Con el apoyo de Fundación Vida Silvestre Argentina, el gobierno de la provincia de Santa Fe viene impulsando un sistema de trazabilidad que verifica establecimientos agropecuarios libres de deforestación. “Existe la necesidad de redefinir los modos de producción para adaptarse a las nuevas exigencias y poder mantener las exportaciones, a la vez de llevar a cabo prácticas compatibles con la conservación de los ambientes naturales y su biodiversidad”, afirmó Manuel Jaramillo.
Fuente: Fundación Vida Silvestre Argentina
SANTA FE (27/7/2023).- Desde hace varios años, la Fundación Vida Silvestre Argentina y WWF vienen explorando la posibilidad de que las cadenas de suministro de productos de Argentina sean libres de deforestación y conversión de ecosistemas (Deforestation and Conversion Free o DCF, por sus siglas en inglés), para frenar los impactos ambientales dañinos y transformar el sistema agroalimentario.
A través de la reducción en las tasas de deforestación y conversión de ecosistemas naturales, se puede mejorar la resiliencia económica y ambiental al mismo tiempo que se posibilitan beneficios para el gobierno, las empresas, los productores y el medio ambiente.
Cada vez más, los grandes bloques comerciales (incluyendo los Estados Unidos, el Reino Unido y la Union Europea) y las grandes empresas se comprometen a un abastecimiento más próximo a la sostenibilidad, eliminando la deforestación y la conversión de sus cadenas de suministro.
Pero la mayoría de los países están mal posicionados para responder a estas demandas a corto plazo. Sin embargo, Argentina tiene el potencial para avanzar rápidamente en esta oportunidad. (Mas información en: Caso de Negocios)
Además, Vida Silvestre publicó un estudio sobre la factibilidad de que Argentina cuente con un sistema de trazabilidad confiable que contemple el impacto ambiental de la producción agropecuaria. Demostramos que es posible rastrear el camino seguido por un producto comercial desde su origen hasta su destino final, y también identificar los impactos sociales y ambientales de toda la cadena de suministros.
El surgimiento de exigencias ambientales representa una señal de mercado crítica para los futuros requisitos de abastecimiento de productos básicos. La nueva regulación europea significa un desafío para el sector agroexportador argentino.
“Existe la necesidad de redefinir los modos de producción para adaptarse a las nuevas exigencias y poder mantener las exportaciones, a la vez de llevar a cabo prácticas compatibles con la conservación de los ambientes naturales y su biodiversidad”, afirmó Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina.
Con el asesoramiento técnico de Fundación Vida Silvestre y WWF, a través de los consultores Génesis, Victor Tonelli y Mauricio Herzovich, la provincia de Santa Fe ha avanzado en los dos últimos años en cruzar información provista por herramientas existentes que monitorean la trazabilidad animal y ambiental en la provincia.
Gracias a la existencia de la Ley de Bosques, la nación monitorea los bosques y, a través del Sistema de Alerta Temprana, envía información a las provincias sobre la ocurrencia de deforestación cada dos semanas.
Por otro lado, debido a la trazabilidad animal ya existente en Argentina, SENASA dispone de información precisa sobre la producción ganadera, incluyendo los movimientos de animales entre establecimientos. Contar con estos dos sistemas, y que dialoguen entre sí, resulta un gran potencial para la economía del país y un avance en la trazabilodad de la producción en relación a su impacto en la deforestación.
“La articulación entre diversos Ministerios de la provincia de Santa Fe y nuestra organización para lograr la trazabilidad que facilite el cumplimiento de las demandas ambientales vigentes por los mercados internacionales, y poder llevar la teoría a la práctica, es un resultado alentador para que otras provincias sigan los pasos allanados por Santa Fe”, expresó María Eugenia Periago, Coordinadora de Manejo y Producción Sustentable de Fundación Vida Silvestre Argentina.
Hoy, la provincia cuenta con el programa “Santa Fe Proceso Verificado” (Resoluciones MPCyT 755 y MAyCC 340), y el trabajo junto con los productores y la industria es continuo. Los requisitos que un establecimiento agropecuario debe cumplir para recibir el certificado de la provincia son:
- Libre de deforestación ilegal (Ordenamiento Territorial del Bosque Nativo provincial)
- Cumplimiento regulación de fuego provincial (2021)
- Cero deforestación a partir de diciembre 2020
“Desde la provincia, este proceso ha sido exitoso y pionero en el sentido de articulación ministerial con el sector privado y la sociedad civil para demostrar que Santa Fe está a la altura de las exigencias del mercado. Esperamos seguir avanzando en el desarrollo de la plataforma digital, y que la misma sea confiable y transparente para poder cumplir con la exigencias del mercado”, afirmó María Eugenia Carrizo, secretaria de Agroalimentos de la Provincia de Santa Fe.
