| Empresarios y representantes de ONG Ambientales debatieron sobre RSE en la foresto-industrial |
En el marco del evento paralelo sobre “Responsabilidad Social Empresaria en la Foresto-industria argentina, hoy” organizado por Econsult SRL, en el CFM 2009, contó como panelistas al gerente de la Apicofom y secretario de Faima, Christian Lamiaux; el gerente de Legales de Alto Paraná SA, Jorge Cañada; el coordinador de la Campaña de Bosques de Greenpeace Argentina, Hernán Giardini; el representante de FSC Argentina, Emiliano Escurra; de la ONG Tamanduá, Juan Perié, y Gustavo Braier por la Fundación Ambiente y Desarrollo. BUENOS AIRES (DICIEMBRE 2009).- Sin lugar a dudas, el evento paralelo sobre “Responsabilidad Social Empresaria en la Foresto-industria argentina, hoy” organizado por Econsult SRL, en el marco del CFM 2009, fue uno de los de mayor intensidad, con grandes puntos de encuentro, pero también de disidencia entre los panelistas, tal como destacara al momento de las conclusiones el moderador Javier Corcuera. En este marco, muchos son los puntos en que se puede enfatizar, pero tal vez la premisa más importante fue la de dar respuesta a la necesidad de comunicar en forma responsable y actuar de manera transparente, para lograr una mayor empatía con la comunidad. Otro de los aspectos relevantes a los que se arribó fue el de conseguir que, en el marco de la Ley de Bosques, las provincias logren sancionar una ley de ordenamiento territorial –hasta el momento solo tres lo han hecho-, y para la cual se escuchen las opiniones de todos los sectores y se impulse la consulta pública, para de esta manera poder avanzar hacia un modelo productivo sustentable y garantizar la conservación de los recursos naturales. Los panelistas que participaron del evento fueron el gerente de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes (Apifocom), Christian Lamiaux; el gerente de Legales de Alto Paraná SA, Jorge Cañada; el coordinador de la Campaña de Bosques de Greenpeace Argentina, Hernán Giardini; así como también el representante de la iniciativa nacional FSC Argentina, Emiliano Escurra, el titular de la organización ambientalista Tamanduá, Juan Perié, y Gustavo Braier por la Fundación Ambiente y Desarrollo. Luego de cada ponencia, los panelistas debían hacer una autocrítica referida a por qué no se lograba dentro del sector la sinergia para avanzar de manera conjunta hacia los temas de interés y promoviendo las buenas prácticas sociales y ambientales. negrita/Visión de las pymes/negrita La apertura del evento de Responsabilidad Social estuvo a cargo de Christian Lamiaux, titular de la empresa Ing. Lamiaux SRL, y gerente de la Apicofom, quien en primer lugar describió a la entidad que representa e hizo un paneo general sobre la situación de ese subsector. “Apicofom es la cámara gremial empresaria más antigua de Misiones, lleva 62 años representando al sector (1947) y está formada por empresas de toda la cadena de valor de la actividad”, dijo. “Nuestros socios se caracterizan por ser Pymes, destinan su producción al mercado interno y externo, y son fuertes generadoras de empleo directo e indirecto. En ese contexto, se convive con una empresa de gran tamaño como Alto Paraná SA, con todo lo que ello implica. Pero en los en los últimos 20 años se ha incorporado tecnología que les ha permitido a las Pymes crecer y adaptarse”, expuso Lamiaux. Luego de la introducción, y para comenzar a abordar la temática de RSE, citó un artículo de Rifat Lelic, director del departamento de Economía, Finanzas y Legales del Instituto Tecnológico Buenos Aires (ITBA) que plantea que “‘siempre los empresarios, a partir de la revolución industrial, han tenido como contribución a la sociedad tres premisas: la contribución en la generación de empleo, como un gran mérito a su respuesta social, la inversión y el negocio (la compra–venta), lo cual justificaba plenamente la acción social de la empresa”. “Pero, en los últimos años, la sociedad comenzó a exigir otras cosas o parámetros a las empresas, y a su participación dentro del sector, lo cual plantea un nuevo interrogante: ¿cómo vincular la estrategia competitiva, que es lo que sostiene a las empresas o da perpetuidad?”, se preguntó. La respuesta a los problemas ambientales es uno de los nuevos temas que se presentan. “Con la inversión, la generación de empleo y de bienes ya no es suficiente, en la actualidad los ciudadanos han comenzado a exigir mayor responsabilidad a las empresas en el cuidado del medio ambiente”, agregó. En ese sentido, planteó: “entonces, ¿que están haciendo las empresas? Aquellas que hoy serían punta en este tema, están aumentando la productividad de los recursos, agregando valor al negocio, produciendo con mayor calidad y reinvirtiendo en el capital natural”. Al respecto, Lamiaux explicó que desde el sector al cual representa “se están haciendo tremendos esfuerzos para lograr competitividad en un país en que las características de producción que tiene no lo son, en especial es un aspecto que personalmente estoy tratando de discutir en los ámbitos del sector que corresponden sobre la ecuación de costos–insumo-producto”. “Esto tiene una relación directa con el impacto ambiental -continuó-, en nuestra región tenemos todavía una producción que prácticamente nace de un árbol, que si lo tomamos en todas sus etapas, produce en primera instancia madera para pasta celulósica, después para manufactura y construcción, y en tercera instancia debobinado y todo lo que pueda sumar valor agregado”. “Pero en los dos últimos procesos existe la problemática de qué hacer con los residuos que sobran, inquietud que en el sector está impuesta, y demuestra que se tiene en cuenta el tema de la RSE como una cuestión que viene atada al factor económico, que es lograr esa eficiencia insumo-producto”, añadió. De esta manera, el gerente de la Apicofom señaló que para lograr esto las empresas hacen “diseño de productos, tratando de adaptarlos al mercado, aplicación de nuevas tecnologías para mayor eficiencia en cortes, para un mayor aprovechamiento del recurso; capacitación para el manejo de los tiempos muertos, optimización y utilización de mejores insumos en la producción, y todo lo referente a normas de certificación, las cuales son cada vez más necesarias y el sector las va incorporando”. “Como resultado de esta acción favorable, se genera un menor costo energético general y exige menos recursos de la naturaleza, produciendo a su vez menos desperdicios”, resaltó, y agregó que “este es el camino a seguir, no podemos decir que lo tengamos cumplido, en algunos casos estamos muy lejos”. negrita/Hacia un sector responsable/negrita “En cualquier análisis actual acerca de la RSE en el sector foresto-industrial, se requiere de un abordaje sobre la situación y el contexto en el que se aplican estas acciones”, referenció el gerente de Legales de Alto Paraná SA, Jorge Cañada, al iniciar su exposición. “No es novedoso decir que el sector forestal y su industria tiene una enorme potencialidad, es una gran promesa, y que tiene frente a sí una serie de percepciones que afrontar acerca de los impactos que genera su actividad”, puntualizó y agregó que “esta situación tiene que ser vista como una oportunidad para el sector que le permita reposicionarse frente a la sociedad, y para ello, hay un canal fundamental que es el de la comunicación transparente, concebida a partir de la participación de un emisor y un receptor responsable”. En ese sentido aclaró que es necesaria también la discusión sobre “fuentes de conocimiento objetivas, es allí donde tenemos que bregar todas las partes interesadas y actores del sector, dado que estamos partiendo de un escenario en el cual estamos acostumbrados a ver intereses contrapuestos, dentro del mismo sector, en la comunidad y en el ámbito de negocios; y debemos ir hacia una concepción de búsqueda de valores compartidos, puntos de convergencia de intereses comunes, que los hay”. Este objetivo consideró Cañada que se logra “por medio de la comunicación responsable y transparente, de ida y vuelta, donde las partes tenemos que vernos desprovistas de algunas cuestiones. En definitiva, el sector de negocios, la actividad foresto-industrial y la comunidad tienen espacios de encuentro que profundizar”. “El sector debe comprender que toda comunidad fortalecida con la empresa y la actividad, genera una demanda creciente de producto”, enfatizó, y aclaró que “la comunidad también debe acceder al conocimiento del sector, no hay programa social o política pública capaz de generar en forma sustentable los productos que consume esta comunidad y la capacidad de generación de empleo que tiene esta industria”. “El sector va camino o debe orientarse hacia lo que se llama Licencia Social, que es el respaldo de la comunidad y de todas las partes interesadas a la ejecución y desarrollo del negocio o la actividad”, recalcó. En ese marco, describió que la concepción de responsabilidad social empresaria de Alto Paraná “es la de un marco político práctico de definición y evaluación ética de la gestión integral de la empresa/sector, sobre la base de una serie de pilares o valores que nosotros reconocemos y queremos proponer, orientados al cumplimiento de una misión, donde la RSE es incorporada como una forma de hacer el negocio y no como una estrategia de marketing, por esta razón desde la empresa trabajamos sobre una idea que es perfectamente aplicable al sector”. De esta manera, el directivo puso en valor la Misión Corporativa de la empresa, que expresa “constituirnos en un referente en el desarrollo sustentable de productos forestales”, lo cual manifestó que “lleva de forma implícita una serie de líneas de trabajo y acción como sustentabilidad en el empleo, seguridad y salud ocupacional; la sustentabilidad en las operaciones, desde el punto de vista ambiental”, y que esto sea en un “marco de transparencia, sin perder de vista el objetivo de negocio del sector, que es mejorar la competitividad y ofrecer un producto atractivo”. negrita/Valores y RSE/negrita “La definición de RSE sobre la cual nos orientamos –continuó Cañada- tiene una serie de pilares que son los que guían nuestra acción: ética, respeto, honestidad, legalidad y transparencia; y que los podemos identificar en un conjunto de obligaciones que nosotros consideramos principales para el sostenimiento del negocio: la competitividad, las mejores prácticas y mejoras en la tecnología disponible, la comunicación transparente, y la integración de las inquietudes de las partes interesadas”. En este sentido, sostuvo que la sustentabilidad tiene que ver con acciones que se den en el marco de un beneficio recíproco para las partes involucradas, descartando aquellas acciones que puedan ser entendidas como filantrópicas, relacionadas con un beneficio inmediato pero que “no son sustentables en la medida que socavan la competitividad del sector”. “La matriz de la virtud es una herramienta práctica para indicar cuáles son las acciones en el marco de esta RSE, y está compuesta por una base que nosotros tenemos hoy como normas legales de cumplimiento obligatorio y buenas prácticas”, señaló, y dijo que “a partir de allí es donde encontramos lo que es la barrera o la frontera de la responsabilidad social, en el marco de una acción estratégica que se identifica con la misión que tiene la compañía”. Al retomar el concepto de “licencia social para operar”, el representante de Alto Paraná indicó que tiene una serie de componentes y líneas de acción que desde la empresa marcan como fundamental para el desarrollo de la idea de “un canal de comunicación transparente, de brindar la información necesaria, veraz y pertinente, con la posibilidad de que los actores participen de las instancias de toma de decisiones”, manifestó, en referencia a la línea telefónica gratuita que dispuso la empresa para recibir inquietudes, consultas, reclamos o denuncias. De esta manera, consideró que la búsqueda de la Licencia Social para Operar debe estar basada en: *Que el sector pueda informar completamente sus características, actividades/negocios a la totalidad de la comunidad (transparencia). *Que sea abierto, honesto, brinde información veraz y pertinente. Sus impactos positivos y negativos. En caso de deficiencias o impactos negativos, el reconocimiento de los mismos y la información suficiente de los métodos que llevarán a superarlos. *Que comunique información necesaria según las necesidades de las comunidades. *Que además de los medios de comunicación existentes, se busquen vehículos adecuados, incluidas presentaciones individuales a diversos actores de la comunidad, y la creación de espacios conjuntos para estudiar los aspectos de la actividad. *Que las comunidades tengan opciones de participar de decisiones que las afecten, esto podría incluir aspectos asociados al desarrollo local, métodos precisos e información transparente en controles generales. *Que el negocio se lleve a cabo teniendo en cuenta el desarrollo sostenible, abarcando éste los impactos ambientales, económicos y sociales. Por otra parte, afirmó que “el escenario es complejo, lo cual tiene que ver también con la multiplicidad de demanda y de actores que están en juego, para lo que considera necesario armar una agenda corporativa del sector, tendiente a poner en conocimiento los atributos del mismo”, expuso. “La actividad foresto-industrial tiene una enorme potencialidad y enfrenta la necesidad de reposicionarse y dar a conocer sus atributos y fortalezas”, indicó, y fue en este marco que enumeró las principales características a las que hacía referencia, relacionadas tanto con los servicios ambientales como con los datos de impacto social y económico que tiene la actividad, los que exhortó “tienen que ser compartidos y puestos sobre la mesa en este diálogo de partes para buscar los puntos de convergencia”. De esta forma, señaló una serie de desafíos que se deben afrontar en el marco de una responsabilidad social sectorial, entre los que mencionó “el cumplimiento de normas, que es la base de la matriz; la consolidación de un desarrollo competitivo –puesta en marcha de los atributos que reconocemos del sector-; las buenas prácticas y tecnologías –ejes de nuestra misión-; la calidad de empleo –el sector está participando del programa de Competencias Laborales-; la formalización del empleo; los valores que enuncié en un principio que tienen que ver con la transparencia, ética, y legalidad; y la comunicación responsable, que es en este diálogo donde todos los actores involucrados tienen que asumir un rol activo y tomar como fuente una base de conocimiento objetivo”. Al concluir su presentación, Cañada hizo referencia a algunos ejemplos de RSE aplicada por la compañía, como ser la fuerte inversión en mejoras ambientales, la obtención de la Certificación en la Cadena de Custodia con el sello FSC para su planta de Celulosa, y de Madera Controlada, la protección del patrimonio natural (más de 110 mil hectáreas con áreas en estricto estado de conservación y bosques protectores), una línea telefónica gratuita (0800) que según calificó se trata de una “herramienta de comunicación directa y transparente, eje fundamental de la relación sector-sociedad”; además del aspecto laboral –fortalecido a partir de la aplicación de los programas de Competencias Laborales y capacitaciones; y uno de los programas emblemas que es la Red de Cooperación Foresto-industrial, por la cual se realiza transferencia técnica y de conocimiento a las pymes de la región; entre otros. El desafío de comunicar mejor. Al momento de hacer la autocrítica sectorial, Cañada señaló que es fundamental lograr encontrar “los puntos de convergencia y valores compartidos en los que todos coincidimos en esta jornada, y tal vez una responsabilidad que nos queda como sector es quitar el sesgo y tratar de ponernos a disposición de esas fuentes objetivas de conocimiento; y lo que nosotros le reclamamos a las partes interesadas es hacer un esfuerzo desde el sector por comunicar mejor, y este es el principal desafío que tenemos a nivel sectorial”. cursiva/Más información en la Revista ArgentinaForestal.com Nº73/cursiva


