| Uno de los principales proveedores de pasta celulósica y papel del mundo |
Este país es uno de los principales productores de pasta celulósica y papel del mundo. Pero consultores y ejecutivos de las firmas líderes aseguran que Argentina puede proveer la cuarta parte de la demanda global de madera, aunque advierten que las inversiones se van a otros lugares del mundo por falta de decisión política.
Por Juan Carlos Arguello, enviado especial
FINLANDIA (31/5/2007).- Desde el aire, la hija del Báltico se percibe como una perfecta conjunción entre naturaleza y modernidad. Ya en el suelo de Helsinski, la combinación se comprueba: los bosques extensos conviven con un moderno centro político, comercial y de turismo de 560 mil ciudadanos. Finlandia hace de la conservación su modo de vida, pese al llamativo contraste al ser uno de los países con mayor desarrollo de la industria forestal, de pasta celulósica y de papel. Con una población de 5,2 millones de habitantes, Finlandia vive de la industria forestal y de la alta tecnología. Uno de cada cinco habitantes es propietario de una forestación vinculada directamente a alguna de las principales industrias de celulosa de Europa y del mundo: Botnia, Stora Enso, Ence y UPC. También conocido como el país de los mil lagos, Finlandia es uno de los principales productores de papel y pasta celulósica del mundo. Pero su Gobierno, organizaciones sociales, ambientalistas y las propias empresas, ejercen un estricto control sobre las industrias que son obligadas a utilizar las mejores técnicas disponibles en el mercado y a cumplir las leyes que rigen a toda la Unión Europea. negrita/El origen de Botnia/negrita La empresa Botnia, con intereses en Latinoamérica por la instalación de la controversial planta de Fray Bentos en Uruguay, organizó un viaje para una veintena de periodistas de Argentina y el vecino país para dar a conocer su forma de trabajo y las normas ambientales por las que se rige en su país de origen y las que se compromete a cumplir en Uruguay para mitigar el impacto ambiental en el río homónimo, que tanto preocupa en Entre Ríos y a los ecologistas argentinos. En materia de tecnología, la planta de Botnia en Uruguay deberá cumplir con las denominadas Best Available Techniques (BAT) o “mejores técnicas disponibles” y el Centro Medioambiental de Finlandia, garantiza que la contaminación será mínima y muy lejos de los dramáticos pronósticos argentinos. Las BAT en Finlandia están en pleno proceso de revisión, que culminará el año que viene. Una de las novedades que introducirá el nuevo manual de buenas prácticas industriales es que reconoce –con el aval de la Unión Europea- que para el blanqueo de la pasta celulósica, los métodos ECF –elemental cloro free o libre de cloro elemental- y TCF –totalmente libre de cloro- son similares y con idéntico impacto ambiental. Esta asimilación de ambos métodos pondrá a la planta de Botnia en Uruguay con la mejor tecnología disponible –es el mismo método utilizado por Alto Paraná en Misiones-. La unificación de criterios parte del supuesto que la contaminación generada es similar –aquí nadie niega que la industria pastera o papelera contamina-, pero el sistema de TCF tiene mayores costos industriales, más uso de madera, un uso intensivo de la energía y una menor posibilidad de reciclado del papel producido, por lo que a la larga, el impacto termina siendo mayor. negrita/Potencial argentino/negrita Recorrer Finlandia deja sensaciones encontradas. La primera es, que lejos estamos. No por la distancia, de 24 horas de avión; sí por los contrastes. El país no es más grande que el Nordeste argentino, pero es uno de los principales proveedores de pasta celulósica y papel del mundo, con un PBI per cápita varias, muchas veces, mayor que el de Argentina. Un empleado promedio gana entre 24 y 30 mil euros anuales, mucho más que a lo que se puede aspirar en cualquiera de las dos orillas del Río de la Plata. La calidad de vida es mucho más elevada, pese a que el Estado se lleva más del 40 por ciento de los salarios más altos en impuestos, que se redistribuyen entre los de menores recursos a través de subsidios que en nada se parecen a los planes Jefes y Jefas. El Estado de “bienestar” tiene a la salud y a la educación como servicios gratuitos y un sistema de subsidios para madres, estudiantes y desempleados, que les permite llevar una vida digna más allá de no contar con un trabajo estable. Pese a ser una potencia forestal, los ejecutivos y especialistas de las principales empresas miran con envidia a Latinoamérica y aseguran que el futuro del sector pasará por allí. Fernando Correa, uno de los ejecutivos de Pöyry, firma que trabajó en la planificación de la planta de Fray Bentos y es socia de Botnia admite “sana envidia” hacia el Nordeste argentino, el sur de Brasil y Uruguay. El apellido no es una anomalía finlandesa: Correa es tucumano y con 34 años es uno de los principales consultores de Pöyry. “Argentina tiene 1,2 millones de hectáreas de plantaciones forestales –solo el 5 por ciento de la superficie apta para forestar-, de los cuáles el 75 por ciento está en el Litoral. Misiones es la que más forestación posee con 400 mil hectáreas. En el mundo crece la demanda de madera no solo para la pasta, si no como energía”, explica Correa en una de las distintas conferencias presentadas por Botnia. De los 1,2 millones de hectáreas forestadas, Argentina produce 6,6 millones de metros cúbicos de madera por año, mientras que Finlandia produce 65 millones de metros cúbicos. “El país puede producir 520 millones de metros cúbicos al año o un cuarto de la demanda global al 2015, o diez veces el consumo de Finlandia. Es factible duplicar la producción argentina, transformar la madera y darle valor agregado, cuenta con una estructura logística bastante adecuada. Hay que tener en cuenta que las inversiones para fabricación de pulpa van hacia donde está la materia prima, pero hay que decir que no hay planificación para aprovechar ese potencial”, enumera. En diálogo con Misiones On Line, Correa profundiza su visión sobre el NEA. “El potencial forestal es muy elevado y hay mucha oferta de materia prima. Pero lo cierto es que la madera hoy debe viajar mucho para que se le de valor agregado”. “Las inversiones llegarán si se crean las condiciones. En Entre Ríos es obvio que no sucederá. Pero no es la misma situación que Corrientes o Misiones. Todo el mundo habla y mira al NEA porque con las plantaciones de hoy puede producir buena parte de la demanda mundial. Debe haber decisión política”, insiste.




