Últimas noticias

Opinión

La agenda empresaria que deja Kirchner al nuevo Gobierno

Economía

Además de inflación, salarios y dólar, quedan otras cuestiones pendientes que afectarán a los hombres de negocios

Fuente: Diario Clarín. Por Martín Bidegaray, Natacha Esquivel | mbidegaray@clarin.com, nesquivel@clarin.com

DOM 28/10/07| Además de inflación, salarios y dólar, quedan otras cuestiones pendientes que afectarán a los hombres de negocios. ¿La incógnita se develará mañana o habrá que esperar al ballottage? Gane quien gane, inflación, salarios, tarifas, energía y dólar son las variables macroeconómicas sobre las que se espera el accionar del nuevo Gobierno. Pero en el mundo empresario, además de éstos, hay otros asuntos pendientes. Algunos impactan sobre ciertas compañías, como la venta de YPF, Esso o Telecom. Otros, sobre algunos sectores, como el de las cerealeras, que temen una eventual alza en las retenciones, o las petroleras, que ven crecer la brecha entre el precio internacional del petróleo y el de la nafta en el surtidor. Y varias cuestiones atraviesan a todas: quieren saber cómo evolucionarán las tarifas, se resolverá la escasez energética o se facilitará el acceso al crédito. Por otro lado, las giras internacionales de Cristina Fernández de Kirchner, la candidata a la que la mayoría de las encuestas augura una victoria en la primera vuelta, hacen pensar que habrá un trato «más amigable» hacia las multinacionales. Las empresas nacionales endeudadas, en tanto, quieren ver si el Gobierno continuará apoyando los salvatajes, como el de SanCor. Y se aguarda la voz oficial sobre la creciente adquisición de firmas locales por parte de las brasileñas. El pacto El pacto social prometido por Cristina despierta incógnitas. Si la senadora se convierte en presidente, sentará en la misma mesa a compañías, sindicatos y Estado. Más de una decena de ejecutivos consultados por iEco quieren creer que el acuerdo servirá para atenuar las demandas sindicales. Si la idea es negociar una suba salarial única en el año y la aplicación de incrementos de precios paulatinos en el mismo porcentaje, la mayoría de los ejecutivos firmaría en minutos. Algunos aventuran que se enfriará el ascendente de Hugo Moyano en la Casa Rosada. Desde que Néstor Kirchner llegó al poder, los camioneros consiguieron afiliados para su gremio y subas con métodos no muy delicados. Casi todos aceptan que habrá alza salarial. Lo que está en discusión es el porcentaje –los empresarios hablan de 10% a 15%, los sindicalistas de 20% a 40%– y los métodos de negociación. Clarín anticipó que 17% es la cifra más probable. «Tiene que ser un pacto distinto. Debería definirse un modelo económico y financiero. Si sólo hablamos de precios y salarios, es siempre lo mismo», cree Miguel Arrigoni, socio director de Deloitte Finanzas Corporativas. «Estos acuerdos pueden ser efectivos en el corto plazo, pero no hay una buena experiencia en la historia mirando el mediano plazo», agrega Federico Bragagnolo, economista de Econviews. Vladimir Werning, de JP Morgan Chase, uno de los analistas más respetados, escribió en su último paper que «habrá un crecimiento atractivo, pero con inflación espinosa». El escenario post-electoral estará caracterizado por un ajuste fiscal, para reconstituir el superávit, añade. «Los sindicatos serán llamados a moderar sus demandas, como parte de la estrategia anti-inflacionaria. Subirán los impuestos a las exportaciones agrícolas, para complementar el ajuste fiscal y limitar la inflación en los precios de los alimentos. Las tarifas de los servicios públicos se elevarán gradualmente mientras los subsidios a la energía y al gas son reducidos (tanto para bajar el gasto como para disminuir el riesgo de cortes de suministro)». Las restricciones energéticas aparecen en todas las menciones. Aunque los optimistas observan que está en marcha la licitación de cinco generadoras, y que las dos usinas que promovió el Gobierno entrarán en funcionamiento en 2008, la segunda parte de la construcción de los gasoductos está atrasada. Ya se acordaron