Los aserraderos vascos consumen entre 35 y 45 kilogramos de CO2 por metro cúbico para la fabricación de tabla de madera, un impacto medioambiental menor que la media europea, según un estudio realizado por las empresas del sector vasco de la madera integradas en el cluster Habic. Se trata de medir todos los gases de efecto invernadero (gases que contribuyen al calentamiento global) asociados al ciclo de vida de la madera, es decir, desde la obtención de la materia prima, pasando por su fabricación, el transporte, uso y gestión de los residuos a su fin de vida útil.
Fuente: ABC España
ESPAÑA (7/2/2015).- El sector ha liderado un proyecto que demuestra científicamente el menor impacto del uso de madera local, para lo que han calculado la huella de carbono en el sector forestal. En el estudio han participado tres aserraderos representativos.
Se trata de medir todos los gases de efecto invernadero (gases que contribuyen al calentamiento global) asociados al ciclo de vida de la madera, es decir, desde la obtención de la materia prima, pasando por su fabricación, el transporte, uso y gestión de los residuos a su fin de vida útil.
La conclusión ha sido que los aserraderos vascos consumen entre 35 y 45 kilogramos de CO2 por metro cúbico para la fabricación de tabla de madera.
La media europea se encuentra entre los 50 y 100 kg. de CO2 por metro cúbico, dependiendo del tipo de madera y de su origen.
Si se compara con otros materiales, la madera no tiene rival en cuanto a respeto al medio ambiente. Así, la fabricación de un metro cúbico de hormigón tiene una huella de carbono de entre 200 y 300 kg. de CO2.
El acero estructural deja una huella aún mayor, aproximadamente 12.000 kg. de CO2 si es 100% virgen, o de 3.500 kg. de CO2 si es totalmente reciclado.
El uso de madera procedente de bosques del entorno, o sea, la utilización de la madera local, también tiene otras ventajas, porque el transporte supone un hándicap importante en ese terreno. De hecho, llevar la madera hasta el aserradero supone un impacto de entre el 15 % y el 30 % en las emisiones de gases de efecto invernadero en el caso del uso de madera local.
En cambio, este impacto del transporte puede suponer hasta el 95 % en el caso de uso de madera no local, como por ejemplo si se trae desde Alemania.
Se calcula que por cada 1.000 kilómetros de distancia adicional a la hora de seleccionar el origen de la madera la huella de carbono se multiplica aproximadamente por 10.




