Dr. Javier Gyenge, INTA-CONICET: “Muchas controversias entre bosques y agua podrían disminuir si generamos el conocimiento local que le permita comprender a la sociedad”

Especialista en la rama de la ciencia de la Ecohidrología, el profesional reflexionó respecto a la necesidad de acercar conocimiento científico a la sociedad y promover una visión común respecto al manejo y uso de los recursos naturales, buscando producir bienes y servicios ambientales “que nos permitan vivir mejor” a todos. El Dr. Gyenge dictó una charla para periodistas y docentes de las ciencias forestales y agrarias en la sede del INTA Montecarlo, relacionado a conocer desde la ciencia el manejo los bosques nativos, las plantaciones forestales y los recursos hídricos.

Por Patricia Escobar 

@argentinaforest

BUENOS AIRES Y MISIONES (27/10/2019).- Desde el INTA Montecarlo organizaron una jornada para periodistas, profesionales, docentes e interesados en producción primaria, recursos hídricos y bosques, que fue dictado por el Dr. Javier Gyenge, investigador independiente del CONICET, y se desempeña en la AER en Tandil dependiente del INTA Balcarce, en provincia de Buenos Aires. Se especializó en estudios ecohidrológicos tendientes a determinar las variaciones en los flujos de agua ante cambios en el uso del suelo y sus efectos sobre los servicios ambientales de las forestaciones y bosques relacionados con la mitigación del Cambio Climático.

El encuentro en Misiones se realizó el miércoles 16 de octubre, oportunidad que el especialista visitó la provincia para dictar posteriormente una conferencia magistral en las Jornadas Técnicas Ambientales y Forestales (JOTEFA 2019), que se realizaron en Eldorado.

El objetivo de dictar la charla para los comunicadores fue ante la necesidad de aportar información científica sobre algunos conceptos o percepciones que se instalan en forma errónea y se reproducen de la misma manera en los medios de prensa por la misma diversidad de opiniones, pero que muchas veces derivan en controversias respecto a determinados temas ambientales, sin el rigor o contexto técnico necesario.

“En general, cuando hablamos de servicios ambientales, existen mitos, verdades a medias y puntos de vista que generan controversias sobre los cambios de recursos que generan los distintos usos del suelo. Así, hay grupos que ante un mismo cambio de recurso difieren en cuanto a su percepción de la “magnitud” y “utilidad” de estos servicios. En este contexto, intenté abordar la charla con dos objetivos: por un lado, lograr que los asistentes puedan darse cuenta de que nuestro nivel de conocimiento personal, historia y gustos interfiere con la capacidad de adquirir conocimientos que no están de acuerdo con nuestro modelo mental de cómo funciona lo que estamos analizando”, explicó Gyenge.

A esto se le llama “sesgo cognitivo”, el reflejo del funcionamiento “normal” del cerebro. Esto incluso es objeto de estudios por parte de los neurocientíficos. Esta demostrada la capacidad del cerebro de filtrar la información que nos llega. “Esta habilidad le permitió al hombre conquistar el mundo por lo que indudablemente es un comportamiento absolutamente positivo, pero también sabemos que puede dificultarnos darnos cuenta que existen otros patrones distintos que los que nosotros pensamos. Es un campo de la ciencia muy interesante y vale la pena leer lo que comentan los científicos como Facundo Manes o Estanislao Bachrach al respecto”, recomendó el investigador.

En esta línea, en la entrevista con ArgentinaForestal.com explicó que “este sesgo cognitivo hace que tomemos y recordemos con mayor facilidad los datos que están de acuerdo con lo que pensamos, y desechemos lo que no concuerda. De esta manera, intenté con este ejercicio, lograr que presten mejor atención a la segunda parte de mi charla, más allá de que no estén de acuerdo con este conocimiento”.

En la segunda parte de su charla, abordó una serie de modelos sencillos que obtuvo de publicaciones científicas en revistas internacionales que describen el comportamiento ecohidrológico de las cuencas bajo distintos usos del suelo (forestal, cultivos anuales o pastizales y suelo desnudo).

La Ecohidrología es una rama de la ciencia que estudia los flujos hídricos asociados a los cambios de la vegetación que cubre el suelo. Es decir, a todos los factores físicos asociados al clima y el suelo, se le suma el factor biológico que determina cambios en la tasa de evapotranspiración. “Hay que entender, por lo tanto, en un marco lógico cómo funcionan las cuencas hídricas. Como por ejemplo, sobre cuáles son las razones por la que responden los cursos de agua de manera más violenta cuando modificamos la cubierta vegetal”, agregó el profesional.

