La reciente convocatoria del Consejo Federal de Inversiones (CFI) para activar una agenda federal orientada a reposicionar al sector forestal y foresto-industrial, no solo representa un avance estratégico en el diálogo federal, sino que también abre una oportunidad vital para consolidar a este sector como motor del desarrollo productivo, social y ambiental en Argentina, sostiene el ingeniero forestal M. Sc. Rubén Manfredi (*), en su columna de opinión, especial para ArgentinaForestal.com.
BUENOS AIRES (4/5/2026).- Con participación de representantes de las provincias forestales, técnicos y referentes del ámbito privado de la foresto-industria, se puso en marcha una mesa de trabajo orientada a definir prioridades estratégicas, superar limitaciones estructurales y transformar el potencial forestal argentino en inversión, empleo y valor agregado en el territorio en el largo plazo.
El encuentro fue convocado por Ignacio Lamothe, presidente del Consejo Federal de Inversiones (CFI) y reunió a referentes de todo el país para abordar la propuesta de “Hoja de Ruta hacia un Futuro Federal… un proceso que busca alinear prioridades entre el sector público y privado para potenciar actividades con capacidad de generar desarrollo, empleo y exportaciones”, específica para el sector forestal y foresto-industrial del país, con el objetivo de construir una agenda estratégica de largo plazo con mirada federal.
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Este espacio se presenta como un escenario propicio para avanzar hacia la conformación de un espacio común de planificación y gestión -propio de las provincias-, dando lugar a la creación del Consejo Federal Forestal Argentino. Esto permitiría reunir de manera estable y permanente a las jurisdicciones provinciales, el cual, claramente, podría funcionar dentro del ámbito institucional técnico-operativo que puede ofrecer, naturalmente, el Consejo Federal de Inversiones.

I. Consideraciones iniciales de la propuesta
1. La diversidad territorial
El desarrollo productivo del país difícilmente puede pensarse de manera homogénea, sino que se hace necesario abordar procesos de construcción que permitan dar lugar a la incorporación de enfoques que tomen en cuenta la perspectiva territorial.
En el caso del sector forestal, esta necesidad se hace particularmente relevante, por su propia naturaleza, dado que se estructura sobre bases geográficas, ecológicas y productivas diferenciadas, esto implica entre otros aspectos: distintas escalas de producción, diversidad de actores, heterogeneidad en capacidades tecnológicas e institucionales, en este marco el desarrollo sectorial, no depende únicamente de variables macroeconómicas, sino de la capacidad de articular políticas adaptadas a las realidades locales.

2. El federalismo como sistema de gobernanza productiva
El federalismo requiere institucionalidad activa para transformarse en una ventaja y no en una restricción, la organización federal del país no es solo un dato institucional, sino una condición estructural para la formulación de políticas públicas, esta condición clave, se ve muchas veces erosionada por la falta de mecanismos efectivos de coordinación que llevan, entre otros aspectos, a que las políticas tiendan a fragmentarse, se generan asimetrías regulatorias, se diluya el impacto de las intervenciones, superposición o vacíos en instrumentos de política, débil integración de cadenas de valor, dificultad para abordar problemas complejos (logística, financiamiento, mercados, tecnología).

3. El carácter estratégico del sector forestal.
El sector forestal adquiere centralidad no solo por su dimensión productiva, sino por su carácter de sector transversal con capacidad de articular múltiples agendas estratégicas: en lo productivo, generación de valor agregado y desarrollo industrial, en lo ambiental, amplios y diversificados servicios ecosistémicos, aportes a la diversificación de la matriz energética ofreciendo opciones de acceso a la energía en la ruralidad profunda, ampliación de las opciones para abordar la demanda habitacional, innovación en materiales procesos, fortalecimiento del arraigo.
4. De la fragmentación a la acción colectiva
Las condiciones que tiene la actividad forestal para transformarse en uno de los ejes sectoriales estratégicos para el desarrollo de los distintos territorios, necesariamente requiere que puedan superarse las acciones unilaterales, aisladas e inconexas, para pasar al desarrollo de intervenciones que surjan de la concertación política, construcción de acuerdos, acciones de tipo colectivo, donde particularmente, la acción de los gobiernos, no solo se limite a regular o intervenir, sino que fundamentalmente se transformen en vehículos de la acción colectiva, promoviendo y facilitando, la articulación, coordinación y construcción acuerdos entre los diversos actores, desde un enfoque de gobernanza colaborativa.

