Despiden con profunda tristeza a Francisco Erize, un conservacionista y fotógrafo naturalista pionero en el país, gran promotor de la creación de áreas protegidas

Desde organizaciones ambientales, instituciones,  amigos y familiares, comunicaron con enorme pesar el fallecimiento del reconocido profesional argentino, Francisco Erize (77), el martes 8 de marzo de 2021, en Buenos Aires. Fue un referente en la comunidad de la conservación, miembro fundador y Director Técnico General de Fundación Vida Silvestre Argentina  (FVSA) en los primeros años de la historia de la ONG, tuvo un activa participación en la construcción de las Áreas Naturales Protegidas, fue presidente de la Administración de Parques Nacionales, y miembro activo en organizaciones como Aves Argentinas, entre otras. Además, en el ámbito político ocupa un lugar en los medios, ya que fue el ex esposo de María Julia Alsogaray, funcionaria de Ambiente de la Nación, en la presidencia de Carlos Menem.

Fuente: con información de Fundación Vida Silvestre, Aves Argentinas y Fundación Azara. 

Halconcito colorado vs. carancho en Recoleta. Foto de Francisco Erize

 

BUENOS AIRES (10/3/2021).- Murió Francisco Erize, a los 77 años. Un referente para muchos conservacionistas argentinos. Ocupó un lugar en los medios por ser el ex esposo de María Julia Alsogaray -separado desde 1991-, con quien tuvo dos hijos: Álvaro y Francisco.

En el campo de la defensa del ambiente, su principal labor estuvo destinada a la conservación de la diversidad biológica, habiendo desempeñado un rol preponderante en la creación, establecimiento o diseño de muchos parques nacionales, como el PN Quebrada del Condorito, PN San Guillermo, PN Talampaya, PN Bosque Petrificado, PN Copo, PN Monte León, PN Campos del Tuyú, y reservas naturales provinciales.

Otros lo recordarán como el presentador del ciclo de documentales de naturaleza “El Maravilloso Mundo de los Animales”, emitido por Canal 13 durante 6 años, asesor de “La Aventura del Hombre”, y autor de numerosas publicaciones y libros alrededor de todo el mundo.

Pero para quienes lo conocieron en su vida profesional y actividad conservacionista en la Argentina, “describir todo lo que hizo Francisco para difundir la naturaleza de nuestro país resultaría imposible en apenas unas líneas pero no podemos dejar de mencionar su labor como pionero de la fotografía de naturaleza en la Argentina”, señalaron desde la Fundación Vida Silvestre Argentina.

Incluso, fue reconocido con el premio “Wildlife Photographer of the Year” en 1967 por la revista “Animals Magazine – precursora de la “Revista Vida Silvestre” de la BBC-“. Además, la Fundación Académica de Artes Visuales, la Federación Argentina de Fotografía y el Fotoclub Buenos Aires lo han distinguido como el pionero de la fotografía de la naturaleza en nuestro país.

“Con profunda tristeza despedimos al amigo Francisco Erize, miembro de la Comisión Directiva de Aves Argentinas, fotógrafo y naturalista dedicado a sembrar la curiosidad por la naturaleza y divulgar el conocimiento de la vida silvestre de nuestro país y de otras regiones del mundo”, señalaron desde la ONG ambiental. Aves Argentina.

Erize fue creador de numerosos libros y participó de publicaciones alrededor de todo el mundo, por lo que sus textos y maravillosas fotografías serán siempre recordados.

Además de socio fundador y director general de la Fundación Vida Silvestre Argentina, fue vicepresidente de la Fundación Reserva del Iberá, presidente del directorio de la Administración de Parques Nacionales, vicepresidente de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas (de la Unión Mundial para la Naturaleza, UICN), asesor de la Fauna and Flora Preservation Society y consultor del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Actualmente era miembro de la comisión directiva de la asociación ornitológica Aves Argentinas y consultor de la Fundación Hábitat y Desarrollo.

 Pero sobre todo, Francisco fue un mentor para muchos naturalistas, partícipe de tantas gestas de la conservación. En particular, por su accionar en la creación de muchas áreas protegidas de la Argentina.

“Su recuerdo estará siempre presente en el alma de nuestra institución. Enviamos un gran abrazo a su familia en este difícil momento”, expresaron desde Vida Silvestre.

