Otro incendio en la reserva ecológica de la Costanera Sur

Anoche el fuego afectaba 30 hectáreas

Las llamas comenzaron a las cuatro de la tarde. Y el humo se pudo ver desde varios puntos de la ciudad Hubo 7 dotaciones de bomberos y un helicóptero hidrante. Otra vez, creen que pudo ser intencional .

Fuente: Portal Por la Reserva

BUENOS AIRES (18/10/2005).- A pesar de las promesas, el problema de los incendios parece no tener freno en la Costanera Sur. Ayer, un nuevo incendio destruyó buena parte de los sauces y alisos que crecían en el área sudeste de la reserva ecológica. A fines del año pasado el Gobierno de la Ciudad había informado sobre medidas para impedir que se siga quemando el mayor ecosistema de la ciudad de Buenos Aires. Entre ellas, la construcción de caminos cortafuegos. En octubre, se había anunciado la instalación de sensores infrarrojos capaces de detectar un cigarrillo a 10 kilómetros de distancia. Pero los incendios siguen sucediendo. Al cierre de esta edición se habían dañado parcialmente más de 30 hectáreas de las 370 que tiene el lugar público. Y no había víctimas. Este nuevo incendio, el primero del año, comenzó poco después de las cuatro de la tarde. “Era rechiquito”, contó a Clarín María Luz, una porteña de 17 años que estaba paseando con Gonzalo, de 18. “Pero de a poco se fue extendiendo. Parece que tardaron un poco en combatirlo.” La percepción de la chica era idéntica a la que tuvo uno de los empleados de la reserva. “Tardaron un poco en llegar”, dijeron. La explicación fue que algunas dotaciones habían sido derivadas antes a un incendio que hubo en Ezeiza. Declarado el incendio, personal de la reserva le pidió a la gente que estaba de visita que se retirara. A las cinco de la tarde, el paseo, que normalmente está abierto hasta las siete, había cerrado las puertas. Durante el día pasaron unas 7.000 personas. Sin embargo, puertas afuera, tampoco se había tomado una decisión para agilizar la llegada de los bomberos. A las seis de la tarde, mucha gente que se sintió atraída por la gruesa columna de humo azul que se elevaba hacia el cielo enfiló sus autos hacia la Costanera Sur. La Policía tardó más de dos horas en prohibir el paso de los curiosos hacia la zona. En la entrada a la reserva todo era nerviosismo. Desde el centro de monitoreo, que tiene ocho cámaras fijas y una que rota 360`, se observaba cómo la línea de fuego avanzaba a 22 kilómetros por hora desde el sur hacia el noroeste, empujada por un viento del sudeste. “Pero no podemos ver qué está pasando en el bosque de los sauces, uno de los lugares más lindos de la reserva”, se lamentaba una de esas empleadas que sienten el lugar como si fuera suyo. Cuando el periodismo pudo entrar al lugar, en el cruce de los caminos de los Plumerillos y de los Sauces se pudo ver el efecto del fuego. El viento había llevado el incendio casi hasta el borde del camino de los Plumerillos, donde bomberos de la Federal y Prefectura lo combatían envueltos en humo negro. Desde lo alto, el helicóptero largaba su carga de agua. Un bosque de sauces, achicharrado, sufría las consecuencias del calor. Pero de pronto el viento giró hacia el nordeste y aumentó notablemente la velocidad, a 35 kilómetros por hora. Algunos bomberos salieron de los pastizales ante el peligro de ser rodeados por el fuego. Una lluvia de cenizas negras cayó en el lugar. Cerca de las ocho de la noche, el jefe de Gobierno de la Ciudad, Enrique Olivera, llegó al lugar, donde seis dotaciones de la Policía Federal, una de los bomberos voluntarios de la Boca, dos de Prefectura y un helicóptero hidrante de esa Fuerza estaban combatiendo el fuego. -¿Cómo está la cosa? -le preguntó a Sergio Recio, coordinador de la reserva. -Más o menos -le contestó-. El viento está complicando todo. Ante ese impredecible, los expertos en esta lucha, entre los que se contaba personal de Defensa Civil, se abocaron a trazar cortafuegos con motosierras y palas, para evitar que el fuego se extendiera hacia el norte. Al cierre de esta edición la táctica fue cercar el fuego, guiarlo, hasta que cayera en la laguna de los Patos, donde ya no tendría más nada que quemar. Por entonces se informaba que poco antes de que comenzara a arder la punta sudeste de la reserva, personal del lugar vio salir de esa zona, un tanto inhóspita y poco transitada, a dos personas sospechosas. Pero el dato no alcanzó para que se considerara que hayan sido los causantes del fuego. “Nunca se sabe -dijo Eduardo Molinari, de la Asociación Ornitológica del Plata-. Seguro que hubo incendios intencionales, pero alguien pudo haber tirado un cigarrillo. Por suerte las aves migratorias ya emprendieron su regreso.” Sergio Recio no encontraba consuelo: no sabía cuántos de los 20.000 sauces plantados recientemente se estaban queman

Fuente: Portal Por la Reserva

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