Fernando Correa, Project Manager del megaproyecto que implica una inversión de USD 2000 millones de dólares – la mayor del sector en los últimos 40 años- y se instalará en el Parque Industrial de Ituzaingó, Corrientes, detalló en una entrevista con ArgentinaForestal.com los avances operativos. «En 2026 estamos en la etapa de evaluación de impacto ambiental, y en 2027 nos enfocamos en el diseño de tecnologías. En estos meses recorrimos aserraderos de Misiones y Corrientes para un relevamiento de mercado en la región uqe nos permita planificar el suministro de materia prima que abastecerá a la fábrica diseñada para producir más de 800 mil toneladas anuales». Sin plantaciones propias de pino, la planta se integrará a la cuenca maderera existente demandando 5 millones de m³ anuales de fibra y subproductos de aserraderos, dinamizando la economía regional con más de 13.000 puestos de trabajo, en forma directa e indirecta. La inversión es de USD 2.000 millones y es el primer proyecto del sector que se concreta en el marco legal del RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones).
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
MISIONES (27/8/2026).-. El escenario global de la bioeconomía y el mercado de la celulosa transitan una reconfiguración estructural. En este contexto, América Latina consolida su protagonismo, pero el criterio de los inversores ha cambiado: las grandes plantas ya no se instalan únicamente donde el árbol crece más rápido, sino donde existe un sistema productivo capaz de entregar fibra a costos competitivos, con infraestructura, logística, estabilidad jurídica y servicios de clase mundial.
Esta premisa guió el panel de megaproyectos industriales del Seminario 80° Aniversario de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), donde se expusieron iniciativas que superan en conjunto los US$ 2.500 millones de inversión en el país.
Entre ellas, el desarrollo de ARPulp SA se destaca por su escala global y su concepto estratégico para dinamizar la cadena foresto-industrial argentina existente. Una inversión de USD 2.000 millones que se concreta a través del RIGI (Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones).
En diálogo con ArgentinaForestal.com, Fernando Correa, Project Manager de ARPulp SA, brindó precisiones sobre el estado del proyecto celulósico de fibra larga de pino que se levantará en el Parque Industrial de Ituzaingó, Corrientes.
«ARPulp es una compañía conformada para desarrollar e implementar una planta celulósica con tecnología triple swing (tres líneas de producción flexibles e independientes) orientada a la fibra larga. El proyecto es impulsado por la familia Aranda, grupo empresarial con más de 40 años de trayectoria productiva en Corrientes vinculada a la agricultura de escala y la ganadería, además de su participación accionaria en Papel Prensa», precisó el directivo.
«Es la segunda vez que el grupo busca desarrollar una fábrica de celulosa. El primer intento fue entre 2015 y 2016, pero las condiciones del contexto no permitieron avanzar. Hoy el escenario es completamente diferente y el conocimiento sobre el potencial forestal de la provincia es muy claro, pero este proyecto es otra cosa, es un salto de escala total», remarcó Correa.
La planta demandará una inversión estimada de USD 2.000 millones, proyectando su puesta en marcha entre 2030 y 2031. Contará con una capacidad de diseño nominal de 800.000 toneladas anuales, con una proyección de optimización operativa incremental del 20% que le permitirá alcanzar entre 960.000 y 1.000.000 de toneladas al año.

Abastecimiento 100% integrado sin plantaciones propias
A diferencia de los modelos tradicionales implementados en la región, ARPulp operará sin patrimonio forestal propio. Su estrategia de abastecimiento se basará íntegramente en la articulación con la cuenca foresto-industrial existente en la Mesopotamia.
Para su funcionamiento a plena capacidad, la fábrica demandará cerca de 5 millones de metros cúbicos de madera y subproductos por año, un volumen que supera el consumo industrial actual de toda la provincia de Corrientes.
«Llegamos para integrar un eslabón que faltaba en la cadena, no para disrumpir. No tiene sentido plantar 140.000 hectáreas propias para un proyecto industrial cuando la Argentina tiene 1,3 millones de hectáreas forestadas subutilizadas. Este es el modelo del futuro: fábricas integradas que agregan valor», explicó Correa.
La planta consumirá raleos, residuos de cosecha y subproductos de aserraderos (astillas y virutas) que hoy no tienen destino industrial. «Hablamos de revalorizar hasta un 30% del volumen de madera que produce una hectárea y que hoy se pierde. Esto permite un aprovechamiento integral del árbol», agregó.
