| La visión sectorial del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva |
En el vecino país cosechaban en 2002 alrededor de 500 mil hectáreas y plantaban más de 320 mil hectáreas; pero por medio del Programa Nacional impulsado en 2003 ampliaron la meta y el área de plantaciones anuales incrementó a 500 mil has, hasta 2006. A partir de este año incrementarán a 630 mil hectáreas anuales.
Fuente: Celulose On Line
ARGENTINA (MARZO 2007).- El presidente de la República de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, escribió para la revista Opiniones un balance de su gestión y enumeró las políticas que impulsará para la actividad forestal y foresto-industrial durante su segundo período de gobierno. Cuando inició su primer período, el mandatario recordó que al primer sector que recibió fue a la industria de la madera, celulosa y papel -principal consumidor de forestaciones implantadas-, siderurgia y chapas de fibras. En la ocasión, los representantes del sector privado habían presentado un Plan de Inversiones de u$s 14 billones para el segmento del papel y la celulosa, y explicaron las necesidades de garantizar una base forestal sólida para la actividad. Alertaban que el Brasil estaba implantando menos forestaciones que las que estaba cosechando, y que eso podría llevar a un “apagón forestal”. Entre el año 1990 y 2002, el área forestal del Brasil cayó de cerca de siete millones de hectáreas de forestaciones implantadas a poco menos de cinco millones de hectáreas. “En 2002, estábamos cosechando 500 mil hectáreas y plantando poco más de 320 mil. Fue ese cuadro dramático lo que nos llevó a cambiar en 2003 el Programa Nacional de Forestaciones, pasando a ser una de las prioridades de mi gobierno”, explicó. negrita/Reacción política/negrita A partir de entonces, el presidente definió una agenda de trabajo, orientada para atender la meta de ampliar el área de plantaciones anuales de 320 mil a 500 mil hectáreas, hasta 2007, dando especial énfasis a la recuperación de áreas degradadas y a la ampliación de la participación de pequeños productores. Paralelamente, impulsó la creación de tres nuevas líneas de crédito para actividades forestales y adaptaron las reglas de otras líneas existentes. Como resultado, la toma de crédito subió de dos millones de R$ a más de R$ 120 millones en 2005, con una proyección de R$ 150 millones para 2006. La asistencia técnica, hasta entonces inexistente para actividades forestales, en 2006 ya atendía a más de diez mil familias de productores. En lo que respecta a la regulación de la actividad silvicultural, simplificaron fuertemente las reglas, dejando libre la plantación, el manejo y la cosecha de especies exóticas, respetando los límites impuestos por el código forestal. Asimismo, crearon la Comisión Nacional de Florestas, garantizando a todos los sectores interesados la participación en la formulación de directrices de la política nacional de forestaciones y en el reparto de los resultados. Finalmente, el Poder Ejecutivo envió al Congreso Nacional la Ley Nº 11.284 -que fue aprobada-, que reglamenta la gestión de forestaciones públicas y crea en la estructura del Ministerio del Medio Ambiente, el Servicio Forestal Brasilero y el Fondo Nacional de Desarrollo Forestal, que darán fuerte apoyo a la gestión forestal del Brasil. “Como resultado de ese trabajo, se logró ampliar el área de plantación forestal de 320 mil hectáreas en 2002, a 553 mil en 2005, superando la meta prevista para 2007. Y más importante aún fue la proporción de plantaciones realizadas por pequeños productores, que saltó de 7 a 23 por ciento, multiplicando por cinco el área plantada”, detalló Lula. negrita/País forestal/negrita De esta manera, y en uno de los períodos más generosos del incentivo fiscal, en Brasil se realizaron más forestaciones que en los últimos tres años. Para Lula, esto fue sin dudas una victoria del país y una conquista del sector productivo brasileño. “Pero necesitamos dirigirnos hacia otras metas porque tenemos mucho más potencial. Es necesario desarrollar también las plantaciones con especies nativas del Brasil y promover plantaciones agroforestales, que posibiliten maximizar los beneficios para las pequeñas propiedades, recuperar y dar uso económico a millones de hectáreas de áreas de reserva legal que se encuentran degradadas y sin uso”, sostuvo en el escrito el mandatario. “Asimismo, tenemos