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Premios Verdes 2026 | De saberes ancestrales a inteligencia artificial: 52 proyectos finalistas impulsan la innovación ambiental en América Latina

Las iniciativas finalistas provienen de 12 países y combinan conocimientos tradicionales, ciencia, tecnología y nuevos modelos productivos para responder a desafíos ambientales y sociales. Entre ellas se encuentra Sentinel, un sistema argentino que integra drones, sensores terrestres, datos satelitales e inteligencia artificial para generar alertas tempranas de incendios forestales. El encuentro se realizará del 19 al 22 de octubre en Cuenca, Ecuador.

 

 Fuente y fotos: Premios Verdes 2026.

 

ECUADOR (14/10/2026).- Los conocimientos ancestrales para recuperar agua, la inteligencia artificial aplicada a la conservación, la movilidad solar en territorios indígenas y la transformación de residuos en nuevos materiales forman parte de las soluciones seleccionadas como finalistas de Premios Verdes 2026. Las iniciativas combinan ciencia, tecnología, innovación productiva y trabajo comunitario para responder a desafíos ambientales y sociales de la región.

La edición 2026 se desarrollará del 19 al 22 de octubre en Cuenca, Ecuador, donde se reunirán proyectos, líderes, organizaciones y empresas en torno a una agenda centrada en la sostenibilidad, la innovación y la transformación regional.

A lo largo de más de una década, Premios Verdes ha recibido más de 22.000 proyectos provenientes de 53 países, consolidándose como uno de los encuentros de referencia en innovación ambiental, impacto social y sostenibilidad en América Latina.

De los sistemas ancestrales de agua a la inteligencia artificial

Entre las iniciativas finalistas se encuentran proyectos que recuperan conocimientos tradicionales, desarrollan herramientas tecnológicas para la conservación de ecosistemas y promueven nuevas cadenas productivas a partir de recursos y residuos locales.

En Perú, AQUARESTAURA recupera antiguos sistemas andinos de gestión hídrica para mejorar la disponibilidad de agua en el entorno de Lima. La iniciativa rehabilita amunas —canales ancestrales que permiten infiltrar agua en la montaña para recuperarla posteriormente—, además de restaurar qochas y conservar bofedales.

Al cierre de 2025, el proyecto reportaba una recarga hídrica de 13 millones de metros cúbicos anuales, más de 3.900 hectáreas de ecosistemas recuperadas y beneficios para más de mil familias de seis comunidades locales, así como para más de 225.000 personas en Lima.

En Oaxaca, México, otra iniciativa recupera conocimientos indígenas sobre el reino fungi para fortalecer la conservación biocultural de los bosques. Su propuesta integra investigación comunitaria, educación y transmisión de saberes entre niñas, niños, jóvenes y mujeres indígenas.

En Galápagos, Ecuador, la isla Floreana se ha convertido en la denominada primera Smart Island del mundo dedicada a la conservación y restauración ecológica. Allí, cámaras trampa, sensores remotos e inteligencia artificial permiten monitorear especies invasoras y fauna endémica.

En apenas 100 días, el sistema recopiló más de 250.000 imágenes y procesó automáticamente el 98%, reduciendo los tiempos y el esfuerzo operativo necesarios para el monitoreo ecológico.

Argentina: tecnología para anticipar incendios y monitorear el arbolado urbano

La aplicación de tecnología a la gestión ambiental también está presente entre los proyectos argentinos seleccionados. Sentinel integra drones, sensores terrestres, datos satelitales e inteligencia artificial para generar alertas tempranas frente a incendios forestales.

Por su parte, GeTAU utiliza herramientas tecnológicas para geolocalizar, registrar y monitorear el arbolado urbano, con el objetivo de mejorar la gestión de estos espacios.

Otras iniciativas argentinas se orientan a la economía circular, mediante la transformación de vidrio reciclado en nuevas superficies y el aprovechamiento de residuos de yerba mate y aserrín para fabricar macetas biodegradables.

En Colombia, Biohunters transforma la pulpa de café en materiales destinados a la impresión 3D, la manufactura plástica y la industria textil. El proyecto incorpora, además, a 20 mujeres caficultoras en su cadena de valor.

