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Sistemas silvopastoriles en el Bajo Delta del Paraná: investigando la producción del futuro

En el año 2024 se dio inicio a un proyecto interinstitucional que busca generar conocimientos para que los sistemas productivos de las islas del Delta contemplen la generación de bienes y servicios ecosistémicos, buscando el desarrollo de sistemas climáticamente inteligentes. Investigadores de la EEA INTA Delta del Paraná, de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), del Departamento de Tecnología, Universidad Nacional de Luján (UNL), y del Instituto de Innovación para la Producción Agropecuaria y el Desarrollo Sostenible (IPADS Balcarce), INTA-CONICET, comparten en el siguiente artículo la ejecución del proyecto y lo que se espera lograr con la investigación en el mediano y largo plazo.

 

BUENOS AIRES (5/10/2026).- El Bajo Delta del Río Paraná es uno de los humedales más extensos y dinámicos de Argentina. Históricamente, su actividad productiva estuvo dominada por la forestación con álamos y sauces, que convirtieron a esta región en la principal cuenca productora de estas especies en el país, con unas 14.300 hectáreas de cultivo de álamo actualmente en pie.

Si bien la presencia de ganado en las plantaciones es una práctica antigua, tradicionalmente se utilizaba principalmente para controlar la vegetación herbácea y reducir el riesgo de incendios. Sin embargo, durante los años 2000, los cambios en el uso de la tierra en la región pampeana, asociados principalmente a la expansión del cultivo de soja, favorecieron el desplazamiento de la ganadería hacia ambientes tradicionalmente destinados a la forestación en el Bajo Delta.

Este proceso transformó progresivamente una práctica de pastoreo utilizada como herramienta de manejo en una integración más planificada de la producción forestal y ganadera.  Actualmente, se estima que el número de cabezas de ganado en el Bajo Delta ronda las 50.000, en su mayoría asociadas a forestaciones, y una proporción significativa de productores forestales está reconvirtiendo sus establecimientos hacia sistemas que combinan ambas actividades: los llamados sistemas silvopastoriles (SSP).

Este proceso de cambio no ocurre en el vacío. El calentamiento global proyecta para la región un avance de las temperaturas extremas y una mayor frecuencia de olas de calor, lo que representa un desafío creciente tanto para el bienestar animal como para la productividad de los sistemas. Al mismo tiempo, la sociedad exige cada vez más que los alimentos y fibras se produzcan de manera amigable con el ambiente, con menor emisión de gases de efecto invernadero (GEI) y mayor cuidado de los recursos naturales.

Árboles, herbáceas y animales: una combinación con potencial

Los SSP son aquellos en los que especies arbóreas, plantas herbáceas y animales conviven de manera intencional en el mismo espacio, generando interacciones ecológicas entre sus componentes. En el Bajo Delta, esto significa combinar plantaciones de álamos con pastizales y ganado en un mismo lote.

Esta combinación no es solo una estrategia productiva: es también una herramienta de adaptación y mitigación frente al cambio climático. Los árboles generan sombra que reduce el estrés térmico del ganado, mejoran la calidad del forraje, acumulan carbono en su biomasa y en el suelo, y pueden favorecer procesos microbianos que consumen metano —un potente GEI emitido por la ganadería—.

En ese sentido, los SSP se alinean con el concepto de Agricultura Climáticamente Inteligente, desarrollado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura   en 2010, que busca aumentar la productividad agrícola de forma sostenible, fortalecer la resiliencia ante el cambio climático y reducir las emisiones de GEI de manera simultánea.

Sin embargo, los SSP son sistemas complejos. La interacción entre la disponibilidad de agua, la radiación solar, la densidad del arbolado y la productividad del pastizal no está del todo comprendida en las condiciones particulares del Bajo Delta. Esa es, precisamente, la brecha que este proyecto se propone cubrir.

Un proyecto interinstitucional con raíces territoriales

En abril de 2024 arrancó el proyecto «Análisis de los sistemas silvopastoriles en el Bajo Delta del Paraná bajo el enfoque de sistemas productivos climáticamente inteligentes», con un presupuesto de aproximadamente 2 millones de pesos anuales.

Este convenio, cuya modalidad se implementa desde 2001 y renovado en sucesivas oportunidades, articula al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) con la Asociación Universitaria de Educación Agropecuaria Superior (AUDEAS) y el Consejo Nacional de Decanos de Facultades de Veterinaria (CONADEV).

Su propósito es desarrollar proyectos de investigación, extensión y capacitación sobre problemáticas concretas del territorio, apostando a la interinstitucionalidad como herramienta central.

El proyecto reúne a cinco instituciones: la EEA Delta del Paraná del INTA, la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), el Departamento de Tecnología de la Universidad Nacional de Luján (UNLu), la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (FCV UNICEN) y el Instituto de Innovación para la Producción Agropecuaria y el Desarrollo Sostenible (IPADS Balcarce -INTA-CONICET).

 

¿Qué se está midiendo en el campo?

Las actividades de campo se desarrollan en sistemas productivos del Bajo Delta: parcelas con forestación pura de álamos, con ganadería pura, y con SSP (álamos y ganadería en un mismo lote). Esta diversidad de tratamientos permite comparar el comportamiento de los sistemas bajo las mismas condiciones ambientales locales.

