Naciones Unidas: “La crisis mundial del agua nace de la desigualdad, la pobreza y el poder, y no de la disponibilidad física”

En la actualidad, el 40% de la población mundial vive en regiones donde el agua escasea y el 80% de las aguas residuales vuelven a los ecosistemas sin haber sido tratadas. ArgentinaForestal.com adhiere a la campaña global de #AcciónPorElAgua de Naciones Unidas a través del CENARSECS en Argentina (Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social de Estudios de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires), con la difusión de información que permita generar conciencia sobre la crisis del agua en el mundo y la realidad argentina.

Fuente: CENARSECS

 

ARGENTINA (9/3/2020).-  De acuerdo a datos actuales del organismo de Naciones Unidas para el agua (UN Water) y el Informe de Síntesis 2018 sobre Agua y Saneamiento de Naciones Unidas (ODS 6- Agenda 2030), así como también de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNESCO, el número de personas que no cuentan con servicios de agua básicos, alcanza a 844 millones, y son 2.100 millones quienes no disponen de agua potable gestionada de forma segura, mientras que 4.500 millones no tienen acceso a servicios de saneamiento gestionados en condiciones de seguridad y 892 millones aún defecan al aire libre.

De los 844 millones de personas sin agua potable, cincuenta millones están en América Latina, a pesar de contar esta región con el 33% de las reservas de agua limpia del mundo.

Se estima que una persona necesita al menos veinte litros de agua por día. En promedio, cada europeo consume de 200 a 300 litros diarios. Pero en Estados Unidos ese número se eleva a la exorbitante cifra de casi 600 litros diarios por persona, mientras 1.100 millones solo acceden a cinco litros; y además, la mayoría de las veces, contaminada.

Naciones Unidas además, calcula que, para 2025, unos 1.800 millones de habitantes vivirán en países o regiones con escasez absoluta de agua.

Ya existen zonas en conflicto por el acceso al agua en el mundo, por ejemplo, en Cachemira, donde se enfrentan la India y Pakistán por obras hidráulicas que afectan a la agricultura. Sin contar la tensión y las presiones sobre el Amazonas y los acuíferos y glaciares de la Patagonia argentina.

Hay mucha agua en el mundo, pero la mayor parte de ella es salada. Menos del 3% del agua del mundo es dulce; como el 2% está atrapada en los glaciares, queda menos del 1%.

Según los datos preliminares de Naciones Unidas, para la conformación de su Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, tres de cada diez personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros y seis de cada diez carecen de acceso a instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura.

La organización ecologista World Wildlife Foundation (WWF), con sede en Suiza, señala que “muchos de los sistemas de agua que hacen que los ecosistemas florezcan y alimenten a una creciente población humana están bajo estrés. Ríos, lagos y acuíferos se secan o están demasiado contaminados para ser usados. Más de la mitad de los humedales del mundo han desaparecido. La agricultura consume más agua que cualquier otra causa y desperdicia mucho por ineficiencias. El cambio climático altera los patrones del clima y el agua en todo el mundo, lo que causa desabastecimiento y sequía en algunas áreas e inundaciones en otras. A las actuales tasas de consumo, la situación solo podrá empeorar. Hacia 2025, dos tercios de la población del mundo puede sufrir falta de agua. Los ecosistemas sufrirán aún más”.

La crisis del agua es una crisis mundial

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo subraya que “la crisis mundial del agua nace de la desigualdad, la pobreza y el poder, y no de la disponibilidad física”.

La falta de agua y saneamiento es una afrenta al género humano y más inadmisible aún en una América Latina con tanto potencial. Vulneran el derecho a la vida y la dignidad de millones, y es éticamente intolerable. Se impone ponerlas en el centro de la agenda colectiva y actuar.

Según datos del Tercer Informe sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo de UNESCO, prácticamente dos de cada tres personas sin acceso a agua potable sobreviven con menos de 2 U$D al día y una de cada tres lo hace con menos de 1 U$D diario.

Más de 660 millones de personas sin acceso a un saneamiento adecuado viven con menos de 2 U$D al día y más de 385 millones con menos de 1 U$D diario. Estos datos ponen en evidencia las dificultades económicas para mejorar el acceso a dichos servicios a través de las inversiones de los hogares. Este hecho es de gran importancia, ya que se calcula que suelen ser los hogares, y no las agencias públicas, los que más invierten en saneamiento básico, en una proporción típica de 10 a 1.

Así, el siglo XXI continúa mostrando, a pesar de los impresionantes avances tecnológicos, niveles obscenos de desigualdad y pobreza que deben analizarse desde una mirada ética. La pobreza no es neutra. La pobreza enferma y mata.

Las enfermedades y la carga de tiempo asociadas con la falta de acceso a agua y saneamiento impiden que muchos adultos se ganen la vida o desarrollen su potencial en el ámbito profesional. El acceso del agua y saneamiento permite a los adultos, en particular a las mujeres, no solo realizar actividades más productivas, sino además crear un empleo asociado.

