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Las lecciones de la lechuza moteada

Artículo de opinión

Escribe: Lic. Claudia Peirano (*)

BUENOS AIRES (25/10/2005).- La lechuza moteada del oeste norteamericano es una referencia ineludible para aquellos que estamos en el sector forestal. Considerada una especie en peligro, a principio de los años 90 se limitó la actividad forestal en tres estados de Estados Unidos como forma de preservarla. La reducción en un 80% en el corte de madera en 24 millones de acres en los estados de Washington, Oregon y California -región de morada de la lechuza- redujo la oferta de rollos en Estados Unidos en alrededor del 50%, permitiendo a otros países entrar al principal mercado de maderas del mundo. Argentina, Chile y Brasil se beneficiaron con esta medida de protección tomada bajo el marco de Endangered Species Act de 1973. Un reciente artículo de opinión de The Wall Street Journal (Owls of Protest-19/10/05) califica de “terrible error” esta medida. El impacto social y económico 15 años después, muestra la pérdida de 130.000 puestos laborales, el cierre de más de 900 empresas y el aumento de suicidios, divorcios, y migración hacia Canadá atribuido a esta causa en las comunidades afectadas. Pero esta no es la noticia del artículo. Lo que llama la atención, es que a pesar que se detuvo la explotación económica forestal, la lechuza moteada sigue en peligro de extinción. Se calcula que su población se sigue reduciendo a una tasa del 7% anual. Los motivos?, los biólogos, dice el artículo, han empezado a admitir que la razón puede ser otra especie de lechuza, que invadiendo el territorio de la lechuza moteada, la mata o se cruza con ella, reduciendo su población. Una primera lección que podemos sacar de esta paradigmática historia es que necesitamos impulsar investigación confiable para lograr políticas de manejo de recursos naturales que aseguren la sustentabilidad ambiental y el mantenimiento de la biodiversidad. No alcanza la opinión fundamentada en buenas intenciones ambientalistas. La presunción que la caída de la población de lechuzas moteadas se debía a la presencia de otra especie se tenía desde el principio. Pero la opinión política y la presión de ONG´s con un discurso anti-actividad forestal prevaleció, no permitiendo una investigación objetiva para determinar las causas en forma confiable y diseñar una política adecuada para atender la situación de esta especie en peligro. El costo social y económico que ha producido esta medida -sin el beneficio que se esperaba obtener- en la región afectada, es demasiado grave como para no prender una luz de alarma en quienes tienen responsabilidad en políticas públicas. La preocupación de la sociedad con respecto al tema ambiental -legítima y creciente- puede llevar a tomar medidas sin suficiente fundamentos, con consecuencias muy negativas en lo económico y social sin lograr el impacto positivo en lo ambiental. Se debe promover una mayor investigación de calidad y pertinencia, así como análisis de impacto objetivos de manera de reducir las probabilidades aceptar propuestas “políticamente correctas” pero social y ambientalmente perjudiciales. Por último, una alerta de mercado. El Acta en la cual se fundamentó la medida se está revisando. Es probable que la actividad económica forestal vuelva al oeste norteamericano. Deberemos incluir este factor en las estimaciones de oferta de madera futura, ya que seguramente, afectará las posibilidades de las empresas de nuestra región en el mercado norteamericano. (*) Directora de Desarrollo Institucional de la Asociación Forestal Argentina

Escribe: Lic. Claudia Peirano (*)

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