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Manejo forestal, una herramienta para obtener mayor rendimiento

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El titular del departamento de Ciencias Forestales de la Universidad Federal de Paraná-Brasil, Julio Arce, sostuvo que “ no se maneja un bosque para favorecerlo o para cuidar la ecología, el objetivo es obtener un mayor rendimiento, en términos económicos, por hectárea y satisfacer la demanda de la sociedad”. MISIONES (10/7/2008).- El titular del departamento de Ciencias Forestales de la Universidad Federal de Paraná-Brasil, Julio Arce, expuso en las Jornadas Forestales de Eldorado sobre “Manejo Forestal”, y realizó un análisis de la tarea del ingeniero forestal, para lo cual también partió de una definición de manejo forestal, sobre el cual sostuvo que “a diferencia de lo que muchos puedan creer o decir, no se maneja un bosque para favorecerlo o para cuidar la ecología, lo cual cuando menos suena absurdo, dado que la única forma de favorecer a la ecología es no interviniendo, no tocando, es decir, haciendo nada. Sino que el manejo forestal tiene por objetivo obtener un mayor rendimiento, en términos económicos, por hectárea y satisfacer la demanda de la sociedad”. Posteriormente, Arce expuso sobre la evolución de la actividad forestal en el Brasil. “Hubo una primera fase, la de la Reforestación, que se produjo como un acto generador de ganancia a partir de los incentivos otorgados por el gobierno nacional entre las décadas del 60 y del 80”, y en ese sentido explicó que durante ese periodo se reforestaba sin planificación, “se plantaba cualquier cosa y de cualquier manera, porque el objetivo era percibir los beneficios del subsidio”. “Una segunda fase –continuó- fue la de la Productividad, en esta etapa lo que primaba era el aumento de la productividad a cualquier costo, promoviendo proyectos de investigación entre los años 70 y 80 en genética, silvicultura, manejo, protección, etcétera”. La tercera etapa, relató, fue la del Negocio Autosustentable, donde lo que se persigue es la rentabilidad por diversos criterios (TIR, VAN, VES, etcétera), y se presenta la amenaza del “black-out forestal”, ante lo cual Arce dejó una intriga abierta: “¿será la cuarta fase?”. En cuanto al Sistema de Producción Forestal, sostuvo que el modelo debe fundarse en tres ejes: la mano de obra (salario), el capital/ingreso, y los recursos naturales, “si no se tienen en cuenta estas premisas no se podrá cumplir con la pirámide de sustentabilidad”. En cuanto al rol del ingeniero forestal, señaló que es una profesión basada en la toma de decisiones, a las cuales dividió en tres grupos que definió de la siguiente manera: – Decisiones de largo plazo (“soñar”): todos los factores pueden ser alterados. – Decisiones de mediano plazo (“pensar”). – Decisiones de corto plazo (“apagar incendios”): al menos un factor de producción es inalterable, el bosque. negrita/Horizonte de planificación/negrita Al referirse a esta toma de decisiones, explicó que es fundamental tener claro un “horizonte de planeamiento”, al cual deben quedar atadas todas las decisiones que se vayan a tomar. “Este horizonte de planeamiento (HP) debe ser igual o mayor a un turno, es decir, debe estar entre uno y tres turnos; por ejemplo, en el caso de bosques de eucalipto el HP será de 21 años –tres turnos de siete años cada uno aproximadamente-; mientras que en las plantaciones de pinos será de 50 años (un promedio de 2,5 turnos de 20 años cada uno)”. Al retomar el concepto de manejo forestal, Arce lo definió como la administración o management de los bosques, y enfatizó en que “va más allá de la simple ordenación forestal, de los cuidados silviculturales, es ordenación más mercado, porque sin mercado no hay manejo forestal”. En tal sentido agregó que el objetivo del manejo forestal “es aumentar la rentabilidad del bosque por hectárea”, y describió que este manejo se clasifica en tres pasos: clasificación de áreas o de “rodalización”, prescripción de regímenes de manejo o de “recetas”, y proyecciones de crecimiento y producción o de “simulación”, factor que consideró esencial para saber qué va a pasar en los próximos 20 o 30 años. Al explicar el régimen de manejo forestal, como el “conjunto de tratamientos silviculturales aplicados a un determinado rodal, conjunto de rodales o bosque (plantación, poda, raleo, tala rasa)”, sostuvo que los ingenieros forestales “tenemos licencia para cortar, lo cual debemos hacerlo con cuidado y con responsabilidad”. Expresó que el régimen de manejo forestal abarca la totalidad del horizonte de planeamiento, e hizo hincapié en que se debe tener siempre un conjunto de dos o más opciones de manejo para determinado rodal, y aclaró que es fundamental tener en cuenta todos los factores que influyen en el manejo, como ser: preparación del terreno, sistematización, fertilización, protección, infraestructura, red caminera, etcétera. Posteriormente, mencionó los distintos tipos de tratamientos silviculturales según el destino de la madera, como pueden ser el pulpable o el aserrable, y recomendó que lo mejor es realizar distintos tipos de tratamientos. En cuanto a la planificación, remarcó, “tiene que responder a las consignas de cuándo, dónde, cómo, cuánto y para qué plantar, podar, ralear, cortar, comprar y vender”. Finalmente, al mencionar las perspectivas y tendencias, señaló que el manejo forestal “se está tornando cada vez menos empírico y más profesional”. En ese sentido sostuvo que la planificación en los 80 “se hacía como si fuera un hobby, en los 90 se lo consideraba una opción, para el 2000 ya se creía que era una necesidad, en tanto que para 2010 lo vemos como una urgencia”. También hizo referencia a los tipos de planeamiento forestal, agrupándolos en tradicional, espacial, ambiental, social; paisajístico, etcétera, y remarcó que como desafío queda el poder cuantificar los bienes no maderables y servicios del bosque, a la vez que comentó que en Brasil ya se limitó la tala, prohibiendo que la corta supere las 600 hectáreas. Como conclusión, dejó una frase que provocó varios segundos de silencio reflexivo antes del aplauso: “Con los primeros árboles derribados por el hombre, comenzó la civilización… Con los últimos árboles derribados la civilización terminará”. cursiva/Más información en la Revista ArgentinaForestal.com Nº55/cursiva

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