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Violencia en un aserradero de Eldorado: un joven tuvo un accidente laboral, intentó reincorporarse pero fue golpeado por sus patrones y obligado a firmar su renuncia 

El caso pone al descubierto la precariedad extrema y la necesidad de mayor fiscalización en sectores de la industria forestal. Los dueños del establecimiento, de 24 y 72 años, fueron detenidos tras una denuncia que incluye privación ilegítima de la libertad, lesiones y robo.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest 

 

MISIONES (25/1/2026).- Lo que comenzó como un accidente laboral terminó en una pesadilla de violencia física y abusos de poder. Jonás, un joven de apenas 20 años, denunció el viernes ante la Justicia – y públicamente- una secuencia de violación de derechos humanos y explotación laboral en un aserradero-carpintería ubicado en el Kilómetro 3 de la ciudad de Eldorado.

El relato de la víctima describe un escenario de «esclavitud moderna» y desprotección total. Según consta en la denuncia policial, Jonás sufrió recientemente la amputación traumática de parte de su dedo índice mientras operaba maquinaria en el establecimiento. Tras unos días de licencia médica, al intentar reincorporarse a su puesto, se encontró con una respuesta criminal por parte de sus empleadores.

Al reclamar el pago de los días trabajados y sus derechos tras el accidente, Jonás fue atacado brutalmente por el dueño del aserradero y su hijo.

El joven denunció que fue golpeado con una tabla de madera en el rostro y el cráneo.

También sostuvo que tomaron su celular, le sustrajeron para borrar fotos y mensajes que probaban la relación laboral existente.

No conforme, bajo amenazas de muerte, fue retenido y trasladado por la fuerza a una escribanía local para obligarlo a firmar documentos en blanco y su propia renuncia.


Allanamiento y detenciones

La respuesta judicial fue inmediata tras la intervención de la Policía de Misiones y el Juzgado de Instrucción de turno.

El sábado se llevó a cabo un allanamiento en el predio de la calle Almirante Brown, donde los efectivos secuestraron el elemento contundente utilizado en la agresión y procedieron a la detención de Miguel V. A. (72) y Román A. (24).

El médico policial del Hospital SAMIC confirmó que el joven denunciante presenta graves traumatismos en el rostro y el cuero cabelludo, por lo que debió ser sometido a estudios radiográficos para descartar lesiones óseas internas.

Más fiscalización laboral en las industrias

Este hecho es un síntoma que expone una problemática estructural en el sector, a la vista de todos. Misiones posee una industria forestal pujante, pero en los márgenes de las empresas que se esfuerzan por certificar su gestión, persisten pequeños aserraderos locales que operan en la absoluta informalidad:

  • Falta de fiscalización: muchos establecimientos carecen de inspecciones del Ministerio de Trabajo y de organismos de seguridad e higiene.
  • Maquinaria obsoleta: El uso de sierras circulares sin protecciones y sistemas eléctricos precarios convierte a estos lugares en trampas mortales.
  • Vulnerabilidad social: La necesidad de empleo lleva a jóvenes a aceptar condiciones de «trabajo en negro», donde la pérdida de un miembro o la violencia física se resuelven mediante el sometimiento ante los «patrones» empresarios y la impunidad que otorga el poder económico local.

La familia de Jonás ha hecho un llamado público a través de redes sociales exigiendo celeridad procesal. Temen que la influencia económica de los empresarios detenidos logre entorpecer la causa. «No solo le robaron un dedo y su salud, quisieron robarle su dignidad obligándolo a firmar papeles bajo golpes», manifestaron allegados a la víctima.

El hecho expone, nuevamente, que la industria de la madera debe depurarse. No basta con que un grupo de empresas cumplan con las normativas; las cámaras gremiales y los sindicatos deberían encabezar las denuncias por la competencia desleal de quienes bajan costos a fuerza de explotación laboral y silencio.

La justicia de Eldorado tiene hoy la oportunidad de dar un mensaje ejemplar. Si el poder económico de los acusados logra diluir la causa, como señala la madre del joven denunciante, la señal para los miles de jóvenes que ingresan al sector será clara: sus vidas no tienen valor frente al patrón maderero.

El desafío del sector es pasar de la indignación a la acción, una fiscalización laboral que llegue al kilómetro más lejano, una protección real para el denunciante y la clausura inmediata de todo establecimiento que confunda una relación laboral con un sistema de servidumbre.

 

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