| Proponen replantear estrategias para el desarrollo forestal del país |
Investigadores de la Universidad de La Plata presentaron un estudio económico que demuestra que las empresas medianas y grandes de capital nacional mostraron un comportamiento dinámico en la década de los 90, superior a las generadas en el sector por las inversiones extranjeras directas. Mientras la industria maderera destinó un 88, 59% en nuevas inversiones, el rubro de celulosa, papel y cartón destinó a la compra de activos existentes un 82%, y sólo un 18% a nuevas inversiones.
Por Patricia Escobar
BUENOS AIRES Y MISIONES(20/10/2004).- La incidencia de las inversiones externas directas en las exportaciones de productos forestales no fueron las esperadas, si se tiene en cuenta que en el rubro de celulosa, papel y cartón se destinaron un 82% de las inversiones a la compra de activos existentes y sólo un 18% a nuevas inversiones; en las industrias de la madera el 88,59% se conformó por nuevas inversiones; y en tierras, bosques nativos y otras actividades silviculturales las compras de activos existentes y nuevas inversiones estuvieron equilibradas”, afirmó el licenciado Martín Aguerre, quien junto al ingeniero Gabriel Denegri, presentaron en el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE) un adelanto de las conclusiones de un trabajo aún inédito, dado que se enmarca en un proyecto sobre «Cadenas Foresto-Industriales» que realizan en la Universidad de La Plata. El estudio lo iniciaron a fines del 2003, pero el interés de concretarlo se despertó en marzo de este año, a raíz del debate generado en la región respecto al rol desempeñado por las empresas extranjeras en el desarrollo sectorial. “Hay quienes atribuyen el crecimiento de las exportaciones a la maduración de las inversiones externas de los 90 y señalan que, por el contrario a las Pymes (mayoritariamente de capital nacional) les falta competitividad para moverse en los mercados más exigentes (Claudia Peirano,2004); mientras que otros señalan que el grueso del empleo lo producen las Pymes (Faima, 2002) y que con el ingreso de grandes empresas extranjeras se produjo un grave fenómeno de concentración de la actividad en pocas manos, que perjudica a las Pymes, y por consiguiente, destruye empleos”, recordaron los profesionales. Por ello, se propusieron analizar el desarrollo de la actividad y proponer un “replanteo” del sector forestal argentino, después de la experiencia de los 90, dado que el presente trabajo tiene por objetivo hacer caer la hipótesis de aquellos actores que sostienen que “el motor del desarrollo sectorial” fueron las inversiones externas, y que las Pymes nacionales “no son competitivas”. Para Aguerre y Denegri, los números son claros. “Los datos demuestran que el aporte de las inversiones externas sectoriales no han sido particularmente relevante en el crecimiento de las exportaciones ni en la apertura de nuevos mercados para el sector. Por lo tanto, tampoco ha contribuido significativamente a disminuir el déficit comercial sectorial, las firmas nacionales grandes y Pymes son las principales responsables del fuerte crecimiento de las ventas externas de madera”, afirman los profesionales. Recordemos que Martín Aguerre es especialista en Comercio Exterior y Marketing Internacional, y es un ex directivo de la Asociación Forestal Argentina (Afoa). subtitulo/Carácterísticas de los 90/subtitulo •Crecimiento de la superficie forestada anualmente con el régimen de promoción -Especialización en pino y concentración en el NEA -Mejora cualitativa de la base forestal -Retroceso de otras regiones forestadoras•Abandono del bosque nativo •Reconversión industrial •Predominio de las Inversiones Externas Directas •Crecimiento de las exportaciones –con incremento del déficit de balanza comercial subtitulo/Inversiones de la década/subtitulo Fue difícil cuantificar en forma precisa los flujos de inversión externa directa en la década del 90, los investigadores sólo buscaron evaluar el impacto en el desarrollo sectorial. “Al recabar los datos, las dificultades se presentaron porque a veces no se discriminaron los anuncios de inversión de las efectivamente realizadas o directamente no se hicieron públicas las cifras, y algunos datos incluyeron los impuestos (IVA) y en otros no. En las empresas foresto-industriales integradas, muchos anuncios no discriminaron las inversiones en la parte primaria de las