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El sector forestal chileno está entrando en una nueva etapa: más resiliente y sofisticado, con oportunidades reales

Juan Javier Morales Solis, con una sólida formación educativa y una amplia experiencia profesional en la industria forestal y maderera en Chile y Argentina, analiza el escenario actual del país trasandino y las oportunidades futuras.

 

CHILE (31/8/2026).- En el debate público se ha vuelto habitual hablar del sector forestal chileno desde una narrativa de agotamiento. Incendios, tensiones territoriales y la estabilización de la superficie plantada han contribuido a esa percepción. Sin embargo, cuando se observa el desarrollo completo del sector -su evolución, sus ciclos y su capacidad de adaptación- aparece una realidad distinta: una industria que ha construido una base sólida y que hoy está en condiciones de abrir un nuevo ciclo de crecimiento.

Según cifras de INFOR y CONAF (2023), Chile consolidó una base forestal productiva de más de 2,2 millones de hectáreas, duplicó la producción de madera aserrada y triplicó la producción de celulosa en las últimas décadas.

El sector genera más de 100.000 empleos directos y aporta alrededor de US$ 6.300 millones en exportaciones, aunque estas cifras fluctúan según el ciclo de la celulosa y la demanda internacional. Este recorrido no habla de estancamiento: habla de madurez, experiencia y capacidad instalada.

🌎 Internacionalización: una expansión estratégica que fortaleció al sector

Frente a la estabilización de la superficie plantada en Chile, las empresas forestales comenzaron a mirar hacia el exterior. Desde los años 90, grupos forestales, equipos de ingeniería y profesionales especializados llevaron su conocimiento a Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela.

Esta expansión no fue una salida ni una fuga de activos: fue la evolución natural de un sector que ya operaba con estándares capaces de competir internacionalmente.

La internacionalización permitió replicar modelos de gestión silvícola, operación industrial y planificación estratégica que habían demostrado su eficacia en Chile. También abrió espacio para liderar proyectos de celulosa, tableros y desarrollo forestal en distintos contextos productivos.

El resultado fue claro: el sector chileno se consolidó como un referente regional, capaz de operar plantas de escala mundial y de gestionar activos complejos con altos niveles de eficiencia.

🪵 El próximo salto: madera de ingeniería y construcción sustentable

El mundo avanza hacia la construcción en madera de ingeniería: CLT, vigas laminadas y paneles estructurales. Chile tiene condiciones para liderar ese cambio: base forestal productiva, infraestructura, logística y talento técnico.

Lo relevante es que existen oportunidades concretas para quienes quieran participar en este nuevo ciclo. Hay proyectos y capacidades que ya están en movimiento, y el desafío es impulsar la inversión que permita transformar estas soluciones en una industria moderna, escalable y exportadora.

La incorporación de soluciones en madera en proyectos como el nuevo Aeropuerto de Concepción muestra el potencial del país en diseño y construcción con materiales renovables. El siguiente paso es convertir ese talento en capacidad industrial instalada, capaz de abastecer tanto la demanda local como mercados internacionales de construcción sustentable.

Un sector que aporta más de lo que se suele reconocer

Las plantaciones forestales, cuando se desarrollan bajo planificación territorial, manejo sostenible y resguardo de los ecosistemas nativos, pueden contribuir a estabilizar suelos degradados, generar biomasa renovable y abastecer cadenas productivas de menor intensidad de carbono.

La biomasa seca de la madera contiene aproximadamente un 50% de carbono, por lo que los productos madereros de larga vida útil pueden desempeñar un rol relevante en estrategias de mitigación climática.

Este beneficio depende de factores como la permanencia del carbono, el manejo forestal, la sustitución de materiales intensivos en emisiones y la reducción del riesgo de incendios.

🇨🇱 Un nuevo ciclo forestal: más valor, más resiliencia, más sofisticación

El potencial de incorporar nuevos suelos a usos forestales y dendroenergéticos existe, pero debe evaluarse con criterios ambientales, hídricos, sociales y económicos rigurosos. El objetivo no es simplemente aumentar hectáreas, sino desarrollar paisajes productivos más resilientes, diversificados y compatibles con la conservación y las comunidades locales.

Certificaciones como FSC y PEFC reflejan capacidades ya instaladas en materia de trazabilidad, manejo responsable y acceso a estándares ambientales reconocidos internacionalmente.

Chile tiene condiciones para un nuevo ciclo forestal, basado menos en expandir volumen y más en aumentar valor agregado, trazabilidad, resiliencia territorial y sofisticación industrial. Este enfoque conecta directamente con la madera de ingeniería, la bioeconomía y la economía circular.

 

Una mirada hacia el futuro

El desarrollo del sector forestal chileno muestra que aún existen espacios amplios para crecer, innovar y fortalecer cadenas de valor que combinan productividad, sostenibilidad y resiliencia territorial.

En un contexto global que avanza hacia materiales renovables, eficiencia energética y economía circular, el sector tiene la oportunidad de consolidar un rol estratégico en el desarrollo del país.

Para capitalizar este escenario, resulta crucial trascender el sesgo de la coyuntura y poner en valor las variables estructurales que mueven a esta industria.

Una discusión pública informada, junto con espacios de análisis especializado, puede ayudar a visibilizar las oportunidades, ordenar el debate y entregar mayor claridad a inversionistas, comunidades y tomadores de decisión ante este nuevo ciclo de desarrollo.

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