un enorme déficit de plantaciones para el abastecimiento de polos siderúrgicos, que requieren de la utilización de millones de metros cúbicos de madera de origen nativo, actividad que depreda, y que hoy se realiza sin manejo y sin replantaciones”, admitió. “Las reforestaciones son en la actualidad de fundamental importancia para Brasil. En ningún país del mundo el potencial de producción es tan alto y tan diversificado como ocurre aquí. La actividad de implantar especies forestales disminuye la presión sobre los bosques naturales, provee grandes volúmenes de madera cultivados en áreas relativamente pequeñas, dejando que el manejo de forestaciones naturales ocupe espacios de mercado que demandan menor volumen, con mayor valor agregado”, destacó el presidente. Las reforestaciones ocupan un poco menos del 0,5 por ciento del territorio nacional brasileño; pero generan seis millones de empleos directos e indirectos. “Esto es porque participamos con menos del cuatro por ciento del mercado mundial de productos de la madera. Es decir, tenemos mucho espacio para crecer y precisamos ocuparlo efectivamente”. negrita/Compromiso de crecimiento/negrita En este contexto, el presidente Lula Da Silva anunció que, en su segundo mandato, profundizará aún más las inversiones en el sector forestal. “Aumentaremos la meta de plantaciones anuales a 630 mil hectáreas, de manera de plantar hoy y cosechar de aquí a siete años o más. Ampliaremos aún más las líneas de crédito, que se otorgaran de acuerdo a las condiciones adecuadas para las plantaciones forestales”. Además, fortalecerá los instrumentos de fomento para las forestaciones con especies nativas, instrumentando el Plan Nacional de Silvicultura de Especies Nativas, y extenderá la asistencia técnica forestal para llegar a 25 mil productores. También se comprometió a ampliar la estrategia de los Distritos Forestales Sustentables, beneficiando a regiones importantes como el Polo Siderúrgico de Carajás, donde fomentarán la plantación de 500 mil hectáreas, siendo por lo menos la mitad con especies nativas. “Vamos también a implementar, a través del Servicio Forestal Brasilero, el Inventario Forestal Nacional, y así el Brasil, por primera vez en su historia, sabrá lo que representan realmente sus recursos forestales y cómo se están desarrollando. Es fundamental que el plan de metas sea acompañado por el sector productivo, como un esfuerzo para ampliar el agregado de valor en la cadena de producción. Precisamos promover, por ejemplo, las exportaciones de papel y no sólo las de celulosa”, afirmó el presidente. Asimismo, consideró necesario comenzar a detectar nuevos horizontes, como las novísimas tecnologías de bio-refinerías, que permiten producir decenas de productos químicos energéticos por medio de biomasa forestal. “También es preciso garantizar que el crecimiento del sector forestal no se hará a expensas de la ocupación indiscriminada de tierras, sin vocación originaria para reforestaciones, como así también el uso indiscriminado de la pampa gaúcha y del pantanal, o con la deforestación”. “Para evitar eso estamos instrumentando algunos instrumentos clásicos de la política forestal, como la reposición de forestaciones o la replantación de áreas desmontadas”, agregó. “Antes, el consumidor (que eliminaba bosques) tenía que efectuar su reposición, ahora quien realice un desmonte debe reponer y hacerse responsable por el mismo. Eso traerá un enorme estímulo para la reforestación, que incluirá áreas de reserva legal. Para las industrias de base forestal, tal vez más que en cualquier sector de la economía, la planificación en el largo plazo es fundamental. Sólo existirán forestaciones para abastecer la industria si por lo menos una década antes se realizan acciones para concretar las plantaciones. Es ahora que debe ser establecida la dirección del crecimiento del sector, tanto del punto de vista geográfico como del arranque de las cadenas productivas”. De esta manera, para Lula “el sector de bosques implantados de Brasil está pasando por una gran transformación, a partir de la cual, definitivamente, veremos la integración de sectores productivos de celulosa, energía, madera sólida y hasta industria química. “Es necesario trabajar ahora para estar preparados para el futuro, que ya golpea a nuestra puerta”. cursiva/Más información en la Revista ArgentinaForestal.com Nº39/cursiva



