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Los bosques nativos andino-patagónicos, que superan los 2 millones de hectáreas, proveen madera de buena calidad, leña y pastoreo para ovinos y bovinos, además de diversos productos secundarios, como hongos silvestres muy apreciados, entre otros.
Fuente: Ecampo
ESQUEL (MARZO 2007).- Los bosques nativos andino-patagónicos, que superan los 2 millones de hectáreas, proveen madera de buena calidad, leña y pastoreo para ovinos y bovinos, además de diversos productos secundarios, como hongos silvestres muy apreciados, entre otros. También es muy destacado el rol que cumplen esos bosques en la conservación del medio ambiente -fijación de anhídrido carbónico, regulación de cuencas hídricas y mantenimiento de la diversidad biológica, entre otras funciones-. Los incendios y el sobrepastoreo son causas frecuentes de degradación, y una manera de restaurar las áreas afectadas es mediante plantaciones. Por ese motivo, el INTA Esquel -Chubut- inició en 1997 una experiencia sobre un área que había sido afectada 10 años antes. En 3 ha de bosque secundario postincendio se plantaron las especies raulí (Nothofagus alpina) y roble pellín (Nothofagus obliqua). El raulí alcanzó una altura promedio de 2,5 m y un valor máximo de 3,8 m, mientras que el roble pellín alcanzó una altura promedio de 4,8 m y un máximo de 7,8 m, considerándose estos valores como suficientes para tener una plantación lograda. Estos resultados demuestran que la reforestación con especies nativas es un método promisorio para la restauración de bosques degradados. Fuente: Ing. Forestal Mondino, Víctor INTA Esquel Ing. Forestal Tejera, Luis Estación Experimental Agroforestal Esquel fuentes INTA Esquel




