«El ataque de plagas por el estrés hidrico que sufren los árboles por la sequía prolongada – ya son tres años- ocasionaron en 2022 más pérdidas que las generadas por los incendios», graficaron desde la AFoA Corrientes. Sostienen que ante el complejo escenario, el impacto en el negocio forestal se ha traducido en una menor intención de continuar con la actividad, sustituyéndola por otros cultivos de interés en la provincia.
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