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¿Pueden los servicios ecosistémicos convertirse en una nueva clase de valor financiero?

Las empresas empiezan a hacerse una pregunta distinta: no solo cuánto impactan sobre los distintos ecosistemas naturales, sino cuánto dependen de ellos. Los servicios ecosistémicos son los beneficios que las personas obtenemos de la naturaleza y de los ecosistemas, como los bosques, la biodiversidad, el agua, paisajes escénicos, los humedales, pastizales y mares, los productos no madereros, los alimentos, el carbono. El desafío ahora es medir ese vínculo, demostrar resultados y encontrar mecanismos para que la conservación de la naturaleza pueda atraer capital. En este escenario, Forest Stewardship Council (FSC ®) realizará el 8 y 9 de septiembre, en Puerto Iguazú, Misiones, el II Foro de Servicios Ecosistémicos FSC América Latina.

BUENOS AIRES (3 de septiembre de 2026)- ¿Qué pasaría con una empresa si el agua que necesita deja de estar disponible, si se degrada el suelo del que depende su producción o si desaparece un ecosistema que protege su territorio?

La pregunta parece ambiental, pero también es económica. La calidad del agua, la salud de los suelos, la biodiversidad, la captura de carbono y otros servicios ecosistémicos pueden condicionar operaciones, cadenas de suministro y decisiones de largo plazo.

Los números ayudan a dimensionar la escala del problema. Por eso, con este fin, se pone la lupa sobre un ecosistema específico: los bosques ocupan alrededor del 16% del territorio argentino, lo que en hectáreas equivale a casi el territorio completo de España, y 30% de las tierras del mundo. Ellos capturan netamente unos 7.600 millones de toneladas de CO₂ por año y albergan hasta el 80% de la biodiversidad terrestre.

Por su parte, de acuerdo al informe «La naturaleza» sobre el desarrollo humano elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se estima que el 55 % del valor del PIB total de la América Latina y el Caribe depende de la Naturaleza. Concretamente, los servicios ecosistémicos comprenden 15,3 billones de USD anuales de la región.

Es una cuestión de enfoque y de nuevas preguntas. Para Forest Stewardship Council (FSC)®, una autoridad global en manejo forestal responsable, el desafío ya no parte de cómo conectar el impacto sobre los ecosistemas con la toma de decisiones: FSC® cuenta con herramientas que generan evidencia verificable sobre estos impactos y beneficios.

Entonces, ¿puede la naturaleza ser considerada en las decisiones de inversión con la misma atención que otros activos financieros?. El desafío es que buena parte de ese valor todavía no aparece en un balance. Un bosque puede almacenar carbono, regular el agua, conservar biodiversidad y proteger el suelo sin que, por lo general, a estos beneficios se les otorgue un valor económico.

Ese valor no es exclusivamente ambiental ni económico, sino también social, porque los servicios ecosistémicos tienen un impacto directo en el bienestar de las comunidades, la calidad de vida y el desarrollo de las actividades productivas.

Su conservación contribuye a sostener recursos esenciales, reducir vulnerabilidades y preservar las condiciones naturales de las que dependen las personas, las comunidades y las empresas.

El propósito apunta a que esa evidencia se convierta en un activo para la gestión empresarial: que permita respaldar reportes y divulgaciones, dar seguimiento a compromisos, identificar riesgos y dependencias vinculados con la naturaleza, además de aportar información para orientar decisiones de inversión y asignación de capital.

FSC® incorporó esta discusión en su Marco Estratégico de Clima y Biodiversidad 2026-2032. Entre sus prioridades establece ampliar el acceso al financiamiento mediante el involucramiento de instituciones financieras y fortalecer los sistemas de datos, monitoreo y evidencia para que los resultados ambientales puedan ser utilizados en mercados, reportes y decisiones de inversión. Es decir, brindar herramientas verificables para poner el tema sobre la mesa.

Esto plantea otro desafío para las organizaciones. Ya no alcanza con preguntar qué huella deja una operación. También importa saber de qué depende para funcionar y qué ocurriría si los ecosistemas que sostienen esa actividad se deterioraran.

La cuestión es especialmente relevante en sectores vinculados al territorio y a los recursos naturales. Una disminución en la calidad del agua puede afectar una operación. La pérdida de la fertilidad del suelo puede reducir productividad. La pérdida de biodiversidad puede alterar servicios de los que depende una actividad. La degradación de un bosque puede aumentar la exposición a determinados riesgos climáticos.

Identificar esas dependencias permite pasar de una lógica reactiva a otra de proyección: qué riesgos pueden aparecer, qué recursos son estratégicos y qué inversiones pueden reducir vulnerabilidades en el futuro.

Pero existe una barrera central: medir y valorizar la naturaleza es mucho más complejo que medir un activo convencional.

El valor de un ecosistema no se resume en una única variable. Por eso FSC® desarrolló Impacto Verificado para generar evidencia sobre siete servicios ecosistémicos: biodiversidad, almacenamiento y captura de carbono, agua, conservación de suelos, recreación, valores culturales y calidad del aire.

El sistema permite cuantificar los impactos y someterlos a procesos de verificación validados por terceros, que aportan credibilidad a los resultados para respaldar reportes, compromisos ambientales y decisiones de inversión.

Medir permite saber qué ocurrió. Verificar permite demostrarlo.

El caso de los bosques ofrece un horizonte hacia dónde puede avanzar esta discusión. FSC® sostiene que uno de los principales desafíos es cerrar la brecha entre lo que los bosques aportan al clima y a las economías y la forma en que esos beneficios son valorados, medidos y financiados.

Iguazú es sede del II Foro de Servicios Ecosistémicos FSC América Latina

En este escenario, Forest Stewardship Council (FSC)® realizará el 8 y 9 de septiembre, en Puerto Iguazú, Misiones, el II Foro de Servicios Ecosistémicos FSC América Latina, coorganizado por  FSC Argentina FSC y Brasil, con el apoyo de la Unidad de Marketing y Mercado (MCU) de FSC Internacional y de FSC América Latina .

El encuentro reunirá a representantes de gobiernos, empresas, comunidades, academia y organismos internacionales para discutir cómo transformar impactos positivos medidos y verificados en oportunidades concretas de financiamiento, conectando proyectos, evidencia y potenciales financiadores.

La cuestión económica, entonces, no es solamente cuánto cuesta conservar. Es también cuánto cuesta perder aquello que sostiene una actividad productiva y cuánto valor podría generarse al evitar esa pérdida.

La naturaleza todavía no funciona como una clase de activo convencional. Pero la conversación empresarial ya se está desplazando hacia allí: identificar dependencias, anticipar riesgos, medir impactos y encontrar mecanismos para que el capital también pueda reconocer el valor de conservar los ecosistemas.

 

Fuentes:

Fuente 1: Our World in Data, Forest area, con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Global Forest Resources Assessment 2025. 

Fuente 2: Fuente: FSC, Climate and Biodiversity Strategic Framework 2026–2032.

Fuente 3: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, informe sobre desarrollo humano de 2026.

 

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