Corrientes: dolor, tristeza e impotencia ante el incendio que “exterminó” el Parque Provincial San Cayetano

Guardaparques y el equipo de investigadores del CONICET que trabajan en la estación biológica de la reserva natural compartieron las dramáticas imágenes de la tragedia ambiental a través de sus redes sociales.. En el parque funciona la Estación Biológica y por segunda vez un incendió “exterminó” el área natural en menos de tres meses. Murieron calcinados  un grupo de monos carayá que eran monitoreados por los investigadores, entre otras especies de la fauna silvestre y monumentos naturales. Reclaman mayor acción estatal y compromiso social..

 

Fuente: CONICET Nordeste y Tiempo Argentino 

 

CORRIENTES (6/10/2020).- Las imágenes de los animales que murieron calcinados en el incendio de la reserva natural del Parque Provincial San Cayetano, ubicado a pocos kilómetros de la ciudad capital, desde la semana pasada inundan las redes sociales. El 90 por ciento de las 80 hectáreas del Parque ardieron entre el jueves y el viernes. Fue el segundo incendio en menos de tres meses, que afectó el área de trabajo de la Estación Biológica Corrientes, una dependencia del CONICET en la que se desempeñan cerca de una decena de investigadores, becarios, técnicos y estudiantes que analizan la ecología y el comportamiento de animales silvestres como monos, zorros y aguará guazú.

Fueron miles de usuarios que viralizaron las fotos compartidas por el investigador del CONICET Martín Kowalewski, quien utilizó sus cuentas personales para llamar la atención por la falta de acción estatal y compromiso social para frenar estas tragedias evitables.

Foto: Gentileza guardaparque Adriana Vallejos

 

Los daños que produjo el fuego en el ambiente todavía no fueron completamente dimensionados. “Veníamos relevando veinte grupos de monos, con unos doce individuos en cada uno. Al menos el treinta por ciento de esa población murió en el incendio. Otros pudieron escapar, pero no sabemos si podrán sobrevivir fuera de su ambiente”, advierte Kowalewski, quien es investigador independiente del CONICET y estudia la especie de monos aulladores negros y dorados (Alouatta caraya).

A estas pérdidas se suma la destrucción total de poblaciones de pequeños anfibios y reptiles, que no pudieron huir y de aves, que en muchos casos estaban comenzando temporadas de reproducción y establecimiento de nidos. “La pérdida fue casi total”, enfatiza.

Estas terribles consecuencias, advierte el biólogo, podrían haberse evitado. “Aunque todavía falta mejorar la regulación en materia ambiental en Argentina y en la región, ya existen normativas que no se cumplen: hay ordenanzas, leyes provinciales y nacionales que establecen distintos procedimientos que deben ser respetados. Si las quemas se realizaran con los permisos que corresponden, tramitando las autorizaciones pertinentes y existieran mejores mecanismos de control y sanciones, no estaríamos lamentando esta situación”, considera Kowalewski.

Además de la falta de acción por parte de distintos organismos del estado, el investigador también reflexionó acerca de la necesidad de fortalecer la conciencia social y el acceso a la información. “Es necesario incorporar las problemáticas ambientales en las escuelas. Es un derecho y una responsabilidad de todos. Necesitamos una sociedad más consciente para que los dueños de los campos entiendan que los derechos ambientales pasan por encima del derecho de la propiedad privada. La explotación debe ser responsable y sustentable”, agrega.

Muchos de los estudios que se desarrollan en la Estación Biológica Corrientes son demográficos y poblacionales, por lo que se realizan a largo plazo. El factor de los incendios deberá ser incorporado y demostrará el terrible efecto de este tipo de fenómenos en el ambiente.

“El Parque se nos convirtió en un laboratorio natural muy triste”, admite Kowalewski, aunque confió en que los dramáticos resultados que arrojarán los datos sirvan para dimensionar la problemática y acelerar la toma de decisiones.

 

“Acá no paramos de llorar, porque siempre te conectas con tu sujeto de estudio. Nosotros y los estudiantes conocíamos a cada uno de los animales, sabíamos sus nombres, de quien era hijo cada uno, y de repente encontrarlos calcinados en el piso es muy triste. Uno pensaba que los monos, aunque sea, se iban a salvar, pero el incendio avanzó tan rápido que fueron cayendo de los árboles. Quedaron todos muertos en fila, huyendo”.  Martin Kowalewski, biólogo e investigador del CONICET 

 

 

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