Para garantizar la viabilidad del suministro, la empresa completó un relevamiento a campo sobre el 80% de los aserraderos de Corrientes y Misiones. «Comprobamos un 100% de interés en participar. El único requisito excluyente es que la madera debe contar con certificación forestal de manejo sustentable, un proceso en el que acompañaremos a los proveedores que quieran ser parte del proyecto», ratificó el directivo.

Celulosa fluff: un driver demográfico y diferenciación de mercado
ARPulp no competirá de manera directa en el segmento masivo de la celulosa de fibra corta de eucalipto -comoditties dominado por megaproyectos de escala mundial como Sucuriú de Arauco, Natureza de CMPC en Brasil o Paracel en Paraguay-. Su diferenciación estratégica reside en la especialización de alto valor agregado: la celulosa fluff de fibra larga, utilizada como insumo absorbente en la industria de la higiene humana.
«El sector celulósico es cíclico y volátil, muy influenciado por las compras de China. Pero el mercado de la celulosa fluff responde a un driver demográfico distinto: el envejecimiento de la población mundial. Un bebé usa pañales un año y medio; un adulto mayor requiere productos de absorción más grandes y durante años. Es una demanda estructural en constante crecimiento», detalló Correa.
El megaproyecto correntino representará cerca del 13% del consumo global de celulosa fluff, convirtiéndose en la única fábrica del mundo diseñada nativamente desde su origen para este producto (mientras que otras plantas realizan adaptaciones de línea).
Asimismo, la tecnología triple swing otorgará flexibilidad operativa para derivar fibra hacia nichos de empaques (brown paper), biocombustibles, productos textiles o biocompuestos sustitutos del plástico.

Tecnología digital, Inteligencia Artificial y legislación ambiental correntina
En el plano ambiental, ARPulp ultima los detalles de su Estudio de Impacto Ambiental (EIA) para su presentación ante el Instituto Correntino del Agua y del Ambiente (ICAA). El estudio comenzó a elaborarse en 2025 mediante un consorcio de consultoras argentinas y especialistas locales de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).
Correa destacó que Corrientes es la única provincia argentina que cuenta con un marco regulatorio específico y actualizado para la industria celulósica, alineado con las Mejores Técnicas Disponibles (BAT) de la Unión Europea. «Eso nos ahorró años de tramitación legislativa. La normativa ya estaba lista y cumple con los estándares más exigentes del mundo», subrayó.
La planta se proyecta bajo el concepto de fábrica digital de vanguardia:
- Automatización total: Procesos completamente automatizados con altos niveles de recuperación de insumos químicos.
- Monitoreo con Inteligencia Artificial: Incorporación de herramientas de IA para el control operativo y ambiental en tiempo real.
- Cronograma: Tras cumplir con los requerimientos y presentar el Estudio de Impacto Ambiental en 2026, durante 2027 se desarrollará la ingeniería básica (conversaciones en curso con provisores tecnológicos líderes como Andritz y Valmet), para iniciar la fase de obras hacia 2028.
Efecto multiplicador: más de 13.000 puestos de trabajo
El volumen económico del proyecto generará un fuerte impacto socioeconómico directo e indirecto en la región:
- Empleo directo en planta («bajo techo»): 1.000 puestos de trabajo especializados.
- Empleo en silvicultura, cosecha y transporte: 2.500 empleos permanentes en el campo y la logística.
- Fase de construcción y montaje: 6.000 puestos de trabajo durante el pico de obra.
- Empleo indirecto e inducido: Entre 4.000 y 4.500 empleos en servicios, comercio y desarrollo de proveedores.
En su reflexión final, en la entrevista Fernando Correa remarcó la necesidad de consolidar una mentalidad proactiva entre los actores de la cadena productiva nacional para concretar las oportunidades que demanda el mercado internacional.
«El sector forestal argentino se acostumbró durante años a que las cosas vayan mal y a veces se queda esperando que alguien más haga algo. Hay que cambiar el chip: las cosas no salen solas, hay que planificar, ejecutar y facilitar los procesos. ARPulp es un proyecto de escala global que viene a valorizar el trabajo de toda la cuenca. La materia prima y el talento están; nuestro rol es hacer que las cosas sucedan», concluyó.