En la entrevista, extensa y generosa por los conocimientos compartidos, la principal reflexión que compartió el Dr. Gyenge fue que “muchas de las controversias que surgen, podrían disminuir en su magnitud si se generara el conocimiento que nos permita ponernos de acuerdo sobre cómo manejamos la vegetación y cómo buscando producir bienes y servicios ambientales que nos permitan vivir mejor. Si bien no hay recetas universales, será difícil llegar a un consenso si no se cuenta con conocimientos objetivos. No podemos permitir un uso del suelo y luego aceptar que “metimos la pata”, porque quizás después ya no podamos volver atrás”, remarcó.

El agua es uno de los recursos básicos de la humanidad. Su disponibilidad, tanto excesos como déficits, generan conflictos entre de los distintos usuarios del recurso. En este sentido, el conocimiento sobre el funcionamiento de los ecosistemas es de suma importancia, ya que podemos usar el factor biológico (cobertura vegetal) como una poderosa herramienta de manejo del agua.

“Esto no quita que también son importantes la generación de estructuras civiles que permitan la regulación de los cauces, así como también la educación de la población para hacer un uso responsable de nuestros recursos. Es decir, no debemos centrarnos exclusivamente en los factores biológicos, sino también debemos avanzar en otros aspectos ligados con el uso y manejo del agua”, analizó el especialista.

Cobertura vegetal y los flujos de agua

AF: En la presentación de su conferencia, titula sobre “¿Qué sabemos sobre la relación entre los bosques y los recursos hídricos que nos ayuden a comprender y manejar el uso del agua?”. Expliqué por qué, siendo que se trata de ambientes diferentes e impactos diferentes respecto al manejo del agua y los sitios cuando se trata de plantaciones forestales (pino o eucalipto), y Ud. habla de “bosques” en un todo.

Para el enfoque de la charla definí a todos los bosques como una cubierta leñosa, porque desde un punto de vista ecohidrológico, este tipo de cobertura vegetal modifica los flujos de agua de manera similar. Estamos hablando de flujos de agua tomados a nivel de cuenca y de manera anual. Así es que hay menos diferencias, siempre desde el punto de vista ecohidrológico, cuando comparamos “bosques” entre sí, que cuando los comparamos con otros usos como puede ser un “pastizal”.

De manera similar, en la charla agrupé la formación de “pastizal” con “cultivos herbáceos”, porque interfieren los flujos de agua que componen el balance hídrico de manera similar entre sí, y distintas a otros usos del suelo.

Pero esto no quiere decir que sea lo mismo un pastizal que un maizal, o un bosque nativo que una plantación, sino que desde un punto de vista ecohidrológico nos permiten mostrar patrones distintos y aprender sobre el funcionamiento de las cuencas hidrológicas.

Es importante recalcar que esta agrupación la realicé para explicar los procesos relacionados con los flujos de agua.

Distinto sería si planteamos otros servicios ambientales, como por ejemplo, el mantenimiento de la biodiversidad o la producción de bienes. En este sentido, es un mito pensar que las formaciones leñosas de bosques nativos funcionan, en términos generales, de manera totalmente distinta que las plantaciones forestales.

Si bien hay elementos muy distintos, existen otros aspectos en los que no difieren tanto. Lo importante es reconocer estas diferencias y similitudes; tener un dato objetivo que permita diferenciarlos y a partir de allí, tomar las decisiones que se relacionen con el manejo, por ejemplo, intervenir de una determinada manera o no hacerlo.

Uso del suelo y manejo forestal

AF: ¿Qué aspectos observan desde el ámbito técnico deben mejorar respecto al uso del suelo y el agua?

Una de las cosas que considero, es que existen vacíos importantes de conocimiento local sobre cómo el uso del suelo modifica los cursos de agua. Existen modelos teóricos que nos ayudan a comprender y, en cierta manera, a tomar decisiones sobre el uso de los recursos, pero estos no dejan de ser conocimientos generales.

En lo personal, considero que es importante que en la región se midan las respuestas de los cursos de agua de algunas cuencas para saber el comportamiento de las mismas, contemplando sus particularidades relacionadas con el uso del suelo normal para la región (tipos de cultivos, uso del agua en las ciudades, etcétera).

