| Por Gustavo Braier, coordinador provincial (*) |
Como objetivo fundamental, hay que resaltar que más allá de la filosofía de trabajo que todos compartimos, es preciso el compromiso de los actores para lograr que el largo plazo sea la mejor realidad posible. También, desde el sector, debemos comprometernos con nuestra comunidad para hacer las cosas lo mejor posible y para comunicar este hecho para disolver mitos y desinformaciones.
(*) Coordinador del Plan Foresto-industrial de Corrientes
CORRIENTES (12/10/2010).- El pasado 30 de septiembre de 2010 se presentó una línea de financiamiento del CFI con subsidio de tasa por parte del gobierno de la provincia de Corrientes. En esa oportunidad, y para alinear las medidas de gobierno, se presentaron los planes sectoriales de citricultura, arroz y forestación, que trabajan dentro de la UOP (Unidad de Operación Productiva). En ese marco, realicé la presentación de la parte forestal del Plan y vuelco en estas líneas los conceptos vertidos que se buscan, como objetivo fundamental, resaltar que más allá de la filosofía de trabajo que todos compartimos, es preciso el compromiso de los actores para lograr que el largo plazo sea la mejor realidad posible. También, desde el sector, debemos comprometernos con nuestra comunidad para hacer las cosas lo mejor posible y para comunicar este hecho para disolver mitos y desinformaciones. La provincia ya tiene aproximadamente 450 mil hectáreas de plantaciones forestales de pino y eucalipto, básicamente. Carece, aún, de una industria suficiente para procesar esta materia prima, pero también carece de la infraestructura, de los recursos humanos, de las medidas administrativas, del planeamiento territorial y muchos otros eslabones de la cadena productiva. Esto es lógico, porque todavía no se ha pasado al estadío siguiente, pero para poder llegar a ese nuevo nivel, que seguramente cambiará la cara de la provincia de Corrientes, hace falta también el aporte de los recursos humanos del sector. En el trabajo que fui realizando, como coordinador del Plan Foresto-industrial Correntino, me fui enterando de los trabajos serios que se realizan en distintos ámbitos de la administración pública provincial para planificar el largo plazo en cada una de las áreas: energía, puertos, grandes obras, vialidad provincial y vialidad nacional, etcétera. Desde el sector productivo, muchas veces, esto se desconoce. Por otra parte, a veces, ciertas particularidades del sector forestal, sea desde el aspecto productivo, del logístico o del comercial, no son conocidas por los otros sectores. Entonces, para entrar en tema, creo que es importante compartir, una vez más y para poder seguir debatiendo, la definición que nos hemos dado: Por Plan Forestal se entiende la conformación de una dinámica de trabajo interdisciplinaria, interinstitucional e interjurisdiccional que permita compartir visiones de largo plazo entre los diferentes integrantes del sector, compatibilizando esa propuesta con el resto del conglomerado ecológico, económico y social con el que el mismo interactúa. A esta dinámica de trabajo se agrega la utilización de herramientas de análisis y la búsqueda sistemática de datos que permitan actualizar la visión de largo plazo en forma continua. En este punto es necesario destacar dos de estos elementos: la dinámica de trabajo (un plan no es algo estático) y la necesaria utilización de herramientas de análisis que permitan aprehender una realidad tan diversa y compleja como la foresto-industrial. Este trabajo, de alguna forma, viene a responder, desde la acción del gobierno y del sector privado, a lo que señalara el estudio del Banco Mundial en el sentido de que la relación entre uno y otro estamento estaba regida por lo coyuntural. Se está venciendo este vicio argentino de mirar sólo la coyuntura, para ver también la estrategia de desarrollo con foco en la equidad, el cuidado ambiental y la eficiencia. Visualizar el futuro en toda su dimensión no es una tarea sencilla, y lidiar con las conflictos de intereses intra y extra sectoriales tampoco lo es. En ese sentido, por ejemplo, señalemos que como consecuencia del futuro desarrollo por venir, se van a generar 1900 viajes de camión para transportar todo tipo de mercaderías (y las rutas tal como están hoy no podrían sostener ese tránsito adicional), desde el sector se irían a generar bienes industriales por 6 mil millones de pesos, mayormente para la exportación (cuando el producto bruto geográfico de la provincia rondó los 3 mil millones de pesos en el año 2006), se van a precisar 127GWh de energía eléctrica (lo que es apenas un salto del 20% del consumo medio actual) y se van a precisar 50 mil personas con distintos grados de capacitación (cuando la población económicamente activa de Corrientes es de 350 mil trabajadores). Como respuestas parcialmente halladas hasta el momento para esta situación que muy probablemente llegue, cabe señalar que el desafío energético no