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COP29 en Bakú | Desinformación y clima extremo: la responsabilidad de las grandes tecnológicas en debate

El informe internacional, presentado en el marco de la COP29 de Cambio Climático de la ONU, demuestra cómo las empresas de redes sociales no han logrado proteger al público de los “superdifusores” de narrativas falsas, al tiempo que se llevan millones de las grandes petroleras para publicar anuncios de propaganda sobre combustibles fósiles que refuerzan la demanda de actividades que cambian el clima.

 

Fuente: CAAD

BAKÚ (12/11/2024) – En el contexto de un año marcado por temperaturas récord y desastres climáticos, la coalición Acción por el Clima contra la Desinformación (CAAD, por sus siglas en inglés) presentó su último informe, «Clima extremo, contenido extremo».

El documento denuncia cómo las grandes tecnológicas están contribuyendo a la crisis climática al permitir la difusión de desinformación y propaganda de la industria de combustibles fósiles, incluso mientras las comunidades enfrentan las devastadoras consecuencias de estos fenómenos.

En la apertura de las negociaciones climáticas de la ONU, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se celebrá del 11 al 22 de noviembre de 2024 en el Estadio de Bakú, por tercer año consecutivo la CAAD expone cómo las redes sociales no han logrado proteger al público de “superdifusores” de narrativas falsas sobre el cambio climático. El informe destaca cómo estas plataformas, además, obtienen millones de dólares de las grandes petroleras a cambio de permitir la publicación de anuncios que refuerzan la demanda de combustibles fósiles, exacerbando la crisis.

Aspectos principales del informe:

Superdifusores de desinformación: A pesar de promesas de una supervisión más estricta, las redes sociales permiten que un pequeño grupo de «superdifusores» alcance audiencias masivas con desinformación climática. Un usuario en X/Twitter, por ejemplo, ha multiplicado su audiencia 1.750 veces desde marzo de 2023.

Propaganda de combustibles fósiles: Solo en el último año, Meta ha recaudado al menos 17,6 millones de dólares de empresas de combustibles fósiles, permitiéndoles así difundir contenido que desinforma sobre el cambio climático a más de 700 millones de personas.

Impactos reales: La desinformación en torno a fenómenos climáticos extremos está generando daños tangibles, desde obstruir las respuestas de emergencia hasta incitar violencia contra trabajadores humanitarios.

El informe de CAAD insta a tomar medidas urgentes, como la prohibición de anuncios de combustibles fósiles, regulaciones más estrictas para las redes sociales y mayor transparencia en el acceso a datos para que los investigadores puedan analizar el alcance de la desinformación.

«Es prácticamente seguro que 2024 será el año más caluroso registrado», afirmó Kate Cell, de la Unión de Científicos Preocupados. «El informe muestra cómo las industrias de combustibles fósiles y sus aliados utilizan la desinformación climática para preservar sus ganancias, a costa de nuestra seguridad. Así como debemos reducir rápidamente las emisiones, debemos impedir que las grandes tecnológicas se lucren con la desinformación climática”.

Medidas para frenar la desinformación climática

La integridad de la información puede mejorar con iniciativas como los Principios Globales de la ONU, el Pacto Digital Global y regulaciones como la Ley de Servicios Digitales de la UE, que buscan abordar la desinformación climática y eliminar incentivos económicos para su proliferación.

«Este informe muestra cómo, por tercer año consecutivo, las grandes tecnológicas permiten la publicidad de combustibles fósiles incluso en torno a la COP», declaró Sean Buchan, de la Unidad de Inteligencia de CAAD. «La prohibición de estos anuncios es fundamental para proteger la salud pública y avanzar en la acción climática».

Crisis climática y desinformación: el panorama en 2024

A lo largo del año, múltiples eventos climáticos extremos fueron agravados por el cambio climático, mientras que la desinformación en redes complicó la respuesta pública. Desde teorías conspirativas sobre incendios forestales hasta acusaciones contra trabajadores humanitarios en EE. UU., la falta de control sobre la desinformación representa una amenaza innegable.

Mientras tanto, las grandes tecnológicas han limitado la transparencia al cerrar el acceso a datos, dificultando que los investigadores comprendan el alcance de la desinformación en sus plataformas, lo que deja a los legisladores cada vez más desinformados sobre la magnitud del problema.

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