El punto siguiente será transmitir este conocimiento para que se puedan desarrollar normas de manejo que disminuyan los efectos negativos (por ejemplo, evitar la pérdida de suelo por el escurrimiento del agua), buscando la sustentabilidad del recurso y de la región.

 

AF: ¿Cuál es la importancia del uso del agua en las forestaciones, y qué considera se tendría que tener como periodistas al tratar estos temas?

Cuando uno habla sobre el uso del agua de las forestaciones es importante saber que no es un dato estático, sino que depende de otras cosas. Por ejemplo, el uso del agua del lote y/o rodal será muy distinto al momento de plantar que cuando el dosel está completamente cerrado. La cantidad de agua que usa un árbol irá incrementándose en la medida de que el mismo desarrolle su área foliar, y que luego esta tasa de transpiración se modificará de acuerdo a la densidad de árboles y la competencia por los recursos (agua, nutrientes y luz) entre los individuos.

Hay otros factores además de los biológicos (la especie plantada y su edad), tales como los asociados al tipo de suelo (su porosidad o capacidad de almacenar agua), el uso de la maquinaria (compactación de suelos), la ubicación de las forestaciones en el paisaje (en la parte alta o baja de la cuenca), el diseño de los caminos y rutas.

Otro elemento importante a tener en cuenta es cuánta superficie de la cuenca será afectada a la producción forestal y qué vegetación estamos reemplazando.

En la medida que afectemos una mayor superficie, tanto forestando como deforestando, más estaremos influyendo en el comportamiento hidrológica de la misma.

Hay elementos más importantes que otros, pero por sobre todas las cosas, teniendo en cuenta la cantidad y tipo de precipitaciones de la región, es importante evitar el escurrimiento del agua por la superficie del suelo, ya que puede llevar a la erosión y pérdida de suelo.

Desde mi punto de vista, el periodista debe, por un lado, transformarse en un canal de intercambio entre el grupo de personas que generan el conocimiento académico con el empírico, y a la vez, con la población general, tratando  de que la sociedad en su conjunto maneje información confiable que tienda a solucionar los problemas.

 

AF: ¿Y qué sabemos desde el sector del Conocimiento sobre la relación entre los bosques y los recursos hídricos?

Existe información local sobre el uso de agua de distintas plantaciones, pero es escasa. A la vez, no tenemos información sobre otros usos del suelo, como los del cultivo de yerba o té. Es decir, nos falta generar conocimiento científico sobre la relación entre los usos del suelo y los flujos de agua en su conjunto.

En este contexto, no podemos decir que un ecosistema consume más o menos agua, si desconocemos el uso del agua de la mayoría de ellos. Como comenté anteriormente, no hay “un” elemento a saber o tener en cuenta, son varios.

Quizás un buen camino de inicio es la generación de Manuales de Buenas Prácticas, basados en el conocimiento que tengamos, ya sean locales como aquellos generados en sistemas parecidos o en regiones de climas similares.

Este tipo de manuales implica que las buenas prácticas van evolucionando en la medida que aprendemos cómo funcionan nuestros ecosistemas, o ante cambios del contexto en general, como sería -por ejemplo- que la sociedad necesite generar algún bien o servicio en particular o ante un determinado cambio del clima.

Los mitos del árbol “bueno” y el “malo”

AF: Los monocultivos tienen una percepción social negativa, tanto el pino como el eucalipto traen cada tanto al debate sobre los supuestos impactos “dañinos” sobre el ambiente, desde el suelo, nutrientes y agua. ¿A qué considera se debe esto? ¿Ante los antecedentes de proyectos que tuvieron una falta de manejo técnico, al uso de agroquímicos sin cumplir con los parámetros legales vigentes o falta de controles respecto a su uso? ¿A plantar en sitios no adecuados?

Hay un par de dichos que pueden ayudar a comprender esto. Por un lado, no existe un árbol “malo” sino un árbol mal ubicado.

Por otro lado, si un árbol es considerado bueno, mil árboles no necesariamente son mil veces mejor.

Con esto quiero decir que es un mito pensar que un árbol es beneficioso si es nativo y, considerar que es negativo si no lo es.

Esta calificación (positiva o negativa) depende de qué esperamos del árbol y no de sus capacidades biológicas. El árbol no se acomodará a nuestras necesidades, sino que genera bienes y servicios de acuerdo al ambiente y sus limitantes fisiológicas.

Algo similar sucede con los agroquímicos. A veces el problema surge por su uso (se aplican químicos desconociendo su efecto), pero otras veces por el mal uso realizado (dosis por sobre la indicación del marbete o su aplicación en ambiente prohibidos).

