya perdieron unas 200 vacas. Según Heinonen, Forestal Andina tiene allí 17.000 hectáreas, por las que pagó entre 30 y 50 dólares la hectárea, y ubicó allí 4.000 cabezas, en una zona no apta para la ganadería. «Hoy las están retirando, porque están bajo agua -señaló-. Y están ofreciendo el campo en venta a 500 dólares la hectárea. Aunque la mensura y el registro de propiedad fueron objetados por la Fiscalía de Estado, porque intentaron inscribir 26.000 hectáreas, de las que 9.000 son fiscales». Como el terraplén no tiene puentes ni alcantarillas, el doctor Andrés Nápoli, abogado patrocinante de Leiva, indicó que se presume que la empresa intentaba ganar tierras mediante pólders. Forestal Andina argumentó que resultaría más dañoso destruir lo construido, que mantenerlo como está. Pero el Superior Tribunal correntino lo rechazó: «El sistema jurídico no puede tolerar que quien desoiga un mandato judicial pueda resultar a la postre beneficiado por dicha conducta, que por demás importaría la comisión de un delito». Ahora, la empresa tiene 30 días para demoler el terraplén, lo cual implica un estudio técnico previo para recomponer el ecosistema sin causar nuevos daños. De no cumplir, la Corte ordenó al ICAA hacerlo, a costa de Forestal Andina. «Si la empresa no cumple y el ICAA no hace nada -previene Nápoli-, se estará comprando un problema». La fauna, en peligro Una riquísima fauna puebla los esteros del Iberá: 125 especies de peces, 40 anfibios, 60 reptiles y 344 aves. Pero son los mamíferos los que más riesgo corren a causa del desequilibrio ecológico, algunos en riesgo de extinción. «El ciervo de los pantanos y el carpincho se alimentan en las zonas bajas, pero necesitan las altas para refugio, dormidero y reproducción. Si hay menos zonas altas, se acercan más a las rutas, con más peligro de que los cacen», explicó Sofía Heinonen. La bióloga señaló otro efecto irreversible del terraplén: «Si el agua queda mucho tiempo demorada infiltra a la napa, ésta se satura y las aguas subterráneas empiezan a tener energía, se genera un vacío y se va haciendo una especie de caverna, y eso hace que el suelo se hunda. Se acelera la formación de lagunas redondas de superficie, con lo cual se pierden tierras productivas

Fuente: Clarín. Por:Sibila Camps

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