“Nos deja libros, áreas y especies protegidas, fotos únicas, entrevistas, artículos y el ejemplo de cómo defender la naturaleza con una militancia equiparable al conocimiento. Su legado puede sintetizarse en que la conservación de la naturaleza deber ser una cuestión de honor, de personas de bien”, sintetizó Claudio Bertonatti, en un escrito en su memoria. A continuación, su carta abierta con sentidas palabras de despedida.

Francisco Erize (1943-2021)

Con frecuencia, cuando mencionamos a Francisco Erize, lo primero que puede escucharse es: “el ex esposo de…”. Ante esa situación (que me resulta molesta por lo injusta) suelo replicar: “No, es el naturalista, conservacionista, fotógrafo de vida silvestre, ex presidente de la Administración de Parques Nacionales, directivo de distintas ONGs ambientalistas y esposo de Irma Romero Kullmann”.

Para muchos de mi generación “Francis” forma parte de nuestras vidas. Cuando éramos unos jovencitos él ya era un referente de la conservación de la naturaleza. Y antes de conocerlo personalmente habíamos visto muchas de sus fotos sobre especies raras de nuestra fauna en revistas o en la enciclopedia española de Félix Rodríguez de la Fuente. En aquellos años 80 era famoso por ser el presentador de un programa televisivo imperdible: “El maravilloso mundo de los animales”, inspirador de muchas vocaciones.

Es decir, nos llevaba la delantera en todos los sentidos, marcando el camino, siendo parte de aquellas ONGs históricas, como Aves Argentinas y la extinta Fundación Natura, o uno de los impulsores de la creación de la Fundación Vida Silvestre Argentina (1977), entidad que nos terminó reuniendo bajo su dirección general por varios años (1984-1991).

Con su conducta nos enseñó a alejarnos de todo prejuicio social, a atender a cualquier persona que nos necesitara, a ser conciliadores en los conflictos, a ser firmes y moderados al opinar, a corregir minuciosamente cada escrito, a ser responsables, y a trabajar con la libertad que confiere la confianza. Su paciencia y respeto fueron tales que el mayor insulto que le escuchamos exclamar fue un “¡caramba!” y en voz baja. Siempre evitó hablar mal de los demás, porque, en definitiva, fue un hombre de bien, al que todos identificamos como un “caballero de la conservación”.

Fue un gran compañero de viaje, de andar pausado, atento a cualquier animal silvestre que pudiera avistar para tomarle fotos, observar o comprender su conducta. De modo casi inexplicable no recuerdo haberle visto la ropa manchada, ni en los esteros, bosques o estepas. Lucía siempre impecable, mientras los demás parecíamos regresados de un campo de batalla.

Amaba sacar y ver fotos, recordando detalles minuciosos de las circunstancias de cada una. Gustaba narrar extensas anécdotas, por momentos, interminables, pero siempre curiosas, interesantes y protagonizada por animales, lugares o personas singulares.

Fue un precursor en muchas de las ideas modernas de la conservación de la naturaleza argentina. Sus innumerables viajes a todos los continentes, le permitieron conocer los mejores parques nacionales, museos, zoológicos, acuarios y jardines botánicos del mundo. Podía, entonces, comprender y promover qué debían hacer esas instituciones y de qué modo, pero el nuestro es un país que no siempre sabe o quiere escuchar a los que más saben. Triste es decirlo, pero estuvo desaprovechado por el Estado.

Cuando nos contó que había enfermado (cáncer de páncreas) los amigos nos organizamos para enviarle unas palabras de aliento. El reconocimiento espontáneo de tantas personas que se sumaron lo sacó de la cama. Emocionado como pocas veces, no suponía que apreciábamos tanto su forma de trabajar.

Este martes 8 de marzo, en horas de la tarde se fue en paz, satisfecho de haber mantenido profundas conversaciones con sus dos hijos, sabiéndose valorado por sus colegas y rodeado del amor de su esposa y de su sobrina María, que lo cuidaron hasta el último instante.

Nos deja libros, áreas y especies protegidas, fotos únicas, entrevistas, artículos y el ejemplo de cómo defender la naturaleza con una militancia equiparable al conocimiento. Su legado puede sintetizarse en que la conservación de la naturaleza deber ser una cuestión de honor, de personas de bien.

 

Claudio Bertonatti

Quilmes, 9 de marzo de 2021

En la primera foto: Francisco Erize (segundo de la izq.) en laguna del Blanquillo, río Bote, provincia de Santa Cruz, en el año 1982, junto a Alfredo Lichter, Andrés Johnson, H. Espié y Marcos Dunn.

 

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