inversiones realizadas, específicamente en las áreas industriales”, aclararon. Así, el trabajo se basó entonces, principalmente con los datos consignados en la planilla de inversiones del anuario Valor Agregado 2001 de Desarrollo Forestal y la Guía Forestal Argentina (2ª edición) de la Secretaría de Agricultura (Sagpya) , arribándose a los siguientes resultados: de las IED realizadas en el periodo 1990-2000, el 54% se destinaron al rubro celulosa, papel y cartón; un 22,7% a inversiones en tierras, bosques nativos y de cultivo y otras actividades silviculturales y un 23% a las industrias de la madera (la mayoría destinadas a las industrias de tableros industrializados). “Desde el enfoque del análisis de compra de activos existentes/nuevas inversiones, el comportamiento en estos tres grupos fue muy diferente. En el rubro celulosa, papel y cartón un 82% de las inversiones se destinaron a la compra de activos existentes y solo un 18% a nuevas inversiones; en las industrias de la madera el 88,59% se conformó por nuevas inversiones, y en tierras, bosques nativos y de cultivo y otras actividades silviculturales las compras de activos existentes y nuevas inversiones estuvieron prácticamente equilibradas”. “Si se parte del supuesto que las IED de los 90 son “el motor del desarrollo sectorial” y que las Pymes nacionales no son competitivas tendría que haber una relación directa y positiva entre la asignación de inversiones externas y la mejora del saldo de la balanza comercial del capítulo correspondiente del nomenclador arancelario del Mercosur”, apuntó Aguerre. “Así se analiza la relación existente entre las principales exportaciones de origen forestal y las IED, demostrándose que su impacto tuvo un comportamiento diferencial de acuerdo al subsector que se analizó; que una alta proporción se destinó a la compra de activos existentes, y que en algunos subsectores las empresas medianas y grandes de capital nacional mostraron un comportamiento dinámico, que lograron inclusive la apertura de nuevos mercados externos capitalizando las oportunidades del mercado internacional, y que fueron las responsables del despegue exportador del sector. subtitulo/Relación entre comercio exterior e IED/subtitulo Del análisis de los saldos de la balanza entre 1982/2003, surge que los años con resultados positivos en el comercio sectorial fueron 1988, 89; 90; 2002 y 2003, todos caracterizados por un tipo de cambio alto y una fuerte depresión del consumo interno. No obstante, la singularidad del superávit del 2003 es que se genera en un marco de crecimiento de la economía. Las exportaciones vienen creciendo desde la década del 80, pero la pasada registró un importante un crecimiento ubicándose el máximo en el año 1997 con U$S 615 millones, valor sólo superado por las exportaciones del 2003 con U$S 653 millones. No obstante, el crecimiento de las exportaciones no alcanzó a revertir el signo negativo de la balanza comercial sectorial, ya que las importaciones del período pasaron de u$s 334 en 1991 a u$s 1428 millones en el 2000 (SAGPyA 2004), con un máximo en 1998 de u$s1620,5 millones. Estas cifras evidencian que, en los años de expansión económica, el crecimiento de las importaciones supera al de las exportaciones, tanto en volumen como en valor. En ese sentido, durante la década de los 90 y a pesar del flujo de Inversiones Extranjeras Directas, no se modificó la tendencia imperante a lo largo del Siglo XX. En cuanto a las importaciones, y en términos de valor, se verificó una disminución de la incidencia de los rubros madera aserrada y celulosa, un crecimiento moderado en manufacturas de madera y una virtual duplicación de las importaciones papeles y cartones “En este contexto, y dado que el grueso del déficit (casi el 60% de las importaciones) está centrado en productos de papel y cartón, cuyo consumo esta directamente correlacionado con el comportamiento del PBI y el ingreso, no queda en claro en que niveles se estabilizará la demanda interna en función de la recuperación económica y que porcentaje de la misma podrá ser cubierta por la producción nacional, si no realizan inversiones en plantas nuevas o en la ampliación de la capacidad existente. Los cambios producidos en el comercio exterior muestran una gran dinámica intersectorial, con lo cual relacionar el comportamiento de cada capítulo con las IED resulta fundamental. subtitulo/Industria celulósica/subtitulo En