Así, en general, a los monocultivos (y a la mayoría de las prácticas asociados a los cultivos) se los percibe como los malos de las películas, siendo esto una sobre simplificación de los problemas. A veces, estos mismos ecosistemas (y las prácticas asociadas) se conforman como excelentes herramientas de generación de bienes y servicios.

En este sentido, como ejemplo, podríamos hacer la siguiente reflexión: a nivel global y local se considera que la construcción con madera es más sustentable que con cemento. Pero a la vez, la generación de monocultivos con especies de rápido crecimiento (pino y eucalipto) las consideramos negativas para nuestra región.

Entonces, ¿tendríamos que explotar el bosque nativo para producir madera para la construcción porque los monocultivos forestales son malos para el ambiente?

También podríamos preguntarnos: ¿consideramos que las plantaciones son solamente negativas en nuestra región e inocuas en otras?

La misma reflexión la podríamos hacer sobre el papel, la fruta inmaculada, los cereales que comemos con el yogurt por la mañana.

Este tema contiene muchas aristas y difícilmente podamos discutirlas en una sola entrevista, ya que como expresé al inicio, muchas de estas discusiones están basadas en porciones de verdad teñidas por el sesgo cognitivo que tenemos. Para poder zanjar estas diferencias, lo único que podemos hacer es generar conocimiento objetivo y sólido para no discutir en base a mitos.

AF: ¿Hay técnicas hoy que garantizan un equilibrio respecto al uso del suelo y el agua para forestar, con mejores rendimientos?

Cabe preguntarse qué es el equilibrio. En relación al manejo forestal, en general se conoce más la respuesta de los árboles a una intervención (poda o raleo) que sobre las cosas que cambiaron en el ambiente y que permitieron generar ese cambio de la producción.

Por ejemplo, todos sabemos la importancia del raleo forestal, pero poco o nada sabemos sobre cómo cambió la disponibilidad del recurso que permitió dicha respuesta.

Así, en general, se manejan los cultivos pensando en la producción y no en las externalidades. Digo en general porque se están planteando hoy en ciertos lugares del país el uso de forestaciones para manejar las napas de agua, como por ejemplo en la provincia de Córdoba.

AF: En su exposición concluyó en que “el mayor cambio hidrológico de las cuencas se observará al manejar cobertura boscosa”. ¿Qué implica esta conclusión?

Que una cobertura vegetal use más o menos agua que otra será un elemento positivo o negativo según el entorno. Si estamos en un sitio con excesos hídricos (las precipitaciones son mayores que el uso del agua) quizás sea positivo que disminuyan las salidas de agua, lo que generará una menor respuesta de los cursos antes las precipitaciones.

Caso contrario, si el mayor consumo de agua genera que se sequen los escurrimientos quizás sea negativo si esa agua se utilizaba en alguna otra economía.

Así, lo importante es saber qué puede suceder cuando uno interviene y tomar las decisiones en relación a ello.

En particular para Misiones, como estamos en un sitio con excedentes hídricos anuales, considero que el principal problema es incrementar los excesos de agua, lo que podría incidir sobre la erosión de suelo y daños sobre las riberas de los cursos.

 

AF: ¿Y el Cambio Climático como influye en esta temática? ¿Hay investigaciones al respecto?

No tenemos que pensar en el Cambio Climático como en un proceso paulatino en donde va a hacer más calor o va a llover más, sino en cambios drásticos en donde se observarán la mayor ocurrencia de eventos extremos (olas de frío o calor, eventos de lluvias muy fuertes, grandes tormentas con vientos muy fuertes, etcétera).

Estas son las previsiones que nos indican los modelos matemáticos que se utilizan para generar los posibles cambios. En términos generales, hay estudios sobre la adaptabilidad de algunas especies forestales a eventos de sequía, por ejemplo, pero necesitamos mayores estudios sobre la capacidad de los ecosistemas naturales y productivos sobre cómo estos eventos impactarán sobre su persistencia, así como también, cómo la presencia de estos usos del suelo que modificarán el efecto de estos eventos.

 

AF: ¿Cómo resultó finalmente su encuentro en Misiones?

Fue un momento muy agradable y distendido. Quiero aprovechar esta entrevista para agradecer a los organizadores de la JOTEFA y del taller en particular en el INTA Montecarlo. Fueron muy amables por invitarme a participar de la misma y darme la oportunidad de transmitir estas cosas.

 

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