Leer más:
Contexto regional: de la escala commodity a la especialización estratégica de ARPulp
El corredor geográfico que comprende el centro-este de Brasil, el norte de Paraguay y el Noreste Argentino (NEA) concentra desembolsos industriales sin precedentes en el sector forestal. El motor de este crecimiento responde a la demanda estructural de insumos absorbentes, el reemplazo de plásticos de un solo uso y la expansión del consumo de papeles de embalaje e higiene a escala global.
En este mapa regional, tres megaproyectos encarnan la producción de celulosa de fibra corta (BHKP, Bleached Hardwood Kraft Pulp): una fábrica para producir hasta 2,5 millones de toneladas anuales con el Proyecto Natureza de CMPC en Rio Grande do Sul; Sucuriú de Arauco en Mato Grosso do Sul, con una capacidad de producción de aproximadamente 3,5 millones de toneladas de celulosa comercial al año, y la planta de Paracel SA en Concepción, Paraguay.
En paralelo, el reingreso de Argentina a las inversiones de escala internacional, tras más de 40 años, se canaliza mediante el ARPulp SA en la provincia de Corrientes, y plantea un modelo de negocios diferenciado. En lugar de competir en el segmento masivo de la celulosa corta para papel, el proyecto está concebido específicamente para producir celulosa fluff a partir de fibra larga de pino (Pinus elliottii y Pinus taeda).
La celulosa fluff requiere procesos de transformación donde la pulpa se desfibra en seco en las plantas convertidoras finales para formar el núcleo absorbente de productos de higiene personal y del sector médico. Las propiedades de la fibra larga de pino producida en el NEA otorgan a la matriz una red tridimensional con capacidad de absorción y difusión de fluidos que la fibra corta de eucalipto no puede replicar.
Al ser la primera planta a escala global diseñada modularmente desde su ingeniería de proceso para la fabricación dedicada de pulpa fluff de alta pureza a base de pino, ARPulp no comercializará un commodity genérico, sino un insumo crítico para la industria sanitaria.
Este segmento cuenta con competidores concentrados geográficamente —donde el sur de Estados Unidos retiene cerca del 70% de la capacidad instalada mundial—, lo que permite a ARPULP capturar márgenes de valor agregado superiores y operar con una curva de precios menos volátil que la de la celulosa papelera tradicional.
En términos de balanza comercial para la Argentina, la iniciativa permite sustituir importaciones de celulosa fluff que el país adquiere del mercado externo para su industria de higiene y salud, al tiempo que destina entre el 85% y el 90% de su producción a la exportación directa hacia Europa, China y Japón.

Integración a la cadena foresto-industrial y economía circular en el NEA
La arquitectura del proyecto de ARPulp podría resolver un problema histórico de la cadena de valor forestal en las provincias de Corrientes y Misiones. La región cuenta con extensas hectáreas forestadas con pino, pero su esquema de transformación primaria se encuentra desbalanceado por la falta de demanda industrial para la madera de menor diámetro y los residuos del proceso de aserrado.
En la industria del aserrío de pino, aproximadamente el 50% del volumen del rollo ingresado se convierte en subproductos como astillas (chips), costaneros y aserrín. Sin una planta celulósica regional de escala instalada desde la apertura de Alto Paraná (Arauco Argentina) en 1982, la industria maderera carecía de un comprador estructural para estos residuos, lo que afectaba la rentabilidad de las pymes industriales y derivaba en pérdidas de material.
El modelo operacional de ARPulp SA requiere un consumo continuo de 5 millones de metros cúbicos de pino con corteza por año. La planta no compite con los aserraderos por los troncos de calidad de uso sólido, sino que actúa como un complemento del entramado regional.
El cronograma prevé completar las ingenierías básica y de detalle durante 2027, encarar la fase intensiva de construcción civil y montaje industrial entre 2028 y 2030, e iniciar las operaciones a escala plena hacia finales de 2030.
La concreción de esta inversión de 2.000 millones de dólares reposicionará al país en el mercado de bioproductos forestales, demostrando que la aplicación de MTD, la integración con la cadena de aserrado y la orientación hacia nichos industriales de alto valor agregado permiten conciliar la escala industrial con la sostenibilidad económica y ambiental.
Noticia relacionada




