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La industrialización empieza a cambiar la forma de construir edificios, y desde el ICM impulsan obras con madera

La construcción atraviesa una transformación que busca trasladar parte del trabajo de la obra a entornos de fabricación controlados, mejorar la precisión y optimizar los tiempos de ejecución. En ese escenario, los sistemas constructivos con madera ganan protagonismo por su capacidad de integrar diseño, ingeniería y procesos industrializados. Desde el Instituto de la Construcción con Madera (ICM), una iniciativa de FAIMA, explican por qué el futuro del sector también depende de cambiar la manera de construir.

 

Fuente y fotos: FAIMA

 

BUENOS AIRES (14/10/2026).- Durante décadas, la imagen de una obra se mantuvo prácticamente intacta: materiales que llegan al terreno, trabajadores que ejecutan cada etapa en el lugar, imprevistos que alteran los plazos y procesos que dependen, en gran medida, de las condiciones del sitio.

Sin embargo, una transformación está modificando esa lógica en distintos mercados del mundo: cada vez más componentes de los edificios pueden diseñarse, fabricarse y prepararse antes de llegar a la obra.

Este cambio se conoce como industrialización de la construcción y propone aplicar al sector procesos de planificación, fabricación y control de calidad que ya forman parte de otras industrias.

No se trata simplemente de construir más rápido, sino de organizar de otra manera todo el proceso constructivo, desde el proyecto inicial hasta el montaje final, señalan en un reporte de prensa del Instituto de la Construcción con Madera (ICM).

En ese escenario, la madera ofrece posibilidades particularmente interesantes.

Los sistemas de entramado ligero, los paneles estructurales y los productos de madera de ingeniería permiten avanzar hacia soluciones en las que una parte importante de los componentes se produce con dimensiones y especificaciones definidas previamente.

Desde el Instituto de la Construcción con Madera (ICM), impulsado por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), buscan destacar la importancia de acercar estas tecnologías y sus posibilidades a arquitectos, ingenieros, desarrolladores, empresas constructoras y profesionales vinculados con el diseño y la ejecución de edificios.

Desde el ICM se promueve el conocimiento, el desarrollo y la aplicación de sistemas constructivos con madera, fortaleciendo el vínculo entre la industria, los profesionales y el sector de la construcción.

De la obra tradicional a la fabricación planificada

En una construcción convencional, numerosas tareas se resuelven directamente en el terreno. La industrialización busca anticipar parte de esas decisiones mediante proyectos más detallados, coordinación entre especialidades y fabricación de componentes bajo condiciones controladas.

En el caso de la madera, esto puede traducirse en estructuras de entramado, paneles de cerramiento, elementos portantes o módulos que llegan al sitio preparados para su instalación.

La diferencia no es únicamente operativa. Cuando las piezas se producen a partir de un proyecto coordinado, es posible mejorar la previsibilidad de las tareas, reducir ajustes durante el montaje y organizar con mayor precisión la utilización de materiales.

“La obra deja de ser el lugar donde todo comienza a resolverse y pasa a convertirse, en parte, en el espacio donde se ensamblan decisiones tomadas con anterioridad. Esto no significa que desaparezcan los trabajos en el terreno ni que todos los proyectos puedan industrializarse del mismo modo. La elección del sistema depende de la escala, el diseño, las exigencias estructurales, las condiciones del lugar y la capacidad técnica de quienes intervienen”, señalan desde FAIMA.

La madera ya no es un único sistema constructivo

Cuando se habla de construcción con madera, hay varias tecnologías por mencionar:

El Wood Frame, por ejemplo, utiliza un entramado de piezas estructurales de madera para conformar muros, entrepisos y cubiertas. Su diseño permite incorporar distintas capas y materiales de aislación y terminación según las necesidades de cada proyecto.

Los paneles SIP combinan habitualmente dos caras estructurales con un núcleo aislante y pueden utilizarse en determinadas soluciones de cerramiento y construcción, siempre de acuerdo con el diseño y las especificaciones técnicas correspondientes.

A otra escala aparecen los productos de madera de ingeniería, como la madera contralaminada (CLT) y la madera laminada encolada (GLT o glulam), que permiten desarrollar paneles, vigas y columnas destinados a diferentes aplicaciones estructurales.

Cada sistema presenta características, requerimientos y posibilidades particulares.

Por eso, uno de los desafíos consiste en superar la idea de que construir con madera equivale exclusivamente a levantar una vivienda pequeña o una cabaña.

“Hoy, las tecnologías disponibles permiten pensar también en edificios de mayor complejidad, ampliaciones, equipamientos, espacios comerciales e infraestructura, siempre que exista un proyecto estructural adecuado y se cumplan las normas aplicables”, indicaron en el reporte de prensa desde FAIMA.

Menos improvisación, más integración entre profesionales

La industrialización exige algo más que incorporar máquinas o fabricar paneles. Requiere una relación más estrecha entre arquitectura, ingeniería, proveedores, fabricantes y equipos de montaje. Las decisiones sobre dimensiones, uniones, instalaciones y secuencia constructiva deben coordinarse desde etapas tempranas.

Herramientas digitales de modelado y planificación, junto con tecnologías de corte y fabricación asistida por computadora, pueden contribuir a esa integración.

En este contexto, el conocimiento técnico se vuelve tan importante como el material elegido. Una solución industrializada necesita profesionales capacitados, componentes adecuados, controles de calidad y una ejecución que respete el proyecto.

La construcción con madera no elimina las exigencias de seguridad estructural, protección frente al fuego, control de humedad, comportamiento acústico o eficiencia energética.

Por el contrario, obliga a resolverlas mediante criterios de diseño, especificaciones y verificaciones apropiadas.

El desafío de cambiar la cultura de construir con madera

En la Argentina, la expansión de los sistemas constructivos con madera enfrenta desafíos que exceden la disponibilidad del material. La formación de profesionales, la difusión de conocimientos técnicos, la articulación entre proveedores y proyectistas, la familiaridad con los sistemas y la incorporación de soluciones industrializadas son factores necesarios para ampliar sus aplicaciones.

También resulta fundamental comunicar que industrializar no significa producir edificios idénticos.

La fabricación planificada puede convivir con diferentes propuestas arquitectónicas, escalas y necesidades de diseño.

“Desde el ICM se promueve una mirada que integre tecnología, capacitación, calidad y nuevas oportunidades para la construcción con madera, con el objetivo de contribuir al desarrollo de un sector más preparado para responder a las demandas actuales. Porque la transformación no consiste solamente en reemplazar un material por otro. Consiste en repensar cómo se proyecta, cómo se fabrica y cómo se construye”, resumen desde FAIMA.

 

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