La reutilización de residuos también aparece en otras propuestas finalistas: el sargazo invasor se transforma en insumos agrícolas en República Dominicana, mientras que los residuos plásticos se utilizan para construir viviendas sociales en comunidades indígenas de Chiapas, México.

La selección incluye, además, embarcaciones solares desarrolladas junto al pueblo Achuar en la Amazonía ecuatoriana, sistemas de restauración coralina, soluciones para rescatar alimentos, tecnologías para reducir la captura incidental de especies marinas, biofertilizantes elaborados a partir de residuos y modelos de financiamiento destinados a impulsar la agricultura sostenible.

Estas experiencias muestran que la innovación ambiental no se limita al desarrollo de nuevas tecnologías. También comprende la recuperación de conocimientos acumulados en los territorios, la transformación de materiales descartados y la integración de las comunidades en nuevas actividades productivas.

“Uno de los elementos relevantes de esta edición es precisamente la diversidad de soluciones. Algunas nacen del desarrollo tecnológico, mientras otras recuperan conocimientos tradicionales o transforman residuos en nuevos materiales y modelos productivos. En conjunto, reflejan cómo la innovación ambiental en la región también está surgiendo desde los territorios y las comunidades”, señalaron desde la organización.

En la misma línea, Gustavo Manrique, presidente de Premios Verdes, destacó el vínculo entre ciencia, saberes ancestrales y emprendimiento como una característica de las soluciones latinoamericanas.

“La innovación en América Latina tiene una característica extraordinaria: nace de la capacidad de conectar conocimiento, territorio y tecnología. Cuando la ciencia dialoga con los saberes ancestrales, las comunidades y el emprendimiento, aparecen soluciones que responden a necesidades concretas y que además tienen potencial para ser replicadas en otros lugares del mundo. Ese es uno de los mayores activos que tiene nuestra región”, afirmó.

Gustavo Manrique, presidente de Premios Verdes.

Doce países y diez categorías ambientales

Los 52 proyectos finalistas provienen de 12 países de América Latina y el Caribe. Ecuador encabeza la representación con 11 iniciativas, seguido por Colombia, con 10, y México, con 7. También participan proyectos de Argentina, Perú, Bolivia, Chile, Brasil, Costa Rica, Panamá, El Salvador y República Dominicana.

Las propuestas se distribuyen en diez categorías vinculadas con agricultura y producción de alimentos, agua, ciudades resilientes, desarrollo humano, economía circular, ecosistemas marinos y terrestres, energía, finanzas y green tech.

La selección reúne soluciones desarrolladas en grandes ciudades, territorios rurales, comunidades indígenas, ecosistemas costeros, zonas altoandinas y regiones amazónicas, y refleja la diversidad de contextos en los que surgen respuestas a los problemas ambientales y sociales de la región.

Articulación internacional para ampliar el impacto

Premios Verdes cuenta con un jurado internacional y un Advisory Board integrado por líderes vinculados a organismos multilaterales, banca de desarrollo, conservación, academia, sector privado y fondos internacionales.

Su modelo combina una convocatoria internacional, evaluación técnica, programas de fortalecimiento y aceleración, visibilidad y un encuentro que busca articular a emprendedores, empresas, gobiernos, universidades y organismos multilaterales. El objetivo es conectar soluciones, generar oportunidades y ampliar su impacto.

La edición 2026 cuenta con el respaldo y la participación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), VGV CORP, AENOR, OIM, ESPOL, ANDOR – BYD, Agua Cielo, LATAM, Banco del Austro, Grupo Vintimilla, Coca-Cola, Indurama, CRISFE, Banco Pichincha, ECOGAL, Artesa, Art Hotels, Tim Ballard Foundation, Graiman – Atenas, Banco Guayaquil, INHAUS y GET.

Estas organizaciones y empresas forman parte del ecosistema de Premios Verdes, que busca fortalecer la articulación entre organismos internacionales, academia, sector privado y actores comprometidos con la sostenibilidad.

El encuentro en Cuenca, del 19 al 22 de octubre, pondrá en común estas experiencias con la intención de conectar iniciativas, promover nuevas oportunidades de colaboración y contribuir a que las soluciones ambientales desarrolladas en América Latina puedan ampliar su alcance.

 

 

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