| Opinión: |
Fuente: El Mercurio Chile
Por Matías Domeyco. Gerente General de Celulosa Arauco y Constitución S.A.
Por Matías Domeyco. Gerente General de Celulosa Arauco y Constitución S.A. Señor Director: La muerte de peces en el río Mataquito y los accidentes ocurridos en la última semana en las instalaciones de la planta Licancel, cuyos efectos sobre el medio ambiente son objeto de investigación, nos ha puesto como ejecutivos y como empresa una dura prueba en el camino, causando enorme dolor e inquietud al interior de la compañía. Esto nos duele porque lleva a la opinión pública a poner en duda los gigantescos esfuerzos desplegados en nuestras instalaciones para mejorar los estándares ambientales mediante inversión en tecnología, procesos y un profundo cambio en nuestra cultura corporativa. Y nos produce inquietud, porque pese a este trabajo, estos accidentes revelan que nuestro programa de mejoramiento ambiental aún no está terminado, lo que nos obliga a redoblar el esfuerzo. Quiero destacar, sin embargo, que desde un primer momento hemos actuado con total transparencia, informando plenamente a la autoridad, enfrentando las dudas de la comunidad y tomando medidas muy severas. En otras palabras, hemos asumido nuestras responsabilidades. Estamos absolutamente comprometidos con la plena recuperación de los daños producidos en el río, y para ello hemos desplegado los recursos necesarios y el concurso de tres universidades. Al mismo tiempo acordamos con las comunidades vecinas, especialmente con los pescadores de la zona y con microempresarios de turismo, fórmulas para mitigar los efectos socioeconómicos de esta situación. En este contexto, tomamos la decisión de cerrar indefinidamente la planta de Licancel hasta que hayamos sustituido el actual sistema de tratamiento de efluentes por uno nuevo con la mejor tecnología disponible y a entera satisfacción de la autoridad. Estas decisiones son parte del resultado de un trabajo que venimos realizando intensamente y que, en lo central, dice relación con la firme voluntad de llevar a cabo inversiones en medio ambiente que significan cambios muy importantes en la manera de gestionar nuestras instalaciones productivas. Precisamente, en el marco de esta política, acabamos de colocar Bonos de Carbono por nuestras inversiones en cogeneración eléctrica a partir de biomasa forestal, tecnología neutra en emisiones de carbono que está presente en nuestras plantas Trupán y Nueva Aldea. Se trata de una primera colocación por 482 mil Certificados de Reducción de Emisiones. Estos bonos son parte de una decisión estratégica que se enmarca en nuestra política medioambiental, la que incluye el autoabastecimiento eléctrico de las operaciones productivas con energías alternativas, la contribución de energía eléctrica excedente al Sistema Eléctrico Central y el uso integral y eficiente del bosque. Aunque siempre dispuesta a aprender, hoy somos una empresa consolidada, orgullosa de sus logros. Así la queremos ver las 34 mil personas que pertenecemos a esta comunidad y las más de mil pymes que se desarrollan junto con nosotros. Recién el año pasado, en agosto, inauguramos la moderna planta de celulosa de Nueva Aldea por mil 400 millones de dólares, en la comuna de Ránquil. La destaco porque se trata de la última gran inversión que hemos hecho y, especialmente, porque confirma que estamos incorporando los mejores estándares medioambientales disponibles en el mundo. Fuente: El Mercurio . Publicado el 25/6/2007




