Brasil lidera el G20 hacia una agenda climática inclusiva y ambiciosa. La cumbre a realizarse en Río de Janeiro impulsa reformas clave en financiamiento climático y fiscalidad internacional, sentando bases para la COP29 en Bakú.
BRASIL (15/11/2024).- – Los días 18 y 19 de noviembre, líderes de las principales economías del mundo se reunirán en la Cumbre del G20, bajo la presidencia de Brasil, con un enfoque especial en la reforma de los bancos multilaterales para desbloquear financiamiento climático para los países en desarrollo. Este avance se alinea directamente con los debates de la COP29, que se celebra en Bakú, Azerbaiyán, hasta el 22 de noviembre.
En coincidencia con el cierre del G20, una conferencia de prensa en Bakú reunirá a expertos para analizar los logros de la cumbre y su impacto en las negociaciones climáticas globales.
Viviana Santiago, directora ejecutiva de Oxfam Brasil, destacó la relevancia del G20 como foro de decisiones globales. “Aunque representa a las mayores economías, sus acuerdos impactan a toda la humanidad. Financiar una transición justa, priorizar a los más vulnerables y exigir más a quienes más contaminan son puntos clave para abordar la crisis climática y la desigualdad”, afirmó.
Por su parte, Friederike Röder, vicepresidenta de Global Advocacy de Global Citizen, subrayó la urgencia de movilizar recursos significativos. “Un impuesto del 2% sobre las fortunas de las 3,000 personas más ricas podría generar entre 200,000 y 250,000 millones de dólares anuales. Este tipo de medidas es esencial para financiar la lucha contra la pobreza y el cambio climático”, enfatizó.
Mayara Folly, directora ejecutiva de la Plataforma Cipó, celebró los avances del G20 en compromisos climáticos, como la promesa de triplicar las energías renovables y duplicar la eficiencia energética para 2030. Sin embargo, advirtió que garantizar el liderazgo climático hacia la COP30 en Belém será un desafío.

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Presidencia brasileña: inclusión y sostenibilidad
Desde que asumió la presidencia del G20 en 2023, Brasil priorizó la lucha contra la desigualdad, el hambre y la crisis climática. Destacó por su enfoque en la participación social, con iniciativas como el F20 (Favela 20) y el G20 Social, que involucraron a diversos sectores de la sociedad.
La agenda climática brasileña incluyó la creación del Grupo de Trabajo sobre Cambio Climático y destacó la fiscalidad internacional como herramienta para reducir desigualdades y financiar la transición energética. El ministro de Hacienda, Fernando Haddad, comparó estos esfuerzos con otros pilares de la reforma fiscal global.
Resultados climáticos destacados
Fiscalidad internacional: Se avanzó en la tributación progresiva de grandes fortunas, un tema que Sudáfrica planea continuar como próxima presidencia del G20.
Financiamiento climático: Los países miembros reafirmaron su compromiso con la adaptación climática, la protección de la biodiversidad y el apoyo a las comunidades vulnerables.
Neutralidad de carbono: El G20 reiteró su meta de alcanzar la neutralidad de emisiones hacia mediados de siglo, promoviendo transiciones energéticas equitativas.
A pesar de los avances, las tensiones globales y la falta de acuerdos mínimos en la COP29 dificultan un progreso más ambicioso. Brasil dejó claro que el G20 no sustituye a otros foros climáticos, sino que refuerza su agenda. La transición hacia la presidencia sudafricana marcará un cambio en las prioridades y el enfoque operativo.
Definición de bioeconomía : El término «bioeconomía» puede tener diferentes significados para distintos grupos, lo que da lugar a contradicciones. Un enfoque puede ser predominantemente extractivista, centrado en la biotecnología para crear productos a partir de genes extraídos de la naturaleza o en la explotación a gran escala de los recursos forestales, como la madera y otros productos, para sustituir el acero y el plástico y generar combustible. Otras definiciones pueden tener una conciencia ecológica y social más pronunciada, valorando el comercio de diversos productos de los ecosistemas para preservar la biodiversidad y abogando por el uso de los conocimientos tradicionales asociados a la naturaleza como forma de valorar y proteger los bosques.
Durante la cumbre del 18 y 19 de noviembre, el presidente Lula, en su calidad de líder del G20, pedirá a los líderes que aprueben 10 » principios de bioeconomía de alto nivel » desarrollados por expertos internacionales en el marco de la Iniciativa de Bioeconomía del G20 (GIB). Esta será la primera vez que la bioeconomía sea objeto de un documento multilateral dedicado al tema. Aunque estos principios no son «vinculantes», se espera que sirvan de base para futuras discusiones globales, con una continuidad prevista para la próxima reunión del G20 en Sudáfrica.
Los principios incluyen parámetros económicos, ecológicos y sociales, que abarcan la conservación de la biodiversidad, la restauración de ecosistemas degradados, la adaptación al cambio climático, la erradicación del hambre, la protección de los derechos indígenas y el uso equitativo de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales.
Este último tema fue uno de los más controvertidos en la COP16. La cuestión de la Información Digital de Secuencias (DSI) dio lugar a un acuerdo que reflejaba en parte las opiniones de los países ricos en biodiversidad, pero que aún espera la conclusión de la COP16-Bis para su aplicación.
Alianza mundial contra el hambre y la pobreza
La Alianza Global Contra el Hambre y la Pobreza fue establecida como la principal prioridad de Brasil durante la presidencia del G20. El lanzamiento oficial tendrá lugar durante la Cumbre de Líderes en Río de Janeiro el 18 de noviembre de 2024. El grupo de trabajo mantendrá reuniones periódicas para definir y ajustar sus directrices y estrategias.
La idea se presentó por primera vez en la Cumbre del G20 en Nueva Delhi como respuesta al aumento del hambre y al desafío de reanudar el progreso en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los datos de la ONU destacan la urgencia de la iniciativa: 750 millones de personas enfrentan el hambre, mientras que 2.400 millones viven con inseguridad alimentaria moderada o severa.
La Alianza se estructura en torno a tres pilares: nacional, que fomenta la adopción de políticas públicas efectivas; financiero, que alinea fondos globales y regionales para apoyar la implementación de programas; y de conocimiento, que promueve la asistencia técnica y el intercambio de experiencias.
El Grupo de Trabajo de la Alianza, coordinado por los Ministerios de Desarrollo Social, Relaciones Exteriores y Hacienda de Brasil, trabajó con más de 50 delegaciones internacionales para estructurar la iniciativa. En mayo, en Teresina, Piauí, se establecieron los Términos de Referencia, el Marco de Gobernanza y el modelo de Declaraciones de Compromiso de la Alianza. Estos documentos se formalizaron en julio durante la Reunión Ministerial en Río de Janeiro, lo que permitió la adhesión oficial de los países y organizaciones interesadas.
Abierta a todos los países, incluidos los miembros del G20, la Alianza tiene como objetivo crear una cartera de políticas públicas de eficacia probada contra el hambre y la pobreza inspiradas en programas como el Plan Brasil Sin Hambre. La iniciativa promoverá una red de prácticas que incluyan el apoyo a la agricultura familiar, la alimentación escolar y la protección social, con apoyo técnico y financiero de los socios.
En octubre, el Ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, invitó a los países a unirse como miembros fundadores, enfatizando que esta membresía les otorgaría acceso prioritario a las asociaciones técnicas y financieras e influencia en la definición de la gobernanza de la Alianza.



