Con motivo del Día Internacional del Aguará Guazú este 5 de octubre, especialistas de la Fundación Temaiken destacan el rol ambiental que tiene la especie para el cuidado de la salud de los ecosistemas. Es el cánido más grande de América del Sur, y en Argentina la especie está categorizada como vulnerable debido a los atropellamientos en rutas, la pérdida de hábitat, el mascotismo y la caza motivada por falsos mitos.
BUENOS AIRES (3 de octubre de 2026).- Cada 5 de octubre se conmemora el Día Internacional del Aguará Guazú (Chrysocyon brachyurus), el cánido de mayor tamaño en Sudamérica y una de las figuras más fascinantes —aunque a menudo incomprendidas— de los pastizales, sabanas y humedales del Cono Sur. En Argentina, este animal solitario de patas largas y pelaje rojizo habita en las provincias de Corrientes, Formosa, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Buenos Aires, Santiago del Estero y Misiones.
A nivel nacional, el aguará guazú se encuentra categorizado en estado Vulnerable, mientras que la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo clasifica como Casi Amenazado.

La transformación y fragmentación de su entorno natural por la expansión agrícola y urbana, sumadas al impacto constante de los siniestros viales, constituyen sus principales peligros.
Las estadísticas de la Dirección de Manejo Sustentable de Fauna Silvestre de Santa Fe revelan una realidad dramática: en los últimos siete años se registraron 211 ejemplares muertos por atropellamientos en carreteras, y apenas el 0,9% de los animales rescatados tras un accidente logra ser rehabilitado con éxito para regresar a la naturaleza.
A este panorama se añaden la captura ilegal de cachorros para el mascotismo y la persecución derivada de creencias erróneas. A diferencia de los prejuicios populares que lo vinculan con el ataque al ganado, el aguará guazú es inofensivo para los animales de cría, sosteniendo una dieta omnívora compuesta de frutos silvestres, insectos, pequeños roedores y anfibios.

Como dispersor de semillas, el Aguará guazú desempeña una función insustituible en la regeneración de la vegetación y la salud ambiental de las cuencas.
El coordinador del Programa de Especies Amenazadas de Fundación Temaikèn, Guillermo Delfino, resalta la importancia de la conservación integral: «El aguará guazú es una especie clave para el equilibrio de los ambientes donde vive, y a la vez una de las más golpeadas por los atropellamientos y la pérdida de hábitat. Por eso trabajamos hace más de 20 años combinando investigación, rehabilitación y generación de datos que hoy usamos para tomar mejores decisiones de conservación.»
El valor del aguará guazú trasciende además la ecología para entrelazarse con la identidad cultural del norte argentino. Para comunidades de pueblos originarios como los Toba y Mocoví, representa una figura mística de protección, mientras que en el folclore criollo su silueta dio origen a la leyenda del Lobizón.

“Desde la Fundación Temaikèn se trabaja en la conservación del aguará guazú desde hace más de 20 años, a través de un programa integral que combina investigación en salud y en ecología, rescate y rehabilitación, reinserción en la naturaleza con monitoreo mediante collares satelitales con tecnología GPS, los primeros implementados en el país para esta especie”, detallan desde la ONG.
El programa se completa con el trabajo conjunto con comunidades, productores y autoridades locales, y con la generación de información que hoy se utiliza para mejorar las medidas de conservación.
A nivel internacional, la Fundación co-lidera el programa S.A.F.E. (Saving Animals From Extinction) de la Asociación Americana de Zoológicos y Acuarios (AZA) y coordina el manejo poblacional bajo cuidado profesional desde la Asociación Latinoamericana de Parques Zoológicos y Acuarios (ALPZA), lo que la posiciona como referente regional en la conservación de la especie.
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