El Tercer Informe sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo de UNESCO plantea que la población mundial está creciendo a un ritmo de 80 millones de personas al año, lo que implica una demanda de agua dulce de aproximadamente 64 mil millones de metros cúbicos anuales.

Se estima que el 90% de los 3 mil millones de personas que, se espera, se añadan a la población mundial de aquí al 2050 estará localizada en países en desarrollo, muchas de ellas en regiones donde la población actual no tiene un acceso sostenible al agua potable ni a un saneamiento adecuado.

En algunos países en vías de desarrollo el escenario se complica por el uso extendido de distribuidores de agua privados de modo informal y a pequeña escala que cobran el agua a precios de mercado. En estos casos, los hogares más pobres llegan a destinar entre el 3 y el 11% de sus ingresos en agua.

Según datos del Tercer Informe sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo de UNESCO, el uso del agua varía de un país a otro. Los diez mayores consumidores de agua (en volumen) son India, China, Estados Unidos, Pakistán, Japón, Tailandia, Indonesia, Bangladesh, México y la Federación de Rusia.

Debido a la gravedad de la crisis, y a la urgente necesidad de acelerar las acciones a tomar en materia de agua y saneamiento, en julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas, determinó que el acceso al agua potable y al saneamiento son derechos humanos.

Se reconoció el derecho de todos los seres humanos a tener acceso a una cantidad de agua suficiente para el uso doméstico y personal (entre 50 y 100 litros de agua por persona y día) y que sea segura, aceptable y asequible (el coste del agua no debería superar el 3% de los ingresos del hogar), y accesible físicamente (la fuente debe estar a menos de 1.000 metros del hogar y su recogida no debería superar los 30 minutos).

El acceso a agua y saneamiento ayudará a impulsar el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, relacionados con la pobreza, el trabajo y el crecimiento económico, sobre todo porque también ayudará a lograr la equidad de género. En el 80% de los hogares sin acceso a agua corriente, son las mujeres y las niñas quienes cargan hoy en día con la responsabilidad de recolectar agua y cuidar a los familiares enfermos por la falta de agua y saneamiento, y quienes a menudo pierden la escolaridad debido a los roles domésticos que se les asignan.

Los problemas en el acceso al agua y al saneamiento exacerban la marginación de las mujeres al encerrarlas en un ciclo de pobreza, con consecuencias más amplias para la sociedad y las economías nacionales.

Sin embargo, a pesar de este derecho existen países que penan la recolección de agua de lluvia, que se lleva adelante en algunas comunidades para paliar la falta de acceso al agua limpia.

En algunos estados de Estados Unidos, entre los que se encuentran Colorado, Utah y Washington, es ilegal recolectar agua de lluvia. Según la ley de Oregon, el agua es de propiedad pública, por lo tanto, si algún ciudadano quiere almacenarla, debe pedir autorización a los administradores del líquido vital que haya en su estado, o en caso contrario se expone a penas de prisión.

Por otro lado, que América Latina sea el continente más rico en términos de disponibilidad de agua per cápita, no implica que no existan regiones que no padezcan de una seria escasez de agua.

Regiones de países como Perú, El Salvador y México experimentan actualmente el denominado “estrés hídrico”.

De acuerdo a cifras del Banco Mundial, las dificultades en la provisión de agua potable en Sudamérica se registran tanto en grandes ciudades, como Lima, México o San Pablo, como en zonas rurales. La cantidad de agua anual, medida en metros cúbicos por persona, es significativa en la región. Chile tiene 56.707; Brasil, por su parte, cuenta con 41.941; le sigue Uruguay, con 39.572; luego se ubica Bolivia con 35.271 y, por último, la Argentina con 23.693.

Después de Haití, los países de la región con menor acceso al agua potable son República Dominicana, Perú (86,7 %), Ecuador (86,9 %), Nicaragua (87%) y Bolivia (90%).

Por el lado de las cifras más auspiciosas, los países con mejor distribución y acceso al servicio son Uruguay (99,7%), Belice (99,5%), Argentina (99,1%), Chile (99%) y Brasil (98%). No obstante, la advertencia del Banco Mundial es que “incluso en países que muestran altos porcentajes de acceso a estos servicios, en muchos casos la población sigue experimentando serios problemas, como agua turbia, suministro intermitente o baja presión”.

Por otro lado, según un estudio presentado en la conferencia anual de la American Geophysical Union, celebrada en 2016 en San Francisco (California), la India, Argentina, Australia, California y el sur de Europa son algunas de las regiones con mayor probabilidad de riesgo hídrico hacia el 2050.

COLPRENSA
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En la Argentina, según datos oficiales siete millones de personas no cuentan con servicio de agua potable, con una cobertura más baja en zonas rurales que en áreas urbanas. Además, casi veinte millones de personas no cuentan con cloacas y el 80% de los residuos cloacales van a parar, sin tratamiento previo, a ríos y arroyos.

Pero cuando de agua hablamos, no sólo es importante ampliar la accesibilidad sino también concientizar acerca del consumo responsable. Según datos proporcionados por la empresa social Agua Segura, se estima que el consumo promedio de agua en AMBA (Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires) es de los más altos de la región. El agua que se desperdicia con una canilla que gotea, que suma unos 45 litros, equivale a lo que precisan 22 personas para su ingesta diaria.

