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Por 13 votos contra cero y ninguna abstención, la Comisión Regional del Medio Ambiente (Corema) de la VIII Región del Bío Bío aprobó el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que buscaba obtener el permiso para una conducción y descarga al mar de los efluentes líquidos de la planta Nueva Aldea (Ex Itata) de Celco.
Fuente: Lignum
CHILE (13/6/2006).- Con esto se aprueba la construcción y operación del ducto al mar, pero tendrá monitoreos permanentes tanto diarios como semanales y mensuales por un período de tres años. Pese al dictamen el proyecto podría paralizarse en cualquier punto de su ejecución si no cumple con los requisitos impuestos por la Comisión Nacional de Medio Ambiente (Conama). Antes y después de conocerse la aprobación, decenas de manifestantes llegaron hasta el lugar con pancartas, protestando por el hecho. A lo largo de todo el proceso se han presentado por parte de diversas agrupaciones y la comunidad del sector cerca de 500 cuestionamientos a la empresa. El proyecto cubrirá 58,3 kilómetros y se internará 2.300 metros sobre el nivel del mar. LA IDEA DEL DUCTO AL MAR El debate por un ducto al mar no es nuevo y data del 1 de agosto de 1997, cuando ingresó la propuesta que consideraba construir un ducto hacia la costa. No obstante, la Corema consideró en esa época insuficientes los antecedentes para evaluar los impactos. Un año después, el 30 de octubre de 1998, la Corema emitió en forma unánime la resolución que calificó favorablemente la planta con la alternativa de descarga de efluentes en el río Cruces con tratamiento terciario. Algunas estimaciones señalan que el costo de un ducto al mar bordearía los US$ 60 millones. Fuente: La Tercera




