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Arauco evalúa desprenderse de activos forestales, tierras y propiedades en la Argentina para fondear su expansión en Brasil

La mayor compañía foresto-industrial del país (Celulosa, MDF, Aserradero, Bioenergía y Forestación) y principal propietaria de tierras en Misiones, Arauco Argentina, analiza con su matriz chilena dar un paso societario formal para evaluar la venta de parte de sus activos en el país, desde bosques, tierras, propiedades, oficinas y demás activos podrían ser transferidos .

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest 

 

CHILE (22/10/2026).- Según publicó el diario financiero DF Sud del país trasandino, a través de una asamblea extraordinaria de accionistas celebrada el pasado lunes 19 de octubre, la filial del conglomerado chileno controlado por la familia Angelini aprobó la facultad de transferir bienes que abarcan desde inmuebles operativos y oficinas hasta tierras y bosques implantados.

La medida forma parte de un reordenamiento financiero global. Celulosa Arauco se encuentra ejecutando el Proyecto Sucuriú en Mato Grosso do Sul (Brasil), una de las inversiones privadas más cuantiosas de la región, valuada en US$ 4.600 millones, y la mayor de la historia de la compañía.

Ante las exigencias de liquidez que demanda la construcción de dicha planta de celulosa, la corporación busca generar caja inmediata y optimizar su perfil de endeudamiento, un camino que ya inició en Chile con la venta de patrimonio en Valdivia por US$ 216 millones.

“La filial del grupo forestal de la familia Angelini convocó a una asamblea extraordinaria para habilitar eventuales enajenaciones”, escribió Ítalo Sciaraffia en su artículo de DF Sud.

La filial de la forestal chilena realizó una asamblea extraordinaria de accionistas donde el principal tema fue contar con la autorización para desprenderse de activos no estratégicos. En la reunión se incluía la “consideración y eventual aprobación de la venta de activos de propiedad de la sociedad”, además del otorgamiento de las autorizaciones pertinentes.

La solicitud tiene un alcance general y no respondería a una operación concreta, explicaron conocedores de la misma. La intención es mantener abierta la opción de vender bienes que podrían ir desde una bodega u oficina hasta tierras y bosques, dependiendo de las necesidades de la compañía.

En Argentina, Arauco controla el 99,98% de la sociedad, sin embargo, tiene accionistas minoritarios en la filial.

Según fuentes cercanas a la industria, la presencia de estos socios explica la decisión de convocar a una asamblea extraordinaria para habilitar eventuales ventas de activos.

Sin embargo, el brazo forestal de la familia Angelini hizo una operación similar en Chile, donde enajenó un bosque de eucaliptus en Valdivia por US$ 216 millones. En el sector explican que esta transacción y otras ocurren cuando Arauco se encuentra impulsando el Proyecto Sucuriú en el estado de Mato Grosso do Sul, una iniciativa que contempla una inversión de aproximadamente US$ 4.600 millones.

“La venta de activos le permite a la compañía “hacer caja” y transformar rápidamente ese patrimonio forestal en liquidez inmediata para costear esta obra de gran magnitud sin sobreendeudarse, dicen ejecutivos del rubro”, concluye el artículo periodístico.

 

Una señal para el sector foresto-industrial argentino

Aunque el holding posee el 99,98% del capital de la filial argentina, la votación en asamblea extraordinaria le confiere el respaldo legal requerido ante los accionistas minoritarios para desprenderse de bienes sin dilaciones jurídicas.

Por otro lado, la necesidad de aportar fondos al desarrollo brasileño sin incrementar los ratios de deuda neta sobre Ebitda empuja a la firma a desprenderse de activos no estratégicos o recurrir a esquemas de monetización de activos forestales.

En este contexto, con más de 230.000 hectáreas bajo patrimonio en Misiones y complejos industriales como los de Puerto Piray y Esperanza – con una planta de celulosa de poca vida útil y permanente inversión en mejoras de procesos tecnológicos-, el alcance definitivo de las ventas (ya sea limitado a terrenos prescindibles o extendido a bloques bosques y plantaciones de envergadura) se convierte en el principal foco de atención para el mercado de tierras y la industria regional, en un contexto país teñido por el debate la extranjerización de tierras y los conflictos sociales por el territorio.

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