Últimas noticias

Opinión

Viveros: técnicas para controlar y mejorar la calidad del proceso productivo

La columna forestal del Inta Concordia

Se llevó a cabo una Jornada de Viveristas Forestales, con el objetivo de difundir resultados de trabajos que realizamos en Inta Concordia en temas referidos a prácticas culturales en vivero y control de calidad, y también capacitar en controles del proceso de producción tendientes a mejorar el producto obtenido, o sea la calidad de las plantas producidas”, explicó a Argentina Forestal.com la ing. ftal. María de los Ángeles García.

Fuente: Revista ArgentinaForestal.com Nº33

ENTRE RÍOS (AGOSTO 2006).- El pasado 11 de junio se llevó a cabo una Jornada de Viveristas Forestales, organizada por el Área Forestales de la Estación Experimental Concordia del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta Concordia). En la oportunidad, especialistas analizaron temas sobre “Cómo controlar y mejorar la calidad del proceso productivo” y “Costos de producción de viveros forestales tipo”. “El objetivo que tuvo la jornada fue difundir resultados de trabajos que realizamos en Inta Concordia en temas referidos a prácticas culturales en vivero y control de calidad, y también capacitar en controles del proceso de producción tendientes a mejorar el producto obtenido, o sea la calidad de las plantas producidas”, explicó a Argentina Forestal.com la ing. ftal. María de los Ángeles García. Además, se presentó un esquema de costos de dos sistemas y niveles de producción de viveros de eucalipto, a cargo del contador Luis Vera. Para cerrar el programa de las charlas, el coordinador del Foro del Eucalipto de la Mesopotamia, Pedro Merro, presentó comentarios sobre la visita que realizó recientemente a viveros de Misiones. De la jornada participaron 40 personas de Entre Ríos, Corrientes y Misiones, incluida la presencia del director de Recursos Forestales de Corrientes, Luis Mestres. Control y mejora La EEA Concordia realizó en conjunto con el Laboratorio de Sustratos de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Entre Ríos – Uner (Acuerdo Inta–Uner), un relevamiento de los sustratos y materiales usados en su preparación en los viveros forestales de la costa del río Uruguay; esos sustratos y materiales se caracterizaron según sus propiedades físico-químicas. Por definición, el sustrato es el medio en el cual se desarrollan las raíces de las plantas cultivadas fuera del suelo in situ y el cual sirve para su anclaje. “El sustrato ideal proporciona a las raíces las mejores condiciones para su desarrollo y crecimiento, de bajo impacto ambiental y cuya relación costo/beneficio sea adecuada para el sistema productivo en cuestión”, indicó la ing. María de los Ángeles García, del área forestal de la EEA Inta Concordia, quien explicó cuales son los sustratos empleados en la producción de las plantas. Propiedades de los sustratos Los medios de crecimiento presentan diferencias en sus propiedades físicas y químicas, las cuales dependen tanto de los materiales y proporciones que lo forman, como del tamaño del contenedor y la compactación de llenado. “De la información obtenida del relevamiento realizado por el Inta Concordia se destaca que de los materiales empleados en la formulación de los sustratos el 33,0% es suelo, el 56,7% corteza de pino, el 13,3% estiércoles, el 36,6% turbas y el 10,0% perlita y vermiculita. Se observó también que para la mayoría de los sustratos los valores de estas propiedades no se encuentran dentro del rango adecuado, particularmente aquellos con suelo en su composición”. Se realizaron experiencias de capacidad de retención de agua y de porcentaje de porosidad de aireación de los sustratos analizados (ver figuras 1 y 2). En el marco del mismo acuerdo se evaluó la influencia del tamaño de las partículas de cortezas de pino sobre el crecimiento y la calidad de plantines de Eucalyptus grandis utilizando como sustrato único cortezas de pino compostadas. Se probaron dos tamaños de partículas: el tamaño con el que se la comercializa y partículas de menos de 0,5 mm obtenidas por la molienda y tamizado de las cortezas originales. Durante la etapa de producción de los plantines se midieron altura, diámetro del cuello, número de hojas, biomasa aérea y radical, consistencia del cepellón y forma de las raíces. Se observó un mayor crecimiento en las plantas producidas en las cortezas molidas durante los tres primeros meses, no observándose mayores diferencias a partir de ese tiempo. Por el contrario, entre cortezas de distinta fuente comercial las diferencias en crecimiento se notaron recién después del tercer mes de cultivo en el vivero. Recomendaciones Para mejorar el control de la calidad de los sustratos se recomienda: • Control antes del llenado de los almácigos y bandejas: enviar una muestra a laboratorio para análisis de sus propiedades físicas y químicas. Se sugiere realizar esta práctica cada vez que se emplea un nuevo sustrato o lote de un sustrato. • Si se utiliza algún compost como material integrante del sustrato, tener en cuenta que un producto bien compostado no debe despedir olor. • Es también necesario controlar el pH del sustrato a medida que se desarrolla el cultivo y cuando se fertiliza tener en cuenta la reacción (acidez) del fertilizante. El pH puede medirse