Últimas noticias

Opinión

Biorrefinerías de tercera generación: un enfoque ambicioso para la sostenibilidad y la descarbonización industrial

Para la industria del papel y la celulosa, este enfoque ofrece oportunidades estratégicas para evolucionar más allá de la producción tradicional. Muchas fábricas ya utilizan subproductos de sus procesos —como lignina o residuos de fibra— para generar energía interna o compuestos químicos.

 

Fuente: AFCP

 

ESPAÑA ( Enero 2026).- La Unión Europea está impulsando la transición hacia una economía baja en carbono a través del desarrollo de biorrefinerías de tercera generación, un concepto que amplía de manera significativa el uso de residuos orgánicos y subproductos industriales para generar una amplia gama de productos valiosos con menor impacto ambiental.

A diferencia de los modelos de primera y segunda generación —que se concentran en cultivos alimentarios o en biomasa lignocelulósica básica—, las biorrefinerías de tercera generación están diseñadas para procesar una diversa variedad de residuos procedentes de la agricultura, ganadería, gestión de residuos sólidos urbanos, industrias petroquímicas y papelera.

Esto permite transformar materiales complejos y de bajo valor en energía renovable limpia, biocombustibles, biopolímeros y productos químicos bio-basados que pueden reemplazar a los derivados de combustibles fósiles.

El corazón de este enfoque es la bioeconomía circular, en la que cada fracción de biomasa se aprovecha óptimamente. Por ejemplo, los procesos de pirólisis, gasificación o combustión controlada pueden convertir residuos orgánicos en energía limpia y precursores químicos útiles, maximizado el rendimiento de los recursos y reduciendo los residuos finales.

Este modelo no solo contribuye a reducir la dependencia de materias primas fósiles, sino que también puede ayudar a minimizar emisiones de CO₂, ya que la mayor parte del carbono contenido en la biomasa procede de la captura atmosférica natural durante el crecimiento de las plantas.

Al reemplazar productos basados en petróleo con alternativas bio-basadas, se cierra el ciclo de carbono de manera más eficiente, favoreciendo un balance neto más favorable en emisiones.

Para la industria del papel y la celulosa, este enfoque ofrece oportunidades estratégicas para evolucionar más allá de la producción tradicional. Muchas fábricas ya utilizan subproductos de sus procesos —como lignina o residuos de fibra— para generar energía interna o compuestos químicos.

La adopción de biorrefinerías de tercera generación permitiría ampliar esta integración, incorporando residuos adicionales y generando nuevos productos con valor de mercado, todo dentro de un esquema de productividad sostenible.

Además de los beneficios ambientales, estas innovaciones pueden fortalecer las economías regionales y crear nuevos nichos de empleo en zonas rurales, al valorizar residuos agrícolas y forestales que hoy tienen poco uso económico.

Fuente: 39ymas.com entrevista a Juan Carlos Villar, investigador del Departamento de Productos Forestales del INIA, España.

Artículos relacionados