En una entrevista con ArgentinaForestal.com, el secretario general del SOIMP Zona Sur, Agustín Báez, cuestionó con dureza el impacto de las políticas del presidente Javier Milei en el poder adquisitivo de los operarios, reclamó mayor sensibilidad social y exigió un «sinceramiento» a las cámaras empresarias FAIMA, AMAYADAP y APICOFOM, advirtiendo que los trabajadores enfrentan los mismos “tarifazos” pero la desigualdad social está en los salarios y en el acceso a mejores condiciones laborales que les corresponden por las normativas vigentes.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
MISIONES (30/9/2026).- Tras las recientes publicaciones de notas periodísticas de ArgentinaForestal.com sobre la caída del consumo interno, la parálisis de la obra pública y el impacto de las tarifas eléctricas en las pymes madereras, la voz de los representantes de los trabajadores irrumpe para aportar la mirada social de la crisis de la industria de la madera.
En una entrevista con Agustín Báez, secretario general del Sindicato de Obreros de la Industria de la Madera de Posadas (SOIMP) – Distrito Sur (con jurisdicción desde la capital provincia hasta Azara, Puerto Rico, y Dos de Mayo), cruzó el discurso de emergencia de las cámaras empresariales y exigió respuestas concretas tanto a la administración nacional de Javier Milei respecto a una mayor cercanía para “escuchar” a la gente.
La entrevista cobra una relevancia humana y política urgente al exponer cómo las familias de los operarios de la industria de la madera absorben la inflación y los aumentos de servicios (agua, luz, transporte público) mientras cumplen jornadas completas en aserraderos que mantienen su producción activa, hasta el momento.
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“El esfuerzo para seguir no es solo del empleador”
Desde la conducción del SOIMP, Báez marcó coincidencias en la preocupación por el contexto económico, pero planteó una tajante distancia de las estrategias de reclamo que llevan adelante la Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines (FAIMA) junto a las pymes de la Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP) y la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y del Norte de Corrientes (APICOFOM).
Báez dirigió su primer cuestionamiento al rumbo nacional fijado por el presidente Javier Milei y al alineamiento que, según su visión, tuvieron muchos industriales madereros con dicho modelo económico: «Hay que ser sinceros para poder salir de esta situación: primero tienen que admitir que los empresarios del sector querían este gobierno, y hoy los está defraudando a ellos y castigando a los trabajadores. Por el modelo del gobierno nacional actual no habrá más subsidios para que las empresas sostengan a sus empleados mediante programas laborales promovidos por un Estado nacional ausente de políticas asistenciales. Hay que sincerarse: los empresarios eligieron esto y habrá que encontrar entre todos soluciones para seguir adelante, pero no a costa de los trabajadores», dijo.
El dirigente sindical fustigó que en los planteos empresarios se hable del costo de la mano de obra como un factor posible de recortar mediante la reforma laboral, recordando que el tarifazo eléctrico, la inflación, el aumento para acceder a la canasta básica, golpean con la misma severidad a los hogares de los operarios.
Desde su perspectiva, consideró que conceptualmente hay que cambiar el diálogo y hablar de:
- Inversión y no costo: La mano de obra debe entenderse es una inversión que asume la empresa y que el trabajador responde con productividad, entrenamiento y cumplimiento en la fábrica.
- Reconocer el acompañamiento obrero cediendo mejores condiciones laborales: Salarios ajustados por debajo de la inflación en paritarias para cuidar las fuentes laborales, demostrando que el esfuerzo es compartido.
- Incumplimientos en fábrica: Resistencia de algunos aserraderos a abonar las actualizaciones salariales de la escala acordada entre FAIMA y USIMRA bajo la excusa de la falta de homologación administrativa, impidiendo a los trabajadores cubrir la canasta básica, el transporte y los servicios.
- Rechazo de las cámaras a las mesas de diálogo institucionales con participación del gremio: La negativa de las cámaras empresariales a conformar una mesa conjunta con el gremio para presentar reclamos unificados ante las autoridades y mostrar los números reales de la crisis.
«Escuchamos todo el tiempo en los medios que los dirigentes y empleadores piden medidas al Estado para evitar cerrar o despedir, pero basta con recorrer la provincia esta semana para que puedan verificar si sale o no humo de las chimeneas. Los aserraderos están con la playa de rollos completa, los turnos de producción normales y el stock preparado para los pedidos que ingresaron o para planificar su fin de año. Si no despiden a los operarios es porque son personas calificadas que responden al oficio y no quieren perder un buen empleado, no porque les estén regalando nada. El trabajador no puede ser la variable de ajuste cuando la crisis aprieta», remarcó Báez.

Ausencia del control estatal, cierres por mala gestión y el desafío de la verdadera sustentabilidad
Al momento de analizar respuestas, el titular del SOIMP interpeló a las autoridades que están tomando distancia de las necesidades de la familia trabajadora: «Siempre que tengo oportunidad, les digo a los funcionarios que no se alejen de la gente, de su realidad; que no tomen distancia de sus necesidades, que son básicas y muy simples de entender en la economía real de la Argentina. Desde el gremio queremos diálogo, que escuchen a las cámaras y a las empresas porque entendemos la realidad que está enfrentando, pero que no se olviden que también hay que sumar a sus trabajadores, que son miles, consumen en el barrio, envían a sus hijos a la escuela y usan el colectivo público», especificó.
El dirigente contrapuso la situación de las industrias que continúan operando con los episodios dramáticos registrados en la región, citando el caso de más de 100 operarios de la firma LINOR, una PyME en Colonia Azara (quienes reciben asistencia alimentaria del gremio desde mayo) y lo sucedido con Tapebicuá en Gobernador Virasoro (Corrientes), que pertenece a un grupo de accionistas.
Báez atribuyó estas situaciones a malas gestiones administrativas o disputas entre accionistas que terminaron abandonando a los trabajadores sin abonar indemnizaciones ni salarios adeudados, calificándolos como prácticas empresariales que deben erradicarse de la actividad foresto-industrial.
Respecto al panorama actual en la Zona Sur de Misiones, Báez aclaró que en el registro del sindicato no figuran despidos masivos recientes, reducción de turnos ni aperturas de concursos preventivos de crisis.
En la actualidad, los delegados de USIMRA se encuentran analizando con representantes de FAIMA los alcances de las modificaciones de la Reforma Laboral e impulsando la apertura paritaria para acordar el incremento salarial correspondiente al último trimestre de 2026.
La voz del sector sindical pone de manifiesto que la verdadera sustentabilidad de la cadena foresto-industrial no se agota en las métricas de exportación ni en los balances financieros, sino que exige salarios dignos, condiciones de trabajo seguras y acceso a una vivienda adecuada para los operarios.
Frente a un escenario económico complejo, resulta indispensable que el gobierno nacional, las autoridades provinciales y las cámaras empresarias abandonen las posiciones unilaterales y reconozcan el esfuerzo diario de quienes sostienen la producción en las fábricas.
Únicamente mediante un diálogo sincero entre el Estado, los empresarios y los trabajadores será posible diseñar políticas públicas que protejan el empleo, garanticen la competitividad de las pymes y aseguren un desarrollo productivo justo para toda la sociedad misionera.
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