Situación actual y perspectivas de la industria de la celulosa y papel en la Argentina

Un sector que demanda políticas de Estado para potenciar su desarrollo

Escribe el Ing. Gustavo Cetrángolo, especial para ArgentinaForestal.com

En la Argentina, un país donde prácticamente hasta los 90 más del cincuenta por ciento de la economía se encontraba en manos del Estado, sólo hubo una empresa privada que se desarrolló en el sector básico de la industria pesada y fue Celulosa Argentina. Esta empresa, creada a principios del siglo XX, llegó a su apogeo en la década de los 60, pero en los 70 empezó su declinación.

Durante ese tiempo prácticamente ostentó el monopolio de la actividad y contribuyó a crear políticas orientadas al sector. Tanto la promoción de la actividad forestal como las leyes de promoción industrial para la creación de la fallida Celulosa Puerto Piray SA. como la de Alto Paraná S.A. -aprobadas por ley del Congreso de la Nación en 1974-, fueron fruto de la intensa gestión de los directivos de Celulosa Argentina.

A partir de entonces, la declinación del sector fue permanente.

Las causas fueron varias, entre ellas la apertura económica indiscriminada, de tal modo que generó un sistema financiero que premiaba la especulación sobre la inversión.

El sector no continuó con las inversiones necesarias para mantener su competitividad y esto llevó a que en la actualidad se quede ampliamente relegado frente a países fronterizos como Brasil y Chile. subtitulo/Situación actual/subtitulo En la tabla 1 se pueden observar los valores de la producción de celulosa y papeles del último trienio registrado.

La conclusión sería que no hubieron avances en la producción en una industria que trabajó por encima del 95 por ciento de su capacidad instalada. Los únicos avances fueron las ampliaciones que realizó Alto Paraná SA en su planta de Puerto Esperanza para producir pasta de fibra larga. Si nos remontamos hacia atrás, tampoco se observan inversiones de importancia, salvo en la industria de papeles sanitarios. Esto se debe a que este tipo de papeles no son exportables debido a su baja densidad y su consumo.

Está asociado al aumento del ingreso personal, cosa que sucedió durante los 90 debido a la apreciación de la moneda.

En tanto, la industria de papeles de impresión logró mantenerse ante la firma de acuerdos internacionales entre las asociaciones de fabricantes de celulosa y papel de Argentina y Brasil, que se “autoimpusieron” cupos para no entrar en una guerra de precios que hubiera sido mortal para las industrias del rubro, dado que las principales empresas se encontraban en convocatoria de acreedores. La diferencia de competitividad entre la industria de la celulosa y la del papel es notable si la analizamos desde la perspectivas de las importaciones-exportaciones de la misma:

En el caso de celulosa, en los años 2001 y 2002 se exportaron 246.827 y 258.584 toneladas respectivamente, y se importaron 118.528 y 111.947 toneladas. Básicamente lo importado es celulosa para pañales descartables. Por otra parte, en papeles la situación es inversa. La Argentina es netamente importadora con 174 y 178 millones de dólares de exportaciones en 2001 y 2002; y con 681 millones en 2001 y 282 millones en 2002 de importaciones siendo éste último valor no representativo de la industria debido a la fuerte crisis devaluatoria de ese último año.

Y se estima que en el futuro próximo se volverá a los valores del 2001 o mayores. En la actualidad no se observan nuevos proyectos de inversión. Celulosa Argentina en su planta de Capitán Bermúdez está realizando una ampliación de su producción y Alto Paraná prevé producir celulosa para pañales, pero esto no implica un aumento de producción. Y otros proyectos no se avizoran salvo en la declamación. Diagnóstico negrita/Fortalezas y debilidades/negrita

Durante el año 2001 realizamos -junto con el ing. Alberto Ré y liderado por la licenciada Claudia Peirano-, un relevamiento de la industria de la celulosa y del papel donde se visitaron las empresas tanto de capital nacional como extranjero que representan el 80 por ciento de la producción de ambos sectores. El trabajo se realizó a los fines de determinar las causas que afectaban las inversiones sectoriales.

En ese marco, nos encontramos con que la diferencia en el perfil societario se reflejaba también en las estrategias empresarias percibidas durante las entrevistas. Las empresas de capital nacional -que nacieron bajo regímenes de protección y mantienen la misma composición societaria-, muestran una actitud más conservadora con respecto a las inversiones de riesgo, y están concentradas en el mercado nacional. También detectamos menos sensibilidad con respecto a las regulaciones ambientales, y sugieren medidas proteccionistas antes que competitivas.