términos de IED, la operación más grande (u$s 470 millones) fue la compra de Alto Paraná, por parte del grupo chileno Arauco, sumando nuevas inversiones por u$s 47 millones para modernizar y ampliar levemente la capacidad instalada de la planta de celulosa. Tras la adquisición de las forestaciones de Celulosa Puerto Piray , invirtieron u$s 35 millones en la construcción de un aserradero y planta de remanufactura, y u$s 58,6 en la construcción de una fabrica de tableros MDF y una usina dendroenergética, conformando un modelo de empresa foresto-industrial integrada hasta entonces ausente en el país. Posteriormente, compró a Petrobras las tierras, las forestaciones y la planta de aserrado (segundo en tamaño del país) y de remanufactura de Pecom por u$s 43,7 millones, operación que generó un fuerte debate en la sociedad misionera. Si bien ocurrieron otras inversiones en el sector, como por ejemplo la privatización de la empresa Papel Misionero, dado que se trata de plantas integradas, las mismas fueron analizadas en conjunto en el capítulo papeles y cartones. De los números se desprende que el cambio más significativo en este sector se da en la década del 80, coincidente con la inauguración de la Planta de APSA, que fue la última de una serie de proyectos financiados por el Estado Nacional durante la década de los 70. A partir de ese momento el país pasa a ser autosuficiente y generar saldos exportables. Las importaciones están constituidas por pastas para papeles especiales y para productos de higiene personal (pastas fluff, que recién comenzaron a producirse localmente en 2003). Como corolario, la IED no modificó el resultado de la balanza comercial, es más, el grupo derivó inversiones al capítulo 44. Del total de la IED en el subsector celulósico papelero integrado o papelero, u$s 463 millones se destinaron a la compra de activos existentes y sólo u$s157 millones a nuevas inversiones, principalmente orientadas a mejoras en la calidad, al desarrollo de nuevos productos y la modernización y/o ampliaciones en la logística de la distribución. Hubo una especialización en papeles tissue, triplicando los volúmenes de 1990. Pero en el saldo general no hubo una gran variación de la capacidad instalada ni en la producción, respecto de la década del 80. “Esto indicaría que básicamente se experimentó de un proceso de concentración sectorial mediante la compra y puesta al día de activos existentes, caracterizado por un creciente grado de extranjerización de la industria local, por una orientación productiva hacia al mercado interno y por carencia de una estrategia exportadora, ni siquiera en el orden regional”, remarcaron. subtitulo/Industrias de la madera/subtitulo El balance de divisas de los productos correspondientes a las industrias de la madera, (Capítulo 44 del nomenclador común del Mercosur: madera, carbón vegetal y manufacturas de madera) fue deficitario durante gran parte del siglo XX, debido a la gran importación de madera de obra de coníferas y otros productos. La maduración de las grandes plantaciones de pinos y eucaliptos en los años 70, junto con la caída del consumo percapita de fines de la década de los 80 equilibró la balanza. En los 90, la apertura económica, y la creación del Mercosur tuvieron un fuerte impacto sobre el Capítulo, y se verificó un significativo crecimiento de las importaciones y las exportaciones. Los cambios cualitativos producidos dentro de los bienes exportados evidenciaron un alto dinamismo en las industrias de la madera. Con la plena vigencia del Mercosur hubieron áreas donde la producción nacional fue reemplazada masivamente por productos importados, mientras que la evolución de la composición de las exportaciones de este capítulo difiere de la tendencia a la primarización que caracterizó a la década del 90. Por ejemplo, las exportaciones de madera en bruto de eucalipto, que a partir de 1986 constituían uno de los rubros principales el capítulo 44, fueron declinando paulatinamente. Pese a su virtual desaparición y al incremento de las importaciones de productos de maderas duras de alto precio, la balanza sectorial, pasó de ser netamente negativa a una alternancia con años positivos y negativos con una tendencia al superávit. Esto se explica fundamentalmente por el crecimiento que tuvieron las exportaciones de madera aserrada y remanufacturas de pino y en menor medida los tableros industrializados. La producción