revisiones integrales tarifarias para las distribuidoras eléctricas. Lo que falta medir es la suba de la boleta desde febrero. Se habla de un rango del 9% al 11%. «Primero se determinará el valor total de la compañía y la tasa de rentabilidad que debe tener», explica Alejandro McFarlane, presidente de Edenor. «Con estos datos, el Estado fijará las tarifas, para que la empresa llegue a la rentabilidad pautada. Y repartirá el aumento como le parezca mejor: si se le cobra un poco a los 2,5 millones de clientes que tenemos o más a los de mejor poder adquisitivo o a las industrias», dice. Así como el aumento en la boleta de la luz parece inexorable, lo mismo se avizora con los precios de los combustibles. «Tomará un tiempo. Creo que será un ajuste escalonado a lo largo de dos o tres años», confía un petrolero. El próximo presidente se llevará los laureles cuando YPF incorpore un socio argentino. El grupo Eskenazi se encuentra armando la ingeniería financiera para adquirir un 25% y, tras esa transacción, otro 20% de la compañía se venderá en la Bolsa. La otra definición en el sector es la venta de Esso. La venezolana PdVSA, la brasileña Petrobras y la estatal Enarsa, junto a un empresario local (se habla de Eduardo Eurnekian o Marcelo Mindlin) tienen más chances. Y queda pendiente la demanda por supuesto desabastecimiento de gasoil del Gobierno contra Shell. «A las productoras de petróleo y gas se les pide más exploración y producción. Pero nadie se animará a invertir cuando sus concesiones vencen en tres o cuatro años», dice Patricio Rotman, director de Finanzas & Gestión. Un caso testigo fue el de Pan American Energy (PAE), firma de los Bulgheroni y British Petroleum. Consiguió una extensión en el yacimiento de Cerro Dragón, que vencía en 2017 y fue prorrogado hasta 2027. La renegociación fue aprobada por el gobernador y la legislatura chubutense. Aún falta la determinación de Santa Cruz, que generó polémica. Las empresas de Lula La continuidad de la avanzada brasileña sobre las firmas argentinas también está supeditada al rumbo del Gobierno. Camargo Correa maneja la fecha tentativa de marzo-abril para la aprobación de la adquisición de Alpargatas. Cuando Marfrig termine de auditar a Quickfood, la dueña de Paty, Defensa de la Competencia estudiará la operación. En su reunión con Cristina, Luis Pagani –presidente de Arcor y la Asociación Empresaria Argentina– pidió un sistema bancario eficiente para promover el crédito. Y fomentar un nucleo de empresas nacionales de clase mundial «para enfrentar a grandes competidores del mundo». Hay otro empresario cordobés, Roberto Urquía, que está en la mira de sus pares. Es que encabeza la lista de candidatos a diputados por el Frente para la Victoria en la provincia y su familia es propietaria de Aceitera General Deheza. Las cerealeras temen por el alza de las retenciones y los ejecutivos del sector dicen que Cristina escucha a Urquía más de lo que se imagina. También están por resolverse los cambios accionarios en Telecom. El Gobierno designó dos veedores en la firma de Telecom Italia y los Werthein. Telefónica compró una participación en el grupo italiano, y la familia argentina entiende que la transacción pone en riesgo el funcionamiento de su operadora. ¿La próxima etapa privilegiará a los empresarios nacionales o será más amigable con los extranjeros? Las giras de Cristina hacen creer a las empresas que serán bien vistas siempre que anuncien inversiones. Fue el caso de Volkswagen y Wal-Mart, que se ganaron fotos con los Kirchner. «La realidad es que al sector privado le está yendo bien. Aunque el Gobierno decide quiénes son los ganadores y los perdedores. Las subas de tarifas están siendo hechas por los astutos, y la inversión todavía está vertiéndose. Esta es la razón por la que el sector privado está apostando fuertemente a Cristina Kirchner», escribió Walter Molano, de BCP Securities, en su último reporte sobre la Argentina

Fuente: Diario Clarín. Por Martín Bidegaray, Natacha Esquivel | mbidegaray@clarin.com, nesquivel@clarin.com

Artículos relacionados