Mediante la articulación entre el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y el gobierno salvadoreño, el proyecto busca consolidar la seguridad hídrica, la conservación del bosque seco y la producción resiliente y la adaptación al cambio climático. Ejecutada por la OEA, la iniciativa se posiciona como un modelo de financiamiento verde regional. Buscan mejorar la resiliencia de comunidades locales y ecosistemas estratégicos en una de las zonas más vulnerables de El Salvador.
Fuente: CAF
SAN SALVADOR (12/8/2026).- En un escenario donde América Central enfrenta presiones crecientes por la degradación de ecosistemas, la escasez de agua y los efectos severos del calentamiento global, el financiamiento climático vuelve a consolidarse como un motor para el desarrollo sostenible y los negocios verdes en la región.
Con una inversión total que superará los USD 5,2 millones, se pondrá en marcha el proyecto «Mejoramiento de las condiciones en el Área Natural Protegida San Juan Buena Vista y su área de influencia», una iniciativa orientada a fortalecer la seguridad hídrica y la resiliencia en uno de los territorios ambientales más vulnerables de El Salvador.
La estructura financiera del proyecto combina una donación de USD 819.565 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) con una movilización estratégica de USD 4,4 millones en cofinanciamiento, canalizada junto al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) de El Salvador.
La ejecución estará a cargo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), institución que aporta más de cinco décadas de trayectoria en la gestión integrada de recursos hídricos y gobernanza territorial en América Latina y el Caribe.
Soluciones basadas en la naturaleza para blindar la cuenca de San Diego
Ubicada en la cuenca hidrográfica de San Diego, el Área Natural Protegida San Juan Buena Vista alberga un ecosistema clave de bosque seco, fundamental para el abastecimiento hídrico, la conservación de la biodiversidad y la sostenibilidad de las actividades agrícolas locales.
Sin embargo, las proyecciones climáticas anticipan reducciones significativas en las precipitaciones, mayores temperaturas y un incremento sostenido en el riesgo de incendios forestales.
Para mitigar estos impactos y sentar las bases de una economía verde resiliente, el programa implementará un esquema técnico que combina infraestructura hídrica con Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN):
- Infraestructura hídrica y captación: Construcción de una minipresa, cuatro reservorios de agua y la rehabilitación de dos estructuras de almacenamiento existentes, sumadas a obras de infiltración para optimizar el aprovechamiento de las aguas pluviales.
- Capacitación y medios de vida sostenibles: Formación directa de al menos 1.267 personas en prácticas productivas adaptadas, conservación de suelos y gestión eficiente del recurso hídrico.
- Gobernanza participativa: Establecimiento de mesas de coordinación entre comunidades, instituciones públicas y el sector privado para consolidar la planificación territorial a largo plazo.
El valor estratégico del financiamiento verde en América Latina
La iniciativa destaca cómo los organismos internacionales de desarrollo están impulsando modelos de inversión ambiental que trascienden la asistencia tradicional, transformando la conservación en una oportunidad de desarrollo socioeconómico.
«La resiliencia climática no depende únicamente de infraestructura o inversiones aisladas. Requiere fortalecer la relación entre agua, ecosistemas y comunidades, construyendo capacidades y mecanismos de gobernanza que permitan sostener los resultados en el tiempo. Ese es precisamente el enfoque que impulsa este proyecto», destacó Alicia Montalvo, gerenta de Acción Climática y Biodiversidad Positiva de CAF.
Por su parte, desde la OEA enfatizaron la trascendencia de la diplomacia del agua en territorios bajo estrés ambiental: «La gestión del agua es uno de los grandes desafíos para la adaptación climática en la región. Esta iniciativa permitirá articular esfuerzos entre comunidades, instituciones y actores locales para fortalecer la resiliencia del territorio y proteger los recursos naturales de los que dependen miles de personas», explicó Andrés Sánchez, Gerente del Programa de Agua de la OEA.
Un modelo escalable para la región
Además de garantizar la disponibilidad hídrica local y reducir la vulnerabilidad climática de las poblaciones rurales, la iniciativa prevé la creación de mecanismos para la sistematización y transferencia de buenas prácticas.
La meta es que el modelo de intervención aplicado en San Juan Buena Vista sirva como prueba de concepto para ser replicado en otras áreas protegidas y cuencas prioritarias de Centroamérica y el Caribe que enfrentan retos similares.
Con este acuerdo, CAF, el GEF, la OEA y el gobierno de El Salvador reafirman el valor de las alianzas multilaterales para canalizar recursos climáticos internacionales hacia proyectos de impacto territorial directo, convirtiendo la adaptación ambiental en un pilar indispensable para la estabilidad económica y la conservación de la biodiversidad.



