Madre y mujer guardaparque: la historia de Nadia y los retos de la formación profesional para las guardianas de las áreas naturales protegidas

Egresada de la carrera de Guardaparques de la UNaM, se desempeñó desde 2007 hasta 2018 en las áreas naturales protegidas de la provincia de Misiones. Hoy, ejerce en la ciudad de Chascomús, provincia de Buenos Aires, donde sostiene su clara vocación por un trabajo que explicó es muy duro en el sistema de Misiones desde la condición de mujer. “Con orgullo igual digo que haber trabajado en la Selva Misionera es una misión cumplida, y que esta formación tiene muchos retos pero más son las oportunidades enormes de crecer en la protección de la naturaleza en la Argentina”, expresó, en un fin de semana especial en que se conmemoraba el Día del Guardaparque Provincial y el Día de la Madre.

Por Patricia Escobar 

 

BUENOS AIRES y MISIONES (20/10/2019).- En la actualidad, hay 17 mujeres entre el total de 129 agentes guardaparques bajo el Sistema de Áreas Naturales Protegidas de Misiones, que depende del Ministerio de Ecología de la provincia. Disminuyó en números la cantidad de mujeres del plantel en los últimos dos años. Llegaron a ser 26 mujeres, pero muchas decidieron irse de la provincia o del plantel de la gestión pública, por las condiciones laborales complejas que rigen en el Sistema Provincial desde la perspectiva de género.

Aún hay muchas desigualdades respecto al reconocimiento salarial y jerárquico, explicó una de las guardaparques entrevistadas por ArgentinaForestal.com en este día especial. Se trata de la guardaparque Nadia Sabrina Clavero (37), una de las profesionales que decidió buscar nuevos rumbos. Oriunda de Buenos Aires, egresó de la carrera de Guardaparques de la Facultad de Ciencias Forestales de la UNaM en el 2002, en la escuela de San Pedro. Desde 2007-2018 trabajó en los Parques Provinciales de Misiones, y no llegó a ocupar ningún cargo jerárquico.

Es mamá de Freddy, que hoy tiene 13 años, pero sus primeros años de su infancia los vivió inmerso en los parques provinciales con la exuberante Selva Misionera en áreas protegidas de la Reserva de Biosfera Yabotí, entre el Parque Provincial Cruce Caballero, Araucaria, Moconá y Esmeralda.

Durante más de 10 años, Nadia fue parte del Cuerpo de Guardaparques de Misiones, y como profesional mujer y madre, nos cuenta su historia y experiencia como “guardiana” de la Selva Misionera, donde el compañerismo, el profesionalismo y el compromiso de sus colegas dejaron huella en su corazón y en su vocación por la protección de la naturaleza.

AF: ¿Cuándo comenzaste a trabajar en los Parques de Misiones?

En el 2007 comencé a realizar guardias, junto a mi esposo que también era guardaparque de Ecología. Comencé en el Parque Provincial Cruce Caballero, Parque Provincial Araucaria, y los últimos años fue asignada al AMIRBY (Área de Manejo Integral Reserva de Biosfera Yabotí). Renuncié el año pasado, buscando nuevos desafíos, ya no soporté las debilidades del Sistema de ANP de Misiones.

 

AF: ¿Cómo fue tu experiencia, siendo mujer guardaparque y madre, bajo el sistema de ANP de la provincia?

Tengo un hijo de 13 años. Pero desde la panza, y hasta los 4 años de edad, estuvo conmigo y con su papá, los dos somos guardaparques. Por lo que hacíamos las guardias en la Selva Misionera, tanto en el PP Cruce Caballero, PP Moconá, PP Esmeralda. Así es que prácticamente nuestro hijo se crió en la naturaleza y viendo nuestras actividades, ya sea desde cortar el pasto y mantener el área natural, cuando realizábamos la recorrida de control y vigilancia, siempre estuvo con nosotros en los parques, hasta que inició el jardín. Fue una experiencia maravillosa.

Además, fue una época en que coincidimos con otro matrimonio de guardaparques, por lo que incluso nuestros francos se trabajaba, reforzando las tareas en conjunto con nuestros compañeros.

AF: ¿Cuál es tu formación de Guardaparque, como te entrenaste para este trabajo?

Me recibí en la UNaM de Guardaparque y no dejé de estudiar en ningún momento. Realicé cursos de perfeccionamiento en Idioma, Primeros Auxilios, Gestión Ambiental, Interpretación Ambiental, Pedagogía, Biología, Manejo de Armas, Biología de la conservación. Trabajé en Educación Ambiental, coordiné las salidas de campo de estudiantes de la carrera en San Pedro. Incluso gané un concurso y fui docente particular de un alumno Mbya Guaraní para prepararlo para su ingreso a la universidad.

Además, siempre nos organizábamos para participar de Congresos Internacionales de Educación Ambiental. Lo hacíamos con mucho esfuerzo, en conjunto con compañeros idealistas y que tenían muchas ganas de trabajar.

Hemos dictado varios cursos de Educación Ambiental para docentes con la Fundación Temaikén, y para alumnos de escuelas públicas.

 

AF: ¿Y cuáles son los retos con los que te encontraste como mujer para el desempeño en este trabajo en Misiones?

Ser Guardaparque es algo que elegí a los 14 años. Y en aquel entonces no sabía que una mujer podía ejercer de esto, porque no había conocido a ninguna mujer Guardaparque. Pero a los 15 años conocí a la primera mujer guardaparque y finalmente dije: “Sí, quiero ser guardaparque”.

Los retos como mujer en este trabajo fueron muchos, principalmente en los últimos años en Misiones. Viví 20 años en la provincia, y es muy particular con respecto a la perspectiva de género. Es maravilloso todo desde la naturaleza, pero en el trabajo fue bastante duro por la condición de mujer.

En los últimos años, que estaba a cargo también de mi hijo, me dieron un destino que no lo pedí y no me gustó en absoluto, que fue una función en una oficina. A la mayoría de las mujeres guardaparques que tienen hijos, y tienen que hacerse cargo de sus hijos, le asignan a una tarea de oficina relacionada con el ambiente, y obviamente, el sueldo es el mínimo. Es decir, nos vemos perjudicadas.

Es mucho menos el salario en comparación al de los hombres Guardaparques por el cambio de tarea –por estar al cuidado de nuestros hijos-, y no podemos hacer guardias para ganar más, porque debemos quedarnos con nuestros hijos, por lo tanto, se cobra en promedio entre 5 a 10 mil pesos menos que los hombres.

A los hombres no les cambian la tarea porque se quede o no a cargo de sus hijos.

Hay cosas muy tristes que pasan en el sistema de ANP de Misiones, prefiero no hablar del desempeño en los puestos, solo decir que realmente estoy muy orgullosa de todo lo que hacen mis compañeