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Neuquén | CORFONE inaugura su planta de pellets en Junín de los Andes y apuesta a transformar residuos forestales en una nueva unidad de negocio

La Corporación Forestal Neuquina (CORFONE SA) inauguró este martes 3 de noviembre su nueva planta industrial de pellets en el parque industrial de Junín de los Andes, con la presencia del gobernador Rolo Figueroa e invitados especiales. La inversión, cercana a los US$ 4 millones, permitirá valorizar residuos que hasta ahora tenían un aprovechamiento limitado y sumará una nueva actividad a una empresa que integra vivero, forestación, aserrado, remanufactura y construcción en madera. En una visita exclusiva, ArgentinaForestal.com recorrió días antes las instalaciones junto al gerente general, Fabián Fernández, y Ricardo Ragni, histórico responsable del complejo industrial,

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

NEUQUÉN (3/11/2026).- La Corporación Forestal Neuquina S.A. (CORFONE) pone en marcha una nueva unidad de negocio con la inauguración de su planta de producción de pellets, instalada en el parque industrial de Junín de los Andes, provincia de Neuquén. La inversión, cercana a los US$ 4 millones, permitirá transformar residuos del proceso industrial maderero en biomasa energética, incorporar valor económico a un recurso que hasta ahora generaba costos de disposición. De esta manera, se proponen abrir nuevas oportunidades comerciales en el mercado local y, a futuro, en el internacional.

La inauguración oficial de la nueva y moderna planta de pellets contó con la presencia del gobernador de Neuquén, Rolo Figueroa, quien destacó el nuevo paso hacia la diversificación energética y productiva de la provincia. «Con una inversión financiada a través de otra empresa provincial, como Gas y Petróleo del Neuquén, podemos transformar descartes de madera en combustible para calefacción. Es el fruto del trabajo de mucha gente que plantó una semilla en CORFONE y, generación tras generación, nos permitió construir casas, escuelas y centros comunitarios. Hoy aprovechamos íntegramente la madera de nuestros bosques para llevar calefacción a donde más se necesita», señaló el mandatario.

En la previa de la inauguración oficial, prevista para este martes 3 de noviembre con la presencia de las máximas autoridades provinciales e invitados especiales, ArgentinaForestal.com realizó una visita exclusiva al complejo el jueves, acompañando a una reducida comitiva integrada por Pablo Herrera, del Banco Mundial; Julian Salimbeni, del Consejo Federal de Inversiones (CFI), el Dr. Javier Grosfeld, de CONICET Patagonia, Silvio Antequera, del Servicio de Manejo del Fuego de Chubut, y por SPLIF Río Negro, Lighuen Castillo, entre otras.

La delegación técnica participó del Congreso Internacional «Patagonia, más allá del fuego», realizado del 27 al 29 de octubre en Junín de los Andes.

El gerente general de CORFONE, Fabián Fernández, y Ricardo Ragni, histórico encargado y jefe del parque industrial y aserradero, instalado en un predio de seis hectáreas sobre Río Chimehuín 550, recibieron a la delegación.

“Este proyecto lo veníamos evaluando hace casi 10 años, queríamos concretarlo. Y en los últimos dos años tomó fuerza la posibilidad. Después de asumir el gobernador Rolando Figueroa, visitó la planta industrial y nos abrió la posibilidad de presentar la propuesta de inversión y detallar el negocio. La planta se financió con gas y petróleo de la provincia con un leasing a 10 años, y empezamos a trabajar en la iniciativa”, precisó Fernández.

La recorrida tuvo también un significado especial para Ragni. Ingresó a la empresa en 1980, cuando trabajaba en un vivero que funcionaba en un campo arrendado dentro de Parques Nacionales, en la Estación Forestal Pucará. A lo largo de su trayectoria pasó por los distintos procesos de la fábrica y, en 2026, se encuentra despidiéndose de la actividad con la puesta en marcha de esta nueva inversión, que representa otro paso de agregado de valor para la compañía y para la foresto-industria neuquina.

Valor económico y ambiental a los residuos forestales

“Estamos muy contentos con este proyecto. Se trata de una inversión de cerca de 4 millones de dólares. Tiene una capacidad de producción de 2 toneladas por hora de pellets. La planta consumirá alrededor de 6 toneladas de materia prima verde y una tonelada de materia prima seca. Estamos probando aún la experiencia, pero ese sería el promedio”, explicó Ragni en la entrevista durante la visita, al detallar las características técnicas de la nueva línea.

El montaje y ensamble comenzaron a fines de julio, con la incorporación de una línea de producción de origen italiano, de la marca EHW Italia con tecnología de vanguardia para producción de alta calidad. “Venimos haciendo todos los ajustes para el montaje y ensamble de la línea de producción de pellets con la importación de los equipos de la marca italiana. Aún seguimos con el ajuste con el experto en la ingeniería y nuestro personal técnico. Seguiremos ajustando uno o dos meses más, ya con la puesta en marcha, para terminar la puesta a punto de las máquinas y de la práctica profesional de los operarios”, señaló el directivo.

La incorporación de esta actividad también amplía el plantel de trabajadores. Entre ocho y diez personas fueron incorporadas para desempeñarse de manera permanente en la planta de pellets. La selección se realizó entre responsables de grupos y operarios calificados, con formación técnica electromecánica, debido a que se trata de una línea automatizada que requiere monitoreo y análisis de datos.

En paralelo, la empresa trabaja en la instalación de un laboratorio propio dentro de la fábrica. Allí se realizarán las pruebas y controles necesarios para determinar humedad, calibración, calidad y tamaño del pellet, con el objetivo de cumplir los requerimientos técnicos y las normativas vigentes.

Uno de los aspectos centrales de la inversión es el cambio en el destino de los residuos generados por el aserradero. Hasta ahora, una parte se destinaba al operativo leña de la provincia, mientras que otra se quemaba o enterraba, lo que representaba un costo para la empresa. Con la nueva planta, ese material se incorpora a un proceso productivo que permite transformarlo en un producto comercial.

“Para CORFONE esta inversión es muy importante porque se abre a un nuevo mercado. Estamos poniendo un valor económico al residuo que generamos en el aserradero”, sostuvo Ragni.

También destacó que existe una demanda importante de pellets en el mercado local, especialmente en zonas donde todavía no llega la red de gas natural y se necesitan alternativas para calefaccionar los hogares.

La oportunidad comercial no se limita al mercado argentino. Ragni mencionó que los conflictos bélicos modificaron el abastecimiento internacional de pellets y abrieron posibilidades en Europa, donde Rusia era uno de los grandes proveedores. “Ellos dejaron de comprar a Rusia, hay demanda e incluso subió el valor del producto, tal es así que Chile exporta gran parte del pellets que produce a países de la Unión Europea. Nosotros vamos a estudiar las alternativas competitivas para llegar a esos mercados de exportación”, explicó.

En ese escenario, CORFONE buscará evaluar las condiciones necesarias para competir en mercados externos, al mismo tiempo que procura desarrollar el consumo nacional. La incorporación de sistemas de calefacción con pellets en oficinas, hogares y hoteles forma parte de esa estrategia, mediante el uso de estufas y calderas de cocina diseñadas para este combustible.

Ragni destacó el rendimiento energético del producto: “El poder calorífico del pellet rinde en un 94%, contra la leña que anda un 11%”. La empresa apunta a que esa alternativa comience a incorporarse con mayor amplitud en el mercado interno.

El aprovechamiento de los residuos también contempla una diferenciación según el material generado en el proceso industrial. El descortezado, por ejemplo, continúa destinado al vivero de la empresa, donde se utiliza para elaborar el sustrato de los plantines. De esta manera, los distintos subproductos del aserradero encuentran un destino dentro de la propia cadena productiva.

La nueva nave fue construida contemplando una futura ampliación. “Esperamos y apostamos a que esto siga creciendo, no solo en la parte de pellets sino también en la construcción de viviendas”, indicó Ragni. Para ello, se dejó preparada la infraestructura energética y espacio para la continuidad del horno, la incorporación de otra caldera o una prensa adicional.

La ampliación permitiría duplicar la producción actual: pasar de dos a cuatro toneladas por hora, trabajar con doble turno y alcanzar una producción de hasta 12 toneladas diarias, según las proyecciones mencionadas durante la recorrida.

La nueva unidad industrial se suma a un complejo que ya tiene una actividad importante en la transformación de madera. El aserradero de Junín de los Andes consume alrededor de 2.000 metros cúbicos mensuales de rollizos, abasteciéndose principalmente de materia prima propia de pino ponderosa y, en parte, de rollos de terceros. En sus procesos de segunda transformación y tratamiento obtiene, en promedio, unos 300.000 pies mensuales.

El establecimiento cuenta con autoclaves para la impregnación de postes mediante el método vacío-presión (Bethell), secaderos y líneas de remanufactura. Entre sus productos se encuentran pallets, encofrados, machimbres, molduras, vigas multilaminadas y componentes constructivos. El plantel total del parque industrial ronda las 140 personas.

 

Producción sostenida, pero con menor demanda en 2026

Como ocurre en buena parte de la industria de la madera, CORFONE también siente el impacto de la retracción del consumo interno. Si bien la empresa mantiene niveles estables de producción en su aserradero y en la elaboración de productos para la construcción dentro de la provincia, reconoce que el escenario es diferente al de años anteriores.

“Estamos con una producción estable, aunque se siente la caída de la demanda interna. Como toda la industria de la madera, CORFONE no es ajena al impacto por la caída del consumo en el mercado interno, aunque nosotros dentro de la provincia nos mantenemos en niveles de producción en el aserradero y con productos para la construcción. Pero comparados con otros años, se siente el parate”, señalaron durante la entrevista.

La totalidad de la producción de madera de CORFONE se comercializa en el mercado interno. En ese contexto, la continuidad de la actividad industrial y de los proyectos de construcción en madera representa una base para sostener el funcionamiento de la empresa, aunque la menor demanda marca un límite frente a los niveles alcanzados en otros períodos.

La experiencia de CORFONE también permite observar el papel que cumple una empresa forestal integrada en el desarrollo económico y social de localidades del interior neuquino. En Junín de los Andes, la compañía participó en la construcción de un barrio de más de 50 viviendas, otro de 45 casas destinado a empleados municipales y viviendas para trabajadores de la propia empresa. Actualmente, 20 familias de la empresa también cuentan con casas de madera construidas por CORFONE.

La dimensión territorial de la compañía se expresa también en otras localidades de la provincia. En Aluminé, Las Ovejas, Loncopué y parajes cercanos, suele constituirse en uno de los principales generadores de empleo productivo formal no gubernamental, además de desarrollar procesos de capacitación para pobladores en manejo de motosierras, operación de maquinaria pesada, aserrado y carpintería industrial.

Un poco de historia

CORFONE fue creada el 1 de mayo de 1974 como una sociedad anónima con participación estatal mayoritaria de la Provincia del Neuquén. Su origen estuvo vinculado con los planes de diversificación de la matriz productiva provincial, históricamente dependiente de los hidrocarburos. La iniciativa buscaba impulsar actividades productivas en áreas rurales y de meseta cordillerana, contribuir a la fijación de suelos erosionados, generar empleo y fortalecer el arraigo de las poblaciones del interior.

En sus comienzos, la empresa se concentró en el fomento y la plantación forestal a gran escala. Con el paso de los años, y a medida que las masas implantadas de pino ponderosa alcanzaron turnos de corta comercial, incorporó aserraderos, secaderos, plantas de remanufactura y un sistema propio de construcción en madera. De esta manera, evolucionó hacia un modelo industrial integrado que abarca distintas etapas de la cadena de valor.

La gestión forestal se organiza en cuatro cuencas estratégicas: Minas, Norquín-Loncopué, Aluminé y Lácar-Huiliches. La empresa cuenta con vivero y plantaciones propias para abastecer parte de sus necesidades de materia prima.

El Vivero Provincial de Junín de los Andes dispone de seis naves de cultivo tecnificado, con fertirriego y sustrato orgánico propio. Su capacidad alcanza los 725.000 plantines anuales, lo que le permite sostener una capacidad de reposición y forestación directa superior a las 650 hectáreas por año.

