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Desde que asumió el mando de Caterpillar Inc. hace tres años, Jim Owens ha visto como, favorecida por el auge global de la construcción y la minería, la compañía casi ha doblado su tamaño. El año pasado su facturación alcanzó los US$41.500 millones.
Fuente: The Wall Street Journal
Desde que asumió el mando de Caterpillar Inc. hace tres años, Jim Owens ha visto como, favorecida por el auge global de la construcción y la minería, la compañía casi ha doblado su tamaño. El año pasado su facturación alcanzó los US$41.500 millones. Este crecimiento no ha estado exento de problemas. El fabricante estadounidense de maquinaria pesada con sede en Illinois, enfrentó cuellos de botellas en su producción, largos tiempos de entrega y errores en la expansión de su capacidad que, en ocasiones, decepcionaron a Wall Street. Owens, de 61 años, dice que ahora su preocupación se centra en aumentar las ganancias de la compañía. Para ello, afirma, la producción tiene que ser más eficiente, hay que reducir los inventarios de sus distribuidores y continuar presionando por el libre comercio. Owens, doctorado de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, se unió a Caterpillar hace 30 años como economista. Hoy, como presidente ejecutivo, supervisa un gigante global que cuenta con 278 fábricas y 94.000 empleados. En esta entrevista, Owens habla sobre los desafíos de una producción de clase mundial y el libre comercio. Algunos extractos: WSJ: Caterpillar acaba de anunciar una recompra de acciones por US$7.500 millones. ¿Por qué? Owens: No tiene ningún sentido para los accionistas estar sentados sobre un gran fajo de efectivo. Además, tiende a promover malas prácticas en la gerencia. Casi todas las buenas empresas cometen sus peores errores en el mejor de los tiempos. Es ahí cuando uno se extralimita. Uno tiene más efectivo del que necesita y piensa que es tan bueno que podría adquirir cualquier cosa y hacerla funcionar mejor. WSJ: ¿Cómo ha logrado una empresa tan grande como Caterpillar aumentar sus ingresos en casi US$20.000 millones en los últimos tres años? Owens: Se lo debemos a la fortaleza de la economía global. Después de la crisis asiática, entre 1998 y 2002, sufrimos una recesión prolongada en nuestros mercados clave. Entre 2004 y 2006, la economía global experimentó su mejor crecimiento trianual desde la Segunda Guerra Mundial. Esta expansión junto al alza en los precios de los commodities llevó a un aumento importante en el desarrollo de recursos naturales y la infraestructura mundial. Cuando comenzó esta demanda en 2004, estábamos bien ubicados en cuanto a liderazgo de mercado y con cierta capacidad adicional, lo que nos permitió satisfacer esa demanda y lograr un crecimiento orgánico en un período muy breve. WSJ: Parece que llegará con facilidad a su meta de lograr ingresos anuales de poco más de US$50.000 millones para 2010. ¿Debería elevar su objetivo? Owens: Hay mucho espacio para crecer. Me gusta recordarle a mi equipo de ejecutivos que lo que realmente necesitamos en el corto plazo es una concentración implacable en la ejecución. Estamos introduciendo un sistema de producción que será universal para todas nuestras operaciones alrededor del mundo… Antes solíamos variar ligeramente en nuestras diferentes plantas. Si nuestros ingresos serán de US$45.000 millones o de US$60.000 millones es mucho menos importante que esta excelencia operacional. El Santo Grial no son las ventas, sino el crecimiento de las ganancias. WSJ: El comercio global ha sido un gran motor de su crecimiento. ¿Le preocupa el nuevo ambiente político que existe en Washington respecto al libre comercio? Owens: Me preocupa mucho el giro hacia adentro, el sentimiento de que podemos sostener nuestro estándar de vida al erigir muros alrededor de nuestro país y bloquear el comercio. Sería un error garrafal, algo malo para Estados Unidos y para la economía global. Hace 26 años que viajo por Asia y he visto a millones de personas salir de la miseria gracias a los beneficios de poder exportar a EE.UU. Diría que los republicanos cometieron un error al politizar el comercio. Debería ser un tema de consenso, deberíamos tener una política nacional para ser una nación en favor del libre comercio. Es fácil atacar (el libre comercio), porque uno puede personalizar el tema cuando alguien pierde su empleo. Pero nadie se entusiasma con el hecho de que miles de personas se benefician al comprar bienes de alta calidad y bajos precios importados desde China… Esto mejora el estándar de vida y es una de las grandes realidades de EE.UU. WSJ: ¿Y qué pasa con los demócratas? Owens: De hecho, Barack Obama es un senador de nuestro estado, y he tenido la oportunidad de conversar con él. Francamente, me decepcionó mucho que votara en contra (del CAFTA, el acuerdo de libre comercio con Centroamérica y República Dominicana). ¿Cómo no estar a favor de libre comercio con seis países pequeños que, en términos de democratización, han hecho casi todo de lo que hemos esperado de ellos? Pero Obama parece ser un tipo que puede alejarse de una postura partidista para tratar de encontrar una posición en la que todos salgan ganando. WSJ: A medida que Caterpillar se expande en el mundo, ¿reducirá su fuerza laboral en EE.UU.? Owens: Tendremos mucho más crecimiento de empleos fuera de EE.UU. que dentro. En algunos ámbitos, el 70% ó 80% estará en el extranjero. Una de las cosas increíbles que hay que recordarles a los estadounidenses es que somos 5% de la población mundial y, hoy, tenemos 26% del Producto Interno Bruto de todo el mundo. No debería sorprendernos que en 10 ó 15 años más tengamos un porcentaje menor de ese PIB, porque nuestro país no crece tan rápidamente como los países emergentes. WSJ: ¿Cuál es el mejor país para hacer negocios? Owens: Tenemos fábricas increíblemente buenas en lugares difíciles para los negocios. En varios aspectos, Brasil es un desafío, pero tenemos una de nuestras mejores operaciones en el mundo gracias al liderazgo y el espíritu de la gente que trabaja ahí. Hace poco estuve en China y escuché decir que ellos querían ser el Brasil de Asia. Por Ilan Brat y Bryan Gruley, The Wall Street Journal




