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El eucaliptus pisa fuerte

Cadena forestal: un negocio que apuesta al futuro

«A la madera de eucaliptus en el mundo se la conocía sólo para triturado, pero hoy es reconocida por su color, tanto para muebles como para pisos», dijo a Clarín Rural el dirigente de la Asociación Forestal Argentina (AFOA) Jorge Barros.

Fuente: Clarín Rural

BUENOS AIRES (22/10/2007).- El eucaliptus ya no es lo que era. Y los forestadores apuestan a producir, cada vez más, mejores tablas de madera de ese árbol, que antes perdía comparado con el pino. Pero no es así ahora, gracias a que se amplió el abanico industrial, con plantas de fabricación de tableros, molduras, vigas y machimbres. «A la madera de eucaliptus en el mundo se la conocía sólo para triturado, pero hoy es reconocida por su color, tanto para muebles como para pisos», dijo a Clarín Rural el dirigente de la Asociación Forestal Argentina (AFOA) Jorge Barros. Es que la mayor rentabilidad está en esa madera de calidad y no en las fibras para pasta celulósica, afirman pensando en la tormenta por las pasteras uruguayas. Su barco productivo navega aguas de borrasca y salen al cruce de juicios erróneos, según su perspectiva. La movida mayor la hacen ahora con el Eucaliptus grandis, una especie que les da muchas satisfacciones. En una recorrida de Clarín Rural por la costa entrerriana del río Uruguay, se avizora cómo va cerrando el círculo desde el plantín hasta la fábrica de tableros, en aserraderos con alta tecnología. Lejos de la generación espontánea, la mayor calidad es fruto del mejoramiento genético, como el que se realiza en el vivero Paul Forestal, de Colonia Berduc, cerca de Colón, Entre Ríos. Allí, a un paso de la ruta nacional 14 y del Parque Nacional «El Palmar», Juan Paul exhibe orgulloso su vivero, que produce 8 millones de plantines anuales de pinos, eucaliptus y también arándanos. Paul anuncia que este año tendrá «la primera cosecha del primer huerto clonal de Eucaliptus grandis, con los que pensamos superar en un 30% de crecimiento a otras importantes fuentes semilleras». Con una superficie forestada de 111.118 hectáreas, por 1.164 productores, Entre Ríos se perfila con características propias en el concierto de la forestación argentina. Según estimaciones de AFOA, la superficie implantada es de alrededor de 1.150.000 hectáreas. «Un poco más del 55% está en Corrientes y Misiones», explicó a Clarín Rural el dirigente de AFOA Delegación Río Uruguay, Ricardo Giudici. El resto se distribuye en la Patagonia andina y pre-andina, y en el Delta entrerriano-bonaerense. El protagonismo del INTA ha sido clave para el desarrollo de la cadena forestal. En su sede de Concordia trabajan en producción de semillas y clones mejorados, testeo de especies forestales (especialmente eucaliptus subtropicales) y generación de híbridos. Las semillas son entregadas a los viveros, como el de Juan Paul, que luego abastece a los productores con sus plantines. Diana Díaz, del INTA Concordia, reseñó los estudios realizados, luego de admitir «la preocupación de las comunidades locales ante potenciales efectos del eucaliptus». Díaz aseguró que la especie es muy «amigable» con el medio ambiente, en cuanto al consumo de agua, la calidad de la tierra y la diversidad biológica, incluyendo la actividad silvopastoril, donde conviven cría y engorde de ganado. «El bosque de cultivo le saca presión al bosque nativo y lo resguarda», explicó Barros, de AFOA. Agregó que la industria argentina de consumo se basa un 95% en bosques implantados. AFOA quiere lograr la meta de 100.000 hectáreas anuales, prevista en le ley 25.080, que venía con buenas perspectivas hasta la crisis del 2001/2002. También piden que el Congreso prorrogue esa ley de fomento por otros 10 años, ya que sus aportes no reintegrables caducarían en el 2009. Para dirigentes como Barros y Giudici, los fantasmas han quedado atrás, porque en Entre Ríos no se foresta apuntando al triturado de madera (propio de la industria celulósica o del tablero), sino a la madera de mayor calidad, que puede dar al productor una rentabilidad mayor. «Entre Ríos tiene dos fábricas de triturado, una del grupo Masisa y Sadepan, que fabrican tableros, de aglomerado y MDF -recordó Barros-, pero si uno pensara en triturado solamente, obtendría un precio bajo por tonelada». También dijo que, «con semillas de muy buenos árboles o clones, un buen manejo de raleo y plantaciones de baja densidad, se pueden lograr plantaciones de eucaliptus para bobinado, como se está haciendo en el norte de Corrientes, o madera aserrable de buena calidad en esta zona». Por otra parte, los plantadores forestales dicen que la Argentina ya es un jugador más entre los exportadores de madera al hemisferio norte, pese a la contracción que causó la crisis inmobiliaria de EE.UU. «El avance se dio principalmente en madera de pino, no tanto en eucaliptos, porque viene un escalón más abajo, ya que en el mundo sólo se la conocía para el triturado», explicó Barros. Y la explicación es sencilla, porque un monte para triturado deja de 3.000 a 5.000 pesos por hectárea, mientras que el beneficio trepa de 20.000 a 30.000 pesos, cuando es madera de calidad. Martín Sánchez Acosta, del INTA Concordia, explicó que el Eucaliptus grandis «es la única madera argentina certificada en Europa». Del INTA salen semillas y clones, que abastecen a viveros de la zona. Y la investigación continúa, para brindar una mejor tecnología destinada a construir vigas, varas, aberturas, pisos, postes, rodrigones (palos de medida estándar para olivares y viñedos), que han generado la instalación de 15 plantas de impregnación sólo en la zona de Concordia. De las 111.000 hectáreas forestadas en Entre Ríos, una buena parte corresponde a Eucaliptus grandis. Forma parte de una cadena forestal distribuida en 1.164 unidades de producción. En su mayoría, ocupan una franja sobre el río Uruguay, desde Gualeguaychú hasta Corrientes. Y el aprovechamiento incluye tablas, vigas, madera triturada, aserrín y chips, la materia prima celulósica. El polo foresto-industrial incluye, además, a Concordia y Federación, con unos 200 aserraderos, que fabrican tablas, cajones y pallets. Se suman dos plantas de madera aglomerada y una planta que produce tableros MDF. Y las cifras que entran en juego son importantes, pues los últimos datos indican que sobre 608 millones de dólares de exportaciones, Entre Ríos vende 271 millones de productos agroindustriales y 51 millones de origen forestal. Esta industria sola emplea a más de 30.000 personas. Misiones, Corrientes y Entre Ríos, junto al Delta, tienen el 80% sobre 1,2 millón de hectáreas forestadas, según datos de la SAGPyA. Desde AFOA, observan que, aún con el récord exportador de 2006, con más de mil millones de dólares, la balanza es desfavorable para el país por importaciones en los rubros de celulosa y papel. El dato muestra que aún hay mucho para crecer, con una buena demanda potencial interna, aunque, está claro, la madera argentina está ganando mercado en el exterior

Fuente: Clarín Rural

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