de aserrados y remanufacturas de madera de pino fue motorizada por firmas nacionales, siendo reciente la participación de las IED. Hasta mediados de los años 90 las empresas abastecían exclusivamente al mercado interno, estaban retrasadas tecnológicamente y no tenían estándares de calidad. Gracias al esfuerzo conjunto de los sectores público y privado, un creciente número de firmas se transformaron en proveedores del mercado más exigente del mundo, los Estados Unidos. En este sentido cabe destacar el rol que desempeñaron empresas grandes y medianas de capital nacional que supieron reconvertirse para aprovechar un cambio estructural en el comercio internacional de aserrados de coníferas. Las políticas de tercerización de productos de las firmas más grandes fueron sumamente útiles para las pequeñas que acompañaron este proceso, porque difundió los estándares internacionales de calidad de producto. Este logro es particularmente destacable porque partiendo de materia prima de baja calidad (ya que no existió manejo silvicultural en las plantaciones durante los años 70 y 80); se incorporó tecnología de corte y de secado de nivel internacional, se adecuó y amplió la infraestructura, se adoptaron estándares de calidad, se incorporó personal técnico y se capacitó a la mano de obra. También se procuró tener un gerenciamiento acorde a las exigencias del comercio exterior lo que permitió a muchas firmas prescindir de intermediarios y vender directamente a sus clientes. El buen desempeño sectorial no implica que muchas firmas (especialmente los aserraderos más chicos, dedicados exclusivamente a abastecer el mercado interno) sufran los problemas que caracterizan a las PyMES tales como atraso tecnológico, lay out de planta, gerenciamiento, falta de financiamiento, dificultad de acceso a la información, entre otros. Este desarrollo fue severamente afectado por la apreciación del dólar frente al resto de las divisas durante el período 98-2001 porque le restó competitividad a los productos argentinos en el mercado de Estados Unidos, no sólo frente a los de origen brasileño y chileno sino incluso frente a los productos escandinavos (cuyos precios históricamente son altos). Pese a este contexto adverso, muchas empresas buscaron productos con mayor valor agregado y en ocasiones mantuvieron sus clientes aún a pérdida. También trabajaron para abrir nuevos mercados, por ejemplo, varias empresas nacionales , a partir de una misión comercial organizada por la Cancillería y la SAGPyA que se realizó en el año 2001, conformaron un consorcio exportador con el objetivo de abrir el mercado japonés de madera en el mediano plazo. En el NEA, en el sector de aserrado y remanufactura de madera de pino, muchas firmas continuaron invirtiendo e inaugurando plantas aún en plena crisis del 2001. Esto demuestra que el salto exportador del 2002 se debe mucho más a la capitalización de los trabajos y esfuerzos previos de un sector principalmente de origen nacional, que a una respuesta oportunista a la instauración de un tipo de cambio alto. subtitulo/¿Hacia donde orientar las políticas forestales del siglo XXI?/subtitulo 1-Prepararse para un futuro déficit mundial de latifoliadas de calidad 2-Prepararse para el creciente déficit energético mundial y nacional 3-Orientar las políticas del Estado a promocionar las PyMES madereras, que evidenciaron el mayor dinamismo: •Dotar a las PyMES de una nueva base forestal acorde a las exigencias internacionales •Impulsar la competitividad de las cadenas existentes •Promover lo procesos de agregación de valor•Impulsar el surgimiento de nuevas cadenas subtitulo/Tableros y partículas/subtitulo En el sector de tableros de partículas y de fibra hubo un importante flujo de IED estimado entre 400 y 450 millones de U$S, que a diferencia del sector papelero, prácticamente en su totalidad se destinó a la construcción de nuevas plantas y líneas de producción, al desarrollo de nuevos productos y a la ampliación modernización del sistema de comercialización. El ingreso de nuevas firmas provocó una reacción entre las empresas de capital nacional y extranjero que operaban desde antes en el mercado interno, que se modernizaron para no perder competitividad. La ampliación en la oferta y mejora en la calidad de productos permitieron aumentar las exportaciones, y sentó las bases para la exportación de productos de mayor valor agregado como son los muebles.