En cada sitio se realizan mediciones que contemplan los distintos componentes del sistema —forestal, hídrico-climático, forrajero y edáfico— así como sus dimensiones estructural, productiva y biogeoquímica.Para caracterizar la estructura forestal, el equipo lleva adelante inventarios con medición de diámetro a la altura del pecho (DAP) y altura total de los árboles, estimación del índice de área foliar (IAF) y medición de la radiación fotosintéticamente activa (PAR) en el sotobosque. Estas variables permiten cuantificar cómo la cobertura arbórea modifica las condiciones lumínicas disponibles para el estrato herbáceo.

Para el componente hídrico y climático, se instalaron freatímetros que registran la profundidad de la napa freática, y sensores de temperatura y humedad relativa del aire. En un humedal como el Delta, donde la altura de la napa freática es una variable determinante de la productividad del sistema, este monitoreo resulta indispensable.

El componente forrajero se evalúa mediante muestreos de biomasa del estrato herbáceo y censos de vegetación, con jaulas de exclusión del pastoreo instaladas en cada sitio para estimar la producción potencial de forraje sin el efecto del pastoreo.

Para el componente edáfico, se realizan muestreos de suelo para análisis físico-químicos, biológicos y fraccionamiento de materia orgánica, que permiten estimar las reservas y la dinámica del carbono edáfico en cada tipo de sistema, así como la cuantificación de emisiones y captura de GEI como CO2 y CH4 mediante cámaras estáticas.

Producción científica y formación de recursos humanos: ciencia que se publica, equipos que se forman

A pesar de llevar poco tiempo de ejecución, el proyecto ya ha generado producción científica en distintos formatos. En el plano de artículos publicados, integrantes del proyecto han publicado en la revista Agroforestry Systems un trabajo sobre las respuestas plásticas morfogenéticas, estructurales y funcionales de Trifolium repens bajo condiciones simultáneas de sombreo y déficit de fósforo, condiciones que replican las que enfrenta la pastura en el sotobosque de una plantación de álamos (ver en DOI: 10.1007/s10457-025-01134-7).

En el ámbito de congresos, el equipo presentó trabajos en el XXIX y XXX Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo (Catamarca, mayo 2024 y Bariloche, abril 2026) y en el 1° Simposio de Ganadería de Humedales (San Javier, Santa Fe, marzo 2025), donde se presentaron resultados sobre reservas de carbono y dinámica de GEI en SSP del Bajo Delta y sobre comportamiento y bienestar animal en estos sistemas.

En materia de formación de recursos humanos, el proyecto sustenta dos tesis doctorales en el marco de la Escuela para Graduados de la  Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, y brinda un ambiente de prácticas activas para una estudiante de grado.

Los temas de investigación incluyeron el estudio sobre servicios ecosistémicos emergentes de los SSP en humedales templados modificados y la dinámica del carbono y GEI durante el desarrollo de SSP en el Bajo Delta. Estos ejemplos reflejan el compromiso con la formación de nuevos profesionales en contacto directo con la problemática del territorio.

¿Qué esperamos aprender?

Al finalizar el proyecto —previsto para 2027— se espera contar con datos cuantitativos sobre la productividad de los SSP del Bajo Delta en relación con las condiciones ambientales locales. También se espera poder caracterizar la capacidad de estos sistemas de actuar como sumideros de carbono y de reducir las emisiones netas de GEI respecto a los sistemas puros.

Con ese conocimiento, el equipo se propone desarrollar pautas de manejo conceptuales que orienten a productores y técnicos en la toma de decisiones: qué densidad de plantación conviene según el tipo de suelo, cómo gestionar el agua para optimizar simultáneamente la producción forestal y forrajera, y en qué condiciones los SSP pueden ser avalados como sistemas de producción climáticamente inteligente.

Todos los resultados estarán disponibles tanto para la comunidad académica, a través de publicaciones científicas, como para el sector productivo, a través de los canales de transferencia de INTA y de las Universidades en el territorio.

En un contexto en que el Delta enfrenta desafíos productivos, climáticos y sociales simultáneos, este tipo de investigación interinstitucional —que combina la rigurosidad científica con la vocación de dar respuestas concretas al territorio— resulta no sólo pertinente, sino necesaria.

Estos procesos de investigación requieren una mirada de mediano y largo plazo, en la que los resultados de cada proyecto aportan conocimientos que permiten orientar nuevas preguntas y reorientar las líneas de trabajo frente a un contexto territorial en permanente transformación.

 

 

Autores:

  • Laura Faustino . Estación Experimental Agropecuaria Delta del Paraná, INTA
  • Esteban Borodowski . Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires
  • Patricia Cornaglia.  Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires
  • Pablo De Falco. Departamento de Tecnología, Universidad Nacional de Luján
  • Pablo García Parisi . Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires
  • María Laura Gatti.  Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires y Departamento de Tecnología, Universidad Nacional de Luján
  • javier Gyenge . Instituto de Innovación para la Producción Agropecuaria y el Desarrollo Sostenible (IPADS Balcarce), INTA-CONICET
  • Franco Massa . Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires
  • Eduardo Penon . Departamento de Tecnología, Universidad Nacional de Luján
  • Paula Re. Estación Experimental Agropecuaria Delta del Paraná, INTA, y 2 Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires

 

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