II. La institucionalización como respuesta
La convergencia de todos los elementos anteriores conduce, en principio, a tomar en cuenta que uno de los principales desafíos no es de tipo conceptual, ni técnico sino institucional, en muchos casos, la ausencia de un ámbito permanente de articulación limita, la continuidad de las políticas, la construcción de consensos, así como, la implementación efectiva de estrategias.
Desde esta perspectiva, cabe tener en cuenta, que la respuesta no puede ser únicamente programática, sino que debe contemplar un abordaje organizacional e institucional, dado que, sin institucionalidad, se ve limitada la sostenibilidad de las políticas públicas.
En línea con las consideraciones planteadas y las particularidades que presenta la actividad forestal, surge como una acción pertinente, la de iniciar un proceso de construcción de un espacio institucional federal de la política forestal, el cual permita: traducir el federalismo en gobernanza efectiva, convertir la coordinación en política pública, canalizar la acción colectiva, sostener una visión estratégica de largo plazo.
La dinámica del sector forestal, con su diversidad productiva y territorial, exige un organismo que funcione como plataforma de coordinación y articulación interjurisdiccional, impulsando la integración desde los territorios para potenciar la competitividad y la sustentabilidaden cada región.
Este Consejo, estaría llamado a asumir ese papel decisivo, la dinámica productiva y ambiental de las provincias argentinas, exige un enfoque descentralizado pero articulado, para entre otros aspectos abordados por la convocatoria del CFI, avanzar en:
- · Promover la incorporación tecnológica y la innovación en la industria forestal, fundamental para potenciar valor agregado y competitividad.
- · Impulsar el desarrollo sostenible de la construcción con madera, generando empleo local y reduciendo la huella ambiental.
- · Fomentar mercados emergentes como los servicios ambientales y de carbono, vinculados directamente a la gestión forestal responsable.
- · Mejorar la gestión integral del fuego y el aprovechamiento energético de residuos, retos que requieren coordinación interjurisdiccional.
- · Diseñar incentivos fiscales, herramientas financieras y una logística adecuada que permitan escalar proyectos con seguridad y eficiencia.
- · Fortalecer los procesos territoriales, de planificación y gestión de paisajes resilientes, con integración de la diversidad productiva, promoviendo el arraigo local.
El relevo institucional, que se propone con la conformación del Consejo Federal Forestal dentro del CFI, permitiría superar las limitaciones de políticas aisladas y aislacionistas, generando consensos técnicos y políticos de largo plazo,que superen las diferencias políticas y sectoriales, estableciendo prioridades estratégicas claras y compartidas, facilitaría la articulación efectiva entre provincias, optimizando recursos y evitando la fragmentación institucional, ayudando a construir consensos duraderos, con carácter de verdaderas “Políticas de Estado”, que permitan lograr que el potencial del sector, se traduzca en desarrollo concreto, con impacto positivo en las economías regionales y a nivel nacional.
Finalmente, quizás es momento de acordar, que Argentina no puede permitirse más dilaciones, la acción coordinada, sostenida y federal es la ventaja competitiva que el sector forestal necesita para contribuir decisivamente a la seguridad productiva, ambiental y social del país.
(*) Rubén Manfredi
Ingeniero Forestal M. Sc.
Profesor Adjunto Cátedra de Economía Forestal
Carrera de Ingeniería Forestal
Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB)