con un pHmetro portátil en el agua de lixiviación después de un riego de saturación. • Granulometría: el tamaño de partículas que generan la porosidad adecuada varía con el material. Algunos valores orientativos son: -para turba el tamaño de partículas debe estar entre 0,8 mm y 6 mm, para que el sustrato mantenga un equilibrio óptimo entre poros con aire y capacidad de retención de agua. -corteza de pino compostada: el tamaño de partículas con efecto más significativo en la aireación y retención de agua se encuentra entre 0,5 mm y 0,25 mm. -para la arena el tamaño ideal es 60% de partículas entre 0,25 mm y 1 mm, con menos del 3% de partículas menores que 0,1 mm y mayores que 2 mm. Almacenamiento Para evitar modificaciones en las propiedades del sustrato se recomienda no almacenar el sustrato preparado más de 15 días. En caso de un lote comprado para usarlo durante varios ciclos del cultivo, tener en cuenta que se pueda guardar al reparo del agua de lluvia y la luz solar directa. Evitar ubicarlo cerca de posibles fuentes de contaminación. pH y nutrientes Las relaciones entre el pH del sustrato y la disponibilidad de nutrientes para las plantas son un factor a tener en cuenta. “Frecuentemente los materiales y mezclas empleados como sustratos tienen valores de pH fuera del rango óptimo, presentándose problemas relacionados a la disponibilidad de los nutrientes para la planta, la cual, en casos extremos, puede presentar síntomas visuales de deficiencia nutricional aún cuando la solución del medio de cultivo contiene valores adecuados de nutrientes”, explicó García. Algunos de los problemas asociados a valores de pH fuera del rango adecuado son: a valores inferiores a 5,3 se produce toxicidad por hierro, manganeso, zinc y cobre, deficiencias de calcio y magnesio, y lixiviación del fósforo; a valores de pH mayores a 6,5 se experimentan deficiencias de hierro, manganeso, zinc, cobre y boro. “La disponibilidad relativa de los varios nutrientes minerales es distinta para suelos con base mineral y para suelos con base orgánica: cuanto más gruesa es la banda, más disponible se encuentra el nutriente. La máxima disponibilidad de nutrientes para suelos minerales se da con pH de 6,5, comparado con pH 5,5 para suelos orgánicos”. Calidad de plantines Obtener plantas de buena calidad depende tanto del material genético empleado (calidad de la semilla) como de las prácticas de cultivo en el vivero. Debido a que no todos los plantines llevados a campo son de buena calidad, el bajo grado de supervivencia y el deficiente crecimiento inicial de las plantas se encuentran entre los principales problemas de establecimiento, incidiendo directamente en los costos de implantación. Si el productor debe reponer un porcentaje elevado de las plantas, se multiplican los costos de mano de obra, de traslado y por supuesto de los plantines, siendo muchas veces necesario realizar más de una reposición. Ciertos países tienen grados comerciales formalizados para las plantas forestales, resultado de la experiencia y la investigación, rechazándose las de inferior calidad. En Brasil existen reglamentos de fiscalización de viveros forestales, en los que se establecen normas de producción y comercialización de plantas forestales. Para los países de la Comunidad Europea también están en vigencia normas relativas a la calidad de los plantines comercializados. Calidad morfológica La calidad morfológica de un plantín se evalúa midiendo parámetros como altura, diámetro del cuello, esbeltez, biomasa, forma de tallo, pares de hojas, forma de la raíz. Como parte del Proyecto Forestal Regional de Inta se trabajó para definir clases de plantas en base a parámetros morfológicos; sobre una muestra de mil plantas de Eucalyptus grandis producidas en cinco viveros locales se midieron altura, diámetro del cuello, pares de hojas, esbeltez, biomasa aérea, biomasa de raíces, forma y desarrollo radical, consistencia del cepellón, relación biomasa aérea/biomasa radical e Índice de Calidad de Dickson (ICD, integra varios parámetros). Todas las variables medidas fueron analizadas estadísticamente y se seleccionaron aquellas que permiten separar las plantas en clases diferentes. Esos parámetros resultaron ser altura, diámetro del cuello, esbeltez, pares de hojas, biomasa total e ICD. “A pesar de que la forma de la raíz no permitió diferenciar clases morfológicas, es importante resaltar que el 18% de las plantas evaluadas presentaba defectos en la raíz. Por otro lado, las clases de plantas basadas solamente en parámetros morfológicos no guardaron relación con el estado nutricional de las plantas”, remarcó García. Tamaño y nutrientes En el mismo proyecto se estudió la relación entre la clase morfológica de plantines de eucalipto (tamaño de las plantas) y su contenido de nutrientes. Se tomaron muestras de material foliar de plantas de lotes listos para plantación provenientes de nueve viveros, para el análisis de nitrógeno, fósforo, potasio, calcio y magnesio. Los resultados demostraron que no existía correlación entre las clases morfológicas y el estado nutricional. Se observó también que para todos los nutrientes analizados, la mayoría de los grupos de plantas tenían deficiencia nutricional. Además, los plantines de una misma clase morfológica pero de viveros distintos, diferían