| Actualidad |
En el marco de la primera reunión de la Biocomred, que integra a más de veinte países dedicados a la investigación de biocombustibles, se analizó ayer el potencial de nuestra provincia en esa actividad.
Fuente: Misiones On Line
MISIONES (29/3/2006).- El mundo está llegando por estos años a nivel máximo de producción de petroleo (fenómeno conocido como Oil Peak). Esto quiere decir que de ahora en adelante la cantidad de combustible fósil disponible solamente puede bajar, pero por otro lado la demanda de energía permanece en constante alza. La conclusión más obvia indica que las sociedades que no estén trabajando en alternativas viables para sustituir al petróleo como principal fuente de combustible, están condenadas a sufrir un brusco parate en su desarrollo en menos de diez años. Si bien este escenario plantea un serio llamado de alerta para todos los estados del mundo, también significa una oportunidad única para aquellas zonas que no siendo productoras de petroleo, tienen potencial de desarrollo en combustibles alternativos. De cara a este escenario, Argentina viene trabajando fuerte en una ley de biocombustibles que esta semana recibió media sanción en la Cámara de Diputados de la Nación y espera ser tratada por los senadores a partir de la semana próxima. Según la conclusión del doctor Erenio González Suárez, coordinador Internacional de Biocomred, Misiones es una de las regiones que puede sacar buen provecho de la crisis del agotamiento de las reservas de petroleo gracias a su gran capacidad de generar biomasa en diversas formas, muchas de ellas de alto rendimiento para su aprovechamiento como biocombustibles. El investigador cubano participó ayer de la primera reunión de la Biocomred en Argentina. González Suarez explicó que la entidad que coordina integra a más de veinte países de Latinoamérica y se encarga de difundir los conocimientos técnicos disponibles en materia de generación de biocombustibles y compartir las diferentes experiencias realizadas en los países integrantes. Por su parte, Carlos Galian, director ejecutivo del Parque Tecnológico de Misiones (PTMi), destacó que la ley de promoción de biocombustibles, que el pasado miércoles obtuvo media sanción en la Cámara, presenta alternativas de desarrollo hasta ahora poco exploradas comercialmente e indicó que en Misiones ya hay “experiencias muy interesantes en biocombustibles desarrolladas por investigadores de la Facultad de Ingeniería de Oberá” y destacó que ese trabajo de investigación facilita el terreno para la realización de proyectos productivos en la provincia. Mientras en la Pampa Húmeda casi todas las experiencias en biocombustibles están desarrolladas en base a aceite de soja, en Misiones aparecen otras alternativas como la producción de alcohol, etanol y biodiesel en base a caña de azúcar, alternativas con amplio desarrollo en Brasil y en Cuba. En la provincia además existe la posibilidad de generar monóxido (gas pobre) a partir de los residuos de la industria forestal y la alternativa menos explorada -en Paraguay se investiga en este sentido- de procesar aceite del fruto del coctero que es típico en esta región cuya capacidad de producir aceite supera ampliamente la de otras oleaginosas como la soja, el tung y el tártago y genera subproductos utilizables en la industria del jabón. negrita/Apuntar al productor/negrita Por su parte Eric Barney, investigador de la facultad de ingeniería de Oberá, destacó la alternativa de comenzar proyectos a pequeña escala, destinados al autoconsumo de los productores. En ese sentido, criticó a la norma que analiza el Congreso por estar “orientada a las grandes empresas que pueden generar importantes volúmenes y no contemplar la posibilidad de que los pequeños productores generen su propio combustible”. Entre las alternativas posibles, el investigador obereño propició el incentivo de la producción de alcohol hidratado en base a caña de azúcar, ya que en Misiones ya existen experiencias e infraestructura que pueden ser aprovechadas y complementadas con la amplia experiencia que tiene Brasil en este tema. Barney indicó que esta posibilidad ya fue extensivamente aplicada en Brasil, donde circulan más de cinco millones de autos que se alimentan con alcohol. “De allí podrían importarse libres de impuestos los destiladores y las piezas los carburadores adaptados para el uso del acohol hidratado”, consideró. El investigador también consideró que en San Javier existe una planta destiladora “de muy buen rendimiento” y con una gran capacidad y analizó que los colonos podrían “llevar allí su caña y retirar el alcohol para su consumo”, procedimiento que implicaría un fuerte ahorro en los costos del combustible. Barney consideró además que esta opción no se limita a los productores de caña, sino que “cualquier colono con unas 25 hectáreas podría destinar una de ellas para cultivar caña, de allí sacaría, a muy bajo costo, unos tres mil litros de alcohol por año que los podría utilizar en los cultivos del resto de su terreno”.


