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El Ing. Gustavo Cetrángolo y la Lic. Claudia Peirano escriben sobre los cambios estructurales que están sucediendo en el sector foresto-industrial a nivel mundial, y sostienen que Argentina tiene la oportunidad de atraer Fondos de Inversión locales o internacionales. «Estos podrían dar un impulso definitivo para la consolidación de una de las actividades más nobles y con claras ventajas competitivas. Y poner esas ventajas en valor, requiere de información», señalan en el informe.
Escriben Claudia Peirano y Gustavo Cetrángolo, especial para la Revista ArgentinaForestal.com (Revista 12)
OCTUBRE DE 2004.- La inversión en forestación tomó un nuevo impulso en Argentina en la última década. En dicho período se observan claramente tres tipos de inversores: pequeños forestadores (aquellos de menos de 200 hectáreas), para los que recibir un reintegro fue suficiente incentivo para lograr que dediquen parte de sus recursos a esta actividad; inversores medianos (de 200 a 2000 hectáreas), los cuales tienen o podrían tener una industria; e inversores grandes, que definitivamente tienen relacionada la inversión forestal con el uso final de la misma en la industria. Salvo contados casos, no se observa una participación importante de Fondos de Inversión o Fondos institucionales. Para atraer dichos fondos se debe, además de tener las políticas correctas, desarrollar información específica como instrumento de análisis para posicionar a las inversiones forestales como complemento de diversificación del portafolio de inversión tanto de accionistas pequeños o medianos como de los Fondos de Pensión. negrita/Activo de inversión/negrita El sector forestal tiene características que lo hacen interesante como activo de inversión institucional. Argentina cuenta con importantes ventajas de productividad, entre ellas, la provisión de madera por bosques implantados, que se espera se duplique en los próximos años. El sector cuenta con un sistema de promoción interesante, los precios locales reflejan los internacionales, y especialmente, el árbol es un activo que crece independientemente de los ciclos económicos. En resumen, existen todas las condiciones para atraer este tipo de inversiones. La información es el insumo indispensable que permite poner en valor el stock de ventajas del sector para la toma de decisiones de inversión. Como en toda otra inversión, la rentabilidad del proyecto tiene un componente vinculado a las condiciones del mercado, pero además, en este caso, el valor final del bosque -la rentabilidad final de la inversión- estará determinado por las buenas decisiones de gestión (sitio, tecnología, manejo) y las condiciones del entorno en el que se invierte: disponibilidad de infraestructura adecuada, distancias, competitividad de la industria demandante, productividad de la mano de obra y servicios conexos (especialmente transporte), sistema impositivo y regulatorio, entre otras. Demasiadas variables de incidencia -que implican alta volatilidad de resultados- para las inversiones institucionales. Este tipo de inversor requiere poder evaluar cuál es la rentabilidad esperada de una inversión forestal y compararla con otra de similar riesgo. Para estos casos, es apropiado contar con indicadores de rentabilidad que faciliten el análisis. Para ello, Argentina debe generar información específica. negrita/Indicadores de rentabilidad/negrita El caso de los Estados Unidos es ejemplificador. Las posibilidades de Fondos de Pensión para diversificar sus inversiones en activos productivos generaron la necesidad de crear indicadores, como para que permitan comparar la rentabilidad forestal con otras alternativas. El más utilizado es el National Council of Real Estate Investment Fiduciaries (NCREIF). El indicador, que se construye con los datos reales que aportan empresas forestales manejadas por fondos institucionales, comenzó a elaborarse en 1987 en base a diez propiedades; pero con incorporaciones cada año, llega a tener en la base de datos 255 propiedades hacia el 2002. Este índice es elaborado con la colaboración de profesionales y organizaciones especializadas en inversiones inmobiliarias de Fondos de Pensión (entre las que se encuentran Hancok Timber Resource Group; Forest Investment Associates, Prudential Timber Investment; Frank Russell Company). El índice tiene dos componentes; uno de Renta o Ingreso conocido como EBITDA (Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization), y otro de Capital o Apreciación que mide la variación en el valor de las propiedades forestales. Según resultados obtenidos por este indicador , desde su concepción, se observa una alta volatilidad en la rentabilidad de la inversión inmobiliaria, con picos en dos períodos de más de 30 por ciento anual, y una tendencia decreciente en la rentabilidad medida por los ingresos, llegando a ser negativas en los años 2001 y 2002. El correlato de contar con esta información, -y una muestra del valor que genera la información- fue el aumento importantísimo de las inversiones institucionales en el sector forestal norteamericano, las que pasaron de ser insignificantes antes de los 90 a superar los 10 mil millones de dólares en el año 2002. Oportunidades negrita/Argentina y el Mercosur/negrita Lo reseñado hasta aquí muestra oportunidades importantes para Argentina y el Mercosur. El sector foresto-industrial está atravesando cambios estructurales en los principales mercados de producción y consumo. Las presiones ambientalistas respecto de la extracción de madera de bosques nativos -como son el 80 por ciento de los bosques que proveen madera en el mundo actualmente-, la mayor provisión de maderas desde bosques cultivados de rápido crecimiento, la globalización y las nuevas tecnologías, han producido modificaciones que se reflejan en la pérdida de rentabilidad del sector en Estados Unidos -como lo muestra el índice- pero también en el indicador de rentabilidad de las cien empresas vinculadas a la industria (Forest and Pulp Survey) llevado por la consultora PricewaterhouseCoopers. La caída de rentabilidad llevará a que los inversores en general -y en particular los institucionales- probablemente no sigan expandiendo sus inversiones forestales en Estados Unidos. Las empresas internacionales deberán posicionarse en aquellos países que le ofrecen la oportunidad de mejorar su ecuación económica a través de mayor productividad. Esto ubica a países como Argentina, Uruguay y Brasil como candidatos firmes. Esto ya empezó a suceder: Weyerhouser, Botnia, Emce, están invirtiendo en forma importante en Uruguay. Argentina, logró una atracción importante de inversiones en la década pasada por 3.500 millones de dólares, que se debería repetir esta década dado el recurso forestal disponible. Tenemos la oportunidad. Atraer esa inversión requiere como pre-condición mantener una política coherente y de largo plazo hacia el sector que facilite la proyección forestal e industrial, y un ambiente de negocios acorde. Pero, además, se debería hacer el esfuerzo de ampliar la base de información disponible que efectiviza el análisis para la atracción de fondos al sector. El resultado no se verá en el corto plazo, ya que se requieren algunos años para generar y afianzar indicadores como los mencionados. Pero si se aspira a ser un jugador internacional en este sector, se debería comenzar ya a generar la información necesaria. La información genera valor, y es lo que pondrá en valor al sector forestal y foresto-industrial, facilitándole su inserción. (*) Ingeniero Agrónomo. Consultor forestal (**) Especialista en Economía. Actual directora de Desarrollo Institucional de la Asociación Forestal Argentina