“Desde Vida Silvestre celebramos que la provincia haya sido seleccionada para desarrollar el proyecto “Fortalecimiento de la cadena de valor de la carne santafesina: carnes santafesinas al mundo” con la asistencia técnica del programa AL-INVEST Verde de la Unión Europea. Esperamos que el sistema se pueda replicar rápidamente, y así, no solo dar respuestas a las exigencias del mercado, sino también, frenar la deforestación y conversión de nuestros ambientes naturales”, agregó Jaramillo.
El sector agroexportador argentino, ante el desafío de la libre deforestación
La nueva regulación de la Unión Europea significaría un desafío para el sector agroexportador argentino y la necesidad de redefinir sus modos de producción para adaptarse a las nuevas exigencias y poder mantener las exportaciones.
La Argentina tiene un rol preponderante en el sistema alimentario global y este tipo de regulaciones ayudarán a traccionar cambios en los sistemas productivos, con el objetivo de avanzar hacia una producción sustentable. A su vez, es uno de los pocos países que puede contar con sistemas confiables de monitoreo de las cadenas de suministro (especialmente en los productos de origen vacuno), que contribuyan eficazmente a la conservación de los ecosistemas naturales y su biodiversidad.
Esto se traduce en una oportunidad única de colocar a los sistemas productivos argentinos en una posición de ventaja, a través de la definición de estándares de sustentabilidad en las cadenas de valor de la soja y la carne vacuna, lo que puede mejorar la resiliencia económica y ambiental y posibilitar beneficios para el gobierno, las empresas, el sector productivo y el medio ambiente.
Para resolver el conflicto entre la producción de alimentos y la conservación de la naturaleza, es necesario, por un lado, transformar los actuales sistemas alimentarios a gran escala para lograr que sean compatibles con la alimentación de una población global en crecimiento, con el mantenimiento de los servicios que brindan los ecosistemas y con la conservación de la biodiversidad. Y, por el otro lado, es imprescindible contar con información que permita diferenciar aquellos productos provenientes de un manejo sustentable de los que provienen de sistemas de producción con alto impacto socioambiental.
El sistema de trazabilidad permitirá combinar información sobre el tipo de producción, el ecosistema donde se desarrolla y los impactos generados, para lograr rastrear el camino recorrido por un producto comercial desde su origen hasta su destino final e identificar los impactos sociales y ambientales de toda la cadena de suministros.
“Las nuevas tendencias sobre el consumo responsable y las exigencias tanto de los consumidores como de ciertos mercados empujan a los productores, las empresas y marcas globales a incluir nuevos lineamientos en materia de sustentabilidad. Es por eso que resulta necesario sumar la trazabilidad ambiental a los productos para asegurar que toda la cadena productiva sea libre de deforestación y conversión de ambientes naturales: es decir, que no se hayan realizado desmontes ni se hayan transformado áreas naturales en ninguna de las etapas del proceso de producción, industrialización y distribución”, expresa Manuel Jaramillo.
Y agrega: “Desde Vida Silvestre venimos trabajando con varios sectores para lograr que las exportaciones de carne vacuna de Argentina sean libres de deforestación y conversión. En ese sentido, hemos avanzado con la provincia de Santa Fe en la construcción de un sistema de trazabilidad para asegurar carne y cuero vacuno libre de deforestación o conversión de ambientes naturales en el territorio provincial y garantizar que todo el proceso de producción sea bajo estándares de cuidados ambientales. Consideramos que esta experiencia puede ampliarse al resto del país”.
Seguir transformando ambientes naturales tendrá efectos sobre el clima, la provisión de agua, la estabilidad y calidad de los suelos y, en consecuencia, sobre la misma producción de alimentos, afectando no sólo a la seguridad alimentaria global, sino también al principal sector exportador de la economía argentina.
Argentina es uno de los pocos países que ya cuenta con dos elementos fundamentales: un sistema de registro de establecimientos agropecuarios y seguimiento animal provisto por SENASA, y un sistema de monitoreo constante de deforestación por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Lograr que estos sistemas dialoguen y que se sume el monitoreo de transformación de los ambientes naturales, permitiría el posicionamiento de una parte de nuestros productos con atributos diferenciales en materia de sustentabilidad y responder satisfactoriamente a las demandas comerciales, tanto locales como internacionales.