La producción comercial se basa principalmente en pino ponderosa, con más del 95% de semilla mejorada genéticamente, procedente de rodales semilleros propios en Lolog y huertos del INTA Trevelin. También integra salicáceas —álamos y sauces— destinadas a cortinas cortavientos y valles irrigados, y mantiene una línea creciente de producción de especies nativas para restauración ecológica y recuperación de cuencas degradadas. Entre ellas se encuentran pehuén o araucaria, lenga, raulí, ciprés de la cordillera, notro, maitén y ñire.

CORFONE administra masas forestales propias y participa, mediante convenios, en tierras fiscales, de comunidades originarias y de pequeños y medianos propietarios. En sus esquemas de manejo aplica podas tempranas y raleos para mejorar la calidad de la madera y obtener madera libre de nudos (clear wood).

La planificación anual de cosecha y prevención de incendios combina sistemas mecanizados, con cosechadoras forestales harvester y forwarder, y modalidades semimecanizadas. El raleo y el chipeado de residuos en terreno cumplen una doble función: abastecer procesos térmicos e industriales y reducir la carga de combustible en los bosques para mitigar el riesgo de incendios durante el verano.

La empresa dispone de tres centros industriales distribuidos en función de las distintas cuencas forestales. En el aserradero Abra Ancha, cerca de Aluminé, cuenta con una de las industrias de coníferas de mayor porte y modernidad del interior neuquino. Está equipado con líneas de sierras sinfín horizontales de corte fino y produce tacos para pallets y bins frutícolas, tirantes y tablas destinadas al secado.

En Las Ovejas, por su parte, funciona una planta orientada al aprovechamiento de madera de raleo de la cuenca norte. Allí se elaboran insumos para pallets y encofrados, a la vez que se genera empleo directo en una zona históricamente postergada.

Otro de los desarrollos distintivos de CORFONE es el sistema constructivo BME (Bloques de Madera Encastrada). Se trata de ladrillos macizos de madera seca y tratada, unidos mediante ranuras y espigas, que funcionan como muros portantes y ofrecen aislamiento térmico natural.

El sistema permite construir edificaciones sismorresistentes, de rápida ejecución y con buenos coeficientes de aislamiento térmico frente a las condiciones climáticas del invierno patagónico, utilizando materia prima renovable de origen local. Su aplicación permitió sustituir métodos tradicionales de mayor costo para el Estado en parajes de difícil acceso. Con esta tecnología se construyeron desde módulos habitacionales de emergencia hasta escuelas, destacamentos policiales, postas sanitarias y hosterías provinciales.

La actividad de la empresa tiene, además, una dimensión social que se vuelve especialmente visible durante los meses de invierno. CORFONE participa en la recolección y distribución de leña y residuos de biomasa para familias rurales y comunidades mapuche que no cuentan con acceso a la red de gas natural. También actúa como brazo ejecutor de obras civiles del gobierno provincial, con la construcción de salones de usos múltiples, postas de salud rural, oficinas públicas y viviendas sociales en localidades cordilleranas y del interior.

 

Valor agregado a la producción forestal

A esa estructura se incorpora ahora la producción industrial de pellets, impulsada mediante un esquema de reinversión articulado con la empresa provincial de hidrocarburos Gas y Petróleo del Neuquén (GyP). La iniciativa constituye la primera planta de producción de pellets de biomasa a escala industrial en Junín de los Andes y se orienta al aprovechamiento del aserrín y otros descartes forestales, complementándose con el desarrollo y la distribución de estufas de alto rendimiento diseñadas por la propia corporación para calefacción en zonas frías.

En paralelo, CORFONE incrementa sus planes de remediación de áreas afectadas por incendios forestales en la cordillera, con cuadrillas destinadas a la repoblación de araucaria y lenga, especies que forman parte de los esfuerzos para preservar las cuencas hídricas provinciales.

La inauguración de la fábrica de pellets representa, así, una nueva etapa dentro del proyecto integral de CORFONE. La inversión no solo incorpora una actividad industrial y una fuente adicional de empleo: permite cerrar un circuito de aprovechamiento de la madera, al dar valor a residuos que antes generaban costos y vincularlos con la producción de energía. En una empresa que articula forestación, manejo de bosques, transformación industrial, construcción y servicios territoriales, la bioenergía amplía las posibilidades de integración de la cadena y suma una alternativa productiva para el desarrollo forestal de Neuquén.

 

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