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Kirchner criticó con dureza a Brasil y al Mercosur

La cumbre regional: un cierre a pura tensión

Instó a respetar los pactos fundacionales del bloque; puso en duda la Comunidad Sudamericana. No avanzó la negociación de medidas de protección ante las importaciones de Brasil que pretende la Argentina . El Presidente no pudo reunirse a solas con su par Lula da Silva .

Fuente: La Nación

OURO PRETO, Minas Gerais (20-12-2004).- El presidente Néstor Kirchner trajo ayer su estilo punzante y agresivo a esta ciudad colonial: criticó, en un duro discurso, a su par brasileño, Luiz Inacio Lula Da Silva, y se diferenció del resto de los mandatarios de los países del Mercosur al asegurar que si no se respetan los acuerdos macroeconómicos fundacionales del bloque, de 1991, no habrá Mercosur, ni institucionalización y habrá que olvidarse de la Comunidad Sudamericana de Naciones. «Hay que rescatar el Tratado de Asunción de entre los papeles del archivo y ponerlo en plena vigencia. No servirá avanzar en otras cuestiones institucionales si la base misma del acuerdo no es revalorizada», dijo, con gesto adusto y su habitual tono aleccionador. El gobierno de Kirchner concurrió a la conferencia de presidentes del Mercosur, celebrada en la maravillosa Ouro Preto -ayer lucía soleada y cálida-, con la idea de exhortar a Lula a eliminar las asimetrías entre Brasil y la Argentina e insistir en establecer salvaguardias que protejan a la producción nacional de las exportaciones brasileñas. «Es como si se hubiera dejado al mercado la posible integración, relegando la labor proactiva que los Estados deben asumir», disparó. Por la naturaleza del encuentro, los presidentes de los demás países, Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia, Perú, Venezuela, Ecuador, Panamá y Colombia, habían ido en verdad a reivindicar el compromiso de integración global de toda América del Sur, en la Comunidad Sudamericana. Kirchner no pudo reunirse a solas con Lula, más allá de una fría conversación durante una comida, anteanoche, con los demás presidentes en el Museo de Artes y Oficios, en Belo Horizonte. No avanzaron en la resolución del conflicto, pese a que Itamaraty emitió buenas señales y anticipó que a mediados de enero se llegará a un acuerdo. «Fue una actitud adolescente. Kirchner introdujo la cuestión bilateral de los aranceles, mientras todos vinieron a proponerse superar las dificultades para la integración», se lamentó un fino observador de la comitiva argentina. La clara intención de Kirchner fue diferenciarse de Lula y de Eduardo Duhalde, presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur. Ambos habían privilegiado la defensa de la unidad sudamericana, sin dejar de reconocer demoras y dificultades. Los allegados a Duhalde, que viajó aquí junto al Presidente, procuraron minimizar el evidente resquebrajamiento: «Es realidad, hablaron de lo mismo. Ambos reconocen que hay dificultades de integración, en resolver las asimetrías, y que hay que superarlas”. Era sólo una parte de la verdad. Quedó la sensación de que en este ámbito, más allá de la bienintencionada defensa de la producción nacional, no correspondía que Kirchner mencionara el conflicto doméstico de aranceles, sino más bien aspectos de la integración global. En la comitiva se rescató al presidente de Chile, Ricardo Lagos, que envió un mensaje a Kirchner y a Lula para dejar de hablar de conflictos comerciales y anteponer allí la integración física, política, energética y cultural. Coincide en ello Lula y también Duhalde, al que los presidentes reconocieron en sus discursos como el promotor infatigable de la Comunidad Sudamericana. Más allá de que Duhalde no quiere evidenciar sus discrepancias, es obvio que hablan dos idiomas diferentes: para Kirchner, no se puede avanzar en la unión americana global si antes no se consolidan los acuerdos comerciales entre la Argentina y Brasil, y si no le gana la pulseada a Lula para proteger a nuestros electrodomésticos, calzados y productos textiles. “Debemos tener absolutamente claro que lo importante son los objetivos, no los instrumentos”, reclamó Kirchner, en referencia a los acuerdos, como el de Asunción o el de Cuzco, donde se lanzó la unión sudamericana. “El Mercosur es nuestro bloque de pertenencia regional, pero los beneficios no pueden tener una sola dirección”, agregó el Presidente. En ese sentido, criticó al resto de los presidentes por “el compromiso que manifiesta en cada cumbre, que no se condice con los avances posteriores”. Y lo atribuyó a “los problemas coyunturales locales por sobre la perspectiva estratégica”. Kirchner dijo, en referencia a Brasil, que “ninguno de nuestros países es por sí mismo tan grande ni tan fuerte como para prescindir del destino regional”. Una fuente diplomática argentina dijo a La Nacion que Kirchner fue realista y “fijó nuestra posición”. Los aplausos del resto fueron tenues. Por Mariano Obarrio Enviado especial

Fuente: La Nación

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