Todas estas empresas han realizado inversiones durante los 90, de carácter “defensivo” más que “proactivo”. Buscaban inversiones que les permitan mantenerse en el mercado nacional, más que inversiones que le permitan expandirse hacia mercados internacionales. Algunas empresas nacionales tradicionales reconocieron tener un problema de competitividad básico generado por limitantes en la materia prima que utilizan (bagazo de caña y salicáceas) y por maquinarias instaladas con tecnología obsoleta. Aunque han buscado optimizar los rendimientos fabriles, las maquinarias no se acercan a las productividades internacionales. Por otro lado, la mayoría de las empresas extranjeras realizaron inversiones incorporando tecnologías de punta, y con una estrategia de exportación .

Por otra parte, todas las empresas entrevistadas realizaron inversiones durante los años 90 y son inversores potenciales, pero encuentran limitaciones específicas para expandirse. La industria celulósica es capital intensiva, las inversiones rondan entre 1000 y 2000 dólares por tonelada instalada. Es industria de escala y depende de mercados internacionales, el producto es un “commodity”, sujeto a ciclos de alta y baja de precios muy frecuentes con requerimiento de capital muy importante para aguantar los ciclos de precios bajos.

Necesita importantes obras de infraestructura (vial, puertos, energía) para su funcionamiento. Una de las ventajas es que en celulosa de fibra larga no se compite con Brasil sino se complementa. Su competitividad se basa en el bajo costo de la materia prima que es de buena calidad. El precio de los insumos químicos es adecuado tanto como el costo de la energía. En tanto, como factores negativos se ve el flete y el tratamiento que tiene el IVA en las inversiones, dado que por su carácter exportador y capital intensivo se hace muy difícil su recuperación.

En cuanto al papel, es una industria orientada al mercado local, lo que la hace depender del ingreso “per cápita” de la población, el cual es cíclico. La competencia con Brasil es muy intensa, favorable para nuestro vecino. Además la escala de las empresas argentinas es mucho menor que las brasileras. Se observa un cumplimiento ambiental desparejo es este sector. Su competitividad también se basa en el acceso al capital dado su carácter intensivo.

En cuanto a químicos y energía la situación es estable a favorable Acciones estratégica negrita/Política de Estado “clara”/negrita Sin dudas, para desarrollar este sector en el marco de la inestabilidad crónica de la Argentina hace falta implementar una política de Estado clara. La ley de promoción foresto-industrial 25.080 (de Inversiones para Bosques Cultivados) excluyó a la celulosa y el papel.

Los legisladores fueron recelosos de darle un apoyo a esta industria, debido especialmente a los malos antecedentes que se generaron cuando se les dio promoción a proyectos como Celulosa Puerto Piray que le costaron al erario público y al contribuyente unos 850 millones de dólares. De todas maneras, igual creo que la situación actual es distinta y sólo con una clara política generada desde el Estado que convoque a inversores locales e internacionales con experiencia comprobada en el sector a invertir en un programa que fije las prioridades en función de los mercados y de los factores competitivos con que cuenta el país, como por ejemplo, materia prima y energía a bajo costo. Para esto debe generarse las prioridades, que considero son las siguientes: *Duplicación de la capacidad de producción de papel para periódico de 150.000 a 300.000 toneladas por año. *La expansión de Papel Misionero a 300.000 toneladas por año. En este punto, debemos considerar que la Argentina es un fuerte productor de alimentos que va creciendo en sus exportaciones de productos de valor agregado que necesitan imperiosamente envases competitivos (cajas y bolsas) para su expensión.

*Se debe dar urgente inicio de la construcción de una o dos fábricas de celulosa de fibra larga en la zona del Noreste de Corrientes o Sur de Misiones. *Instalar industrias de producción de celulosa de eucalyptus para materia prima para papel de impresión que completen una sustitución de importaciones de 300 mil toneladas por año. Para esto se debe generar una normativa que permita: *Eliminar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a la inversión y los aranceles a las importaciones de los equipos y servicios de estos proyectos.

*Contar con normas medioambientales claras y unificadas a nivel Estado, Provincia y Municipio.

*Destinar fondos de las AFJP a inversión de riesgo a través de participaciones en las empresas.

*Inversión estatal en mejoramiento de la infraestructura.

Paralelamente a estas medidas, se debe abrir una mesa de diálogo a nivel interno y con nuestros socios del Mercosur: es el primer paso para consensuar y perfeccionar este programa. El segundo paso será redactar una norma clara y sencilla que otorgue seguridad jurídica a los inversores. La participación activa del Estado para convocar a los inversores en forma personal es el trabajo final para sacar a este sector de la parálisis productiva que lo afecta y que tiende una sombra sobre toda la competitividad del sector forestal.

(*)Ingeniero Agrónomo. Asesor forestal www.negociosforestales.com.ar

 

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