es tal, que la provincia tiene hoy potencia disponible, que la industria celulósica de escala internacional entrega energía a la red y que sólo hay que acercarla a la zona productiva con una inversión relativamente menor. Para profundizar las ventajas, hay que construir un puerto en Ituzaingó para permitir consolidar las mercaderías para completar la carga en Nueva Palmira (ONTUR), en la República del Uruguay. También sería deseable que a orillas del puerto se constituya un parque industrial con excelentes servicios y las vías de acceso que permitan la llegada de madera y la de los productos elaborados en otras regiones con medios de transporte eficientes en rutas seguras o con ferrocarril. Esto puede implicar el mejoramiento de las rutas 118 y 120 para que puedan soportar el tránsito de bitrenes (camiones con dos acoplados). Pero todavía estamos en una parte del futuro por venir. Debemos agregar la adecuación de los programas educativos, especialmente los técnicos, para que se adapten a las necesidades futuras de la provincia y evitar la formación de nuevos desocupados o la ausencia de los cuadros técnicos imprescindibles, vista esta misma realidad desde el otro lado. Debemos generar la legislación y las medidas administrativas que den certeza a la población de que las industrias se colocarán en el mejor lugar posible desde todo punto de vista y que se tendrán todos los cuidados que hay que tener: desde las operaciones económicas en blanco, hasta el cuidado del ambiente, mediante la eficiencia en el uso de los recursos y la adecuada disposición de los residuos que se generen, pasando por la mayor reutilización posible de los mismos dentro del clúster industrial, transformando los mismos en insumos. Se debe comprender que fábricas de tableros, aserraderos, remanufacturas, energía, vapor y fabricación de pulpa o papel, entre otras alternativas posibles, son complementarias y sinérgicas. Si un eslabón se pierde, la cadena se resiente y todo el clúster pierde valor. Dentro de esto, se debe solucionar el conflicto generado en la Constitución Provincial, por el artículo 61, que habla de la posibilidad de los extranjeros de comprar, o no, tierras en determinadas zonas de la provincia; se debe hacer un planeamiento territorial con el consenso suficiente y se deben sancionar leyes y constituir o fortalecer instituciones que permitan imponer a las industrias por instalarse el lugar donde van a poder hacerlo y la tecnología que van a tener que usar, teniendo la adecuada capacidad de control, tanto en lo técnico como en lo político. Debemos entender que todos formamos parte de un mismo conjunto. Ongs, gobiernos y empresas formamos un tándem que hay que fortalecer día a día. Es claro que nuestra sociedad siempre se vinculó con la naturaleza por medio del conocimiento científico y tecnológico y que el mismo ha tenido un incesante progreso. Hacia el inicio del siglo XXI el desafío es profundizar la línea que marca que estas herramientas nos ayuden a convivir con la naturaleza. Desde el sector privado tenemos que comprender que trabajamos con y sobre bienes públicos, lo que nos lleva a que tengamos que “democratizar la ciencia”. Esto no va a suprimir la diferencia entre el experto y el que no lo es, pero sí va a politizar las diferencias que se puedan generar; esto es, va a hacer que tengamos que dialogar y explicar mucho sin sentirnos juzgados o cuestionados por las preguntas que se nos hagan o los mitos que se establezcan. En nuestra historia ya hemos tenido diversos cambios. De hecho, las vacas y los caballos que tan bien representan a la Argentina en su historia misma, fueron derivados del olvido de Pedro de Mendoza de algunos ejemplares, que hizo que Solís encuentre a nuestra pampa inundada de estos mamíferos medianos que se habían reproducido con gran velocidad. Esto, hizo, entre otras cosas, que la vegetación originaria de altos pajonales cambiase a otra de pastos finos porque el ganado aceleró el ciclo del nitrógeno. Se entró, así, en un nuevo equilibrio ecológico diferente del anterior. En Corrientes, hacia el año 2010, una parte del paisaje ya cambió por la presencia de plantaciones forestales y va a cambiar por el continuo trabajo y movimiento de la madera proveniente del mismo. Esto nos va a llevar a otro nuevo equilibrio ecológico. Esto, no es ni bueno ni malo en si mismo, pero lo importante es que sea sustentable. Pero para que todo esto sea posible, también va a ser necesaria la audacia del inversor, sea correntino, argentino o extranjero, para que la ciencia y las tecnologías antes mencionadas nos permitan dar sustento a nuestra sociedad y respetar a nuestro ambiente. Para terminar, colegas, destaquemos que se trata de un proyecto de desarrollo sectorial que va a requerir esfuerzo, seriedad, institucionalidad, reflexión, compromiso y participación de los actores de dentro y fuera del sector. Sabemos que podemos hacerlo bien, sólo falta seguir trabajando en conjunto.


