El experto en planes de prevención de incendios rurales lamenta, en una entrevista realizada por ‘Hora 25’, la falta de empresas de gestión forestal y el negacionismo a los efectos del cambio climático que potencian los riesgos de propagación de incendios frente a las temperaturas extremas y la falta de precaución: «El cambio climático es un hecho», remarca.
Fuente: Cadena Ser
ESPAÑA (26/7/2026).- Frente a la amenaza constante del fuego en los montes españoles, actuar en prevención y alerta temprana antes de que salte o se propague la chispa es la única vía para evitar la tragedia. “ La consecuencia de este abandono ruraes clara: «Todo aquello que no gestionamos nosotros, al final lo acaba gestionando el fuego. En este momento el mayor gestor forestal de nuestro país, por desgracia, son los incendios forestales», sentenció Ferrán Dalmau, ingeniero forestal y director de la consultora Medy XXI, especializada en la elaboración de planes de prevención.
«Lo deseable, siempre, es haber llevado a cabo tareas preventivas, es decir, haber intentado reducir al máximo la posibilidad de que se produzca un incendio», indicó en la entrevista en Hora 25.
Aminorar los riesgos exige, a su juicio, concienciación social y medidas sobre el terreno para evitar, por ejemplo, negligencias con maquinaria agrícola o con el tabaco: «Seguimos viendo en el siglo XXI personas que tiran un cigarro por la ventana, lo cual es terrible», lamentó.
El especialista fue contundente a la hora de responder a la pregunta de si están protegidos los pueblos y ciudades españolas: «La respuesta rápida sería no».
Aunque ha reconocido el esfuerzo de las localidades que sí han hecho los deberes, se refirió a un informe encargado por Greenpeace en 2018 que reveló que «el ochenta por ciento de los municipios que estaban en zonas de riesgo no lo tenían hecho». «Este problema se ha fraguado durante cinco o seis décadas y no se va a resolver en una o dos legislaturas», lamentó.

La brecha rural y un sector sin empresas
Dalmau explicó que el tamaño de los municipios condiciona de lleno la respuesta contra el fuego. Los municipios grandes «juegan con ventaja» al contar con más presupuesto y técnicos, aunque lidian con «más problemas porque suelen tener más urbanizaciones».
En el otro lado, los pueblos pequeños sufren la falta de medios: «Muchas veces quieren, pero no pueden porque no tienen recursos». Por ello, el ingeniero pide «dar un toque de atención a las diputaciones» para que financien personal y proyectos en estas zonas.
A la falta de dinero se le suma la escasez de mano de obra cualificada en el monte y la existencia de muy pocas empresas especializadas en la gestión forestal. «Donde hay algo de sector forestal, como Galicia, hay algunas, pero en Valencia, que es de donde soy yo, apenas hay empresas que se dediquen a trabajar para hacer cortafuegos», ha revelado el ingeniero forestal.
«Limpiar el momento no resulta rentable, pero no por nada, sino porque no se invierte y en esos trabajos siempre se va a precio», precisó.
En ese sentido, Dalmau ha sido crítico con una frase muy repetida siempre que se produce un incendio de grandes dimensiones: «Se dice ‘hay que limpiar el monte’ y es verdad, pero gestionar una hectárea en la que hace cuarenta años que no entra nadie es como entrar en la selva virgen con un machete».

El cambio climático es un hecho, no una religión
El director de la consultora especializada elevó un fuerte mensaje a la comunidad, y muy claro: «Lo mejor que podemos hacer es exigir a nuestros responsables y a nuestros representantes políticos la inversión adecuada y dejar de negar los impactos del cambio climático, porque el cambio climático no es una religión en la que tú puedas creer o no creer, es un hecho», remarcó.
«El abandono rural está provocando que la combinación de cambio climático, abandono rural e inconsciencia de algunas personas genere la tormenta perfecta. Estamos ante un episodio que puede ser histórico, por desgracia, después de un 2025 que ya fue histórico», concluyó.