notablemente en sus contenidos de nutrientes. Debe destacarse entonces que las diversas prácticas culturales de los viveros determinan la nutrición de los plantines. Calidad Fisiológica Uno de los parámetros fisiológicos más sencillos de determinar y que permiten identificar y corregir problemas de manejo del vivero que podrían afectar la calidad final de los plantines, es el estado nutricional. “El primer resultado de la deficiencia de nutrientes es la reducción en el crecimiento de la planta. Si esta condición persiste, pueden aparecer síntomas visibles de deficiencia, y reducir aún más el crecimiento”, advirtió la profesional. Como una herramienta de diagnóstico de problemas de deficiencias nutricionales en el vivero de eucalipto se sugiere emplear la clave de deficiencias nutricionales que sigue: Clave de Identificación de síntomas de deficiencias nutricionales en Eucalipto A. Los síntomas surgen inicialmente o son más severos en las hojas más viejas A.1. Clorosis A.1.1. Seguida de enrojecimiento uniforme del limbo foliar en el estadio más avanzado (Nitrógeno) A.1.2. Marginal seguida de enrojecimiento y necrosis de los márgenes de la hoja (Potasio) A.1.3. Internerval y aparición de puntos necróticos en el estadio más avanzado (Magnesio) A.2. Coloración verde-azulada A.2.1. Seguida de coloración púrpura y manchas necróticas en todo el limbo foliar B. Los síntomas surgen inicialmente en los órganos más nuevos B.1. Clorosis de las hojas nuevas B.1.1. Internerval, solamente las nervaduras quedan con coloración verde oscura (Hierro) B.1.2. Internerval, permaneciendo las nervaduras y tejidos adyacentes con coloración verde oscura (Manganeso) B.1.3. Generalizada, de toda la lámina foliar y enrojecimiento en el estadio más avanzado (Azufre) B.2. Deformación de las hojas más nuevas B.2.1. Sin muerte de la yema apical y ápice, hojas pequeñas y lanceoladas y entrenudos cortos (Zinc) B.2.2. Muerte de las yemas apicales, brotación de las yemas laterales y formación de protuberancia en la base de las yemas laterales B.2.2.1. Sin clorosis en las hojas (Cobre) B.2.2.2. Con clorosis y presencia de nervaduras salientes, y ápice seco o quebrado en el estadio avanzado (Boro) B.2.3. Sin formación de protuberancias en la base de las yemas laterales y sin muerte de las ramas laterales (Calcio) Organización del vivero La planificación y organización de las actividades del vivero permiten optimizar la capacidad productiva, mejorar la calidad con que se realizan las tareas de mayor consumo de tiempo y aprovechar mejor los recursos disponibles, tanto la mano de obra calificada como los espacios, máquinas y herramientas, entre otros beneficios. Entre las recomendaciones prácticas para mejorar la organización del vivero y ajustar el proceso productivo para lograr mejores plantas, la primera sería “planificar las actividades teniendo en cuenta el calendario de plantación y replantación, de manera que se cuente con el suficiente stock de plantas ‘jóvenes’ en los momentos que se requieran”. En un ensayo realizado en el vivero experimental de la EEA Concordia se evaluó el efecto del tamaño de la semilla de Eucalyptus grandis sobre la germinación y crecimiento en vivero, encontrándose diferencias entre semillas mayores a 710 micrones y menores que ese tamaño. En base a los resultados, se puede recomendar la clasificación de la semilla de E. grandis usando un tamiz de 710 micrones. La adopción de esta práctica otorgaría ventajas operativas en el vivero, tales como: • escalonar la producción de plantas y extender el período en que se realiza el repique, por la homogeneidad en la germinación de las semillas de cada tamaño • asignar un programa de riego y fertilización más ajustado al crecimiento diferencial de los plantines • disminuir la necesidad de “tamañado” (clasificación de los plantines por su altura), permitiendo emplear ese tiempo y mano de obra en otras tareas, y evitando a su vez el perjudicial movimiento de plantas a celdas de otras bandejas Otras recomendaciones son: • Que cada tarea realizada sea controlada, supervisada y registrada. “Esto permitirá ajustar el manejo teniendo en cuenta las experiencias anteriores, y así corregir oportunamente problemas ocasionados por el repique, el riego, la fertilización y el manejo del sustrato, entre otros”. • Que se realicen controles de la calidad de los plantines. “De los lotes de plantines listos para ser plantados a campo, controlar en algunas plantas tomadas al azar las siguientes características: – forma de la raíz: que no presente defectos de forma y se observen puntas blancas (raíces nuevas-); – que no esté completamente rojiza, lo que indicaría endurecimiento excesivo y plantín estresado; – estado sanitario: aislar y descartar plantas que por su aspecto denoten un estado sanitario no deseable, o que presenten signos de daños por enfermedades o deficiencias nutricionales; – no comercializar ni plantar plantas de la temporada anterior, ya que la permanencia en un mismo envase durante más tiempo que el que la capacidad del contenedor permite, produce el agotamiento de las reservas de la planta, diminuyendo su capacidad de soportar el estrés de plantación. cursiva/Más información en la Revista ArgentinaForestal.com Nº33/cursiva

Fuente: Revista ArgentinaForestal.com Nº33

Artículos relacionados