Según datos de un relevamiento realizado por la Fundación Techo en Argentina en 2016, el 95% de las familias que vive en asentamientos no tiene acceso a agua potable y el 98% no tiene acceso a cloacas.

Conforme a lo evidenciado en el Informe Nacional sobre Gestión del Agua en Argentina, elaborado por la CEPAL (2000), en la Argentina se registran grandes disparidades regionales y provinciales y entre áreas urbanas y rurales, tanto en los niveles de cobertura de agua potable como de saneamiento. Sólo el 30 % de la población rural dispone de acceso a sistemas de agua potable, el 92% de ellos con conexión domiciliaria y el 8 % restante mediante una fuente pública de agua potable cercana. El 48 % de la población rural cuenta con un adecuado servicio de saneamiento, pero sólo el 2 % tiene conexiones domiciliarias a la red de alcantarillado, mientras que el resto cuenta con servicios privados o compartidos.

La continuidad del servicio de agua potable, en las áreas urbanas es del 100 % y el promedio nacional de producción de agua por habitante servido se estima en 380 lts/hab/día. El consumo medio real sobre la base de los resultados de sistemas que operan con micromedición es del orden de los 180 lts/hab/día. Las pérdidas en las etapas de producción y distribución de agua son del orden del 40 % del total producido. En nuestro país, del volumen total de las aguas residuales colectadas por los sistemas de desagües cloacales, sólo el 10% es sometido a un tratamiento de depuración.

En Argentina cuando hablamos de falta de agua, también hablamos de pobreza. Un trabajo de la Universidad Católica Argentina (UCA) refiere que en Santiago del Estero, por ejemplo, cuatro de cada diez hogares no tienen conexión con el agua corriente, es decir el 40% de las familias que allí viven. Además, en Formosa y Chaco, el 35% de los hogares tampoco acceden a cloacas y en diferentes zonas rurales del país los pobladores deben caminar entre 4 y 6 horas para obtener agua potable.

Como contracara, en otras zonas, el agua se derrocha: mientras el consumo promedio del país es de 180 litros de agua, en la ciudad de Buenos Aires se superan los 560 litros por habitante, mostrando una marcada brecha federal.

 

DATOS Y CIFRAS 

 
Hoy 1 de cada 3 personas o 2,2 mil millones de personas en todo el mundo carecen de agua potable. ( OMS / UNICEF 2019 )

Más de la mitad de la población mundial, o 4,2 mil millones de personas carecen de saneamiento adecuado. ( OMS / UNICEF 2019 )

Se necesitan aproximadamente 50 litros de agua por persona por día para asegurar que las necesidades más básicas están cubiertas, manteniendo los riesgos de salud pública en un nivel bajo. ( OMS, 2017 )

207 millones de personas pasaron más de 30 minutos por viaje redondo al agua a cobro revertido de una fuente mejorada. ( OMS / UNICEF 2019 )

A nivel mundial, por lo menos 2 mil millones de personas utilizan una fuente de agua potable contaminada con heces. ( La OMS 2019 )

297 000 niños – más de 800 cada día – menores de cinco años que mueren anualmente por enfermedades diarreicas debido al saneamiento deficiente, la falta de higiene, o la falta de agua potable. ( La OMS 2019 )

Los niños menores de 5 años en países que experimentan un conflicto prolongado son 20 veces más probabilidades de morir por causas relacionadas con el agua y el saneamiento insalubres que de la violencia directa. ( UNICEF, 2019 )

1 millón de muertes cada año están asociados con los nacimientos impuros. Las infecciones representan el 26% de las muertes neonatales y el 11% de la mortalidad materna. (WHO / UNICEF 2019)

Promoción de la higiene es la intervención de salud más rentable. ( Banco Mundial 2016 )
2 de cada 5 personas o 3 mil millones de personas en todo el mundo carecen de Facilties básicos para lavarse las manos en el hogar. ( OMS / UNICEF 2019 )

La pérdida de productividad para el agua y las enfermedades relacionadas con el saneamiento cuesta muchos países hasta el 5% del PIB. ( La OMS 2012)

El acceso universal al agua potable ya un saneamiento adecuado e higiene reduciría la carga global de la enfermedad en un 10%. ( La OMS 2012 )

En las zonas urbanas, por cada $ 1 invertido en básico de agua potable, un promedio de más de $ 3 se devuelve en costos médicos guardados y una mayor productividad. Por cada $ 1 invertido en saneamiento básico, el retorno es de $ 2,5. En las zonas rurales, el retorno de la inversión es aún mayor: con cada $ 1 invertido en el agua potable básica, un promedio de casi $ 7 se volvieron en costos médicos guardados y una mayor productividad. Y en el caso del saneamiento básico en zonas rurales, cada $ 1 vuelve en promedio más de $ 5 en costos médicos guardados y una mayor productividad. (Hutton et al. 2015)

 

 

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