La descarbonización de la industria de celulosa y papel está dejando de ser exclusivamente una cuestión ambiental para convertirse en un factor estratégico de competitividad, eficiencia y seguridad energética. La biomasa forestal aparece, así como una alternativa madura para avanzar en la sustitución de combustibles fósiles en la generación de vapor.
Fuente: AFCP
BUENOS AIRES (31/8/20269.- Aunque el sector utiliza materias primas renovables, muchas industrias papeleras —especialmente las no integradas, que no cuentan con el ciclo de recuperación de licor negro— todavía dependen de combustibles fósiles para cubrir sus necesidades de energía térmica. El gas natural y el fuel oil, entre otros, exponen a estas industrias a la volatilidad de los mercados energéticos y a un escenario regulatorio cada vez más exigente en materia de emisiones.
En este contexto, diversificar la matriz energética térmica mediante fuentes renovables puede contribuir simultáneamente a reducir emisiones y a mejorar la previsibilidad de los costos operativos.
Uno de los principales desafíos energéticos de la fabricación de papel se encuentra en los procesos de secado y calentamiento, que requieren grandes cantidades de vapor a temperaturas que, según el proceso, pueden situarse aproximadamente entre 150 °C y 300 °C.
A diferencia de industrias que necesitan temperaturas extremas, estos requerimientos pueden ser atendidos mediante tecnologías basadas en biomasa, cuya utilización industrial se encuentra ampliamente desarrollada.
La biomasa aparece, así como una alternativa madura para avanzar en la sustitución de combustibles fósiles en la generación de vapor. Además de reducir las emisiones directas de gases de efecto invernadero, puede disminuir la exposición a las fluctuaciones internacionales de los precios del petróleo y el gas, al depender en mayor medida de recursos disponibles regionalmente.
Esta transición, sin embargo, requiere una cadena de abastecimiento confiable. Disponibilidad de biomasa, trazabilidad de los recursos, logística, almacenamiento y gestión de proveedores son aspectos determinantes para asegurar la continuidad de las operaciones y el desempeño ambiental de los proyectos.
Otras tecnologías, como la electrificación de procesos de alta temperatura, el hidrógeno verde o la captura de carbono, presentan un importante potencial futuro, pero todavía enfrentan desafíos relacionados con costos de inversión, infraestructura y madurez tecnológica.
Para la industria papelera, la oportunidad está en combinar las tecnologías disponibles hoy con las soluciones que se desarrollarán mañana. La eficiencia energética y el aprovechamiento sustentable de la biomasa pueden constituir herramientas concretas para reducir emisiones, mejorar la previsibilidad de costos y fortalecer la competitividad, acompañando al mismo tiempo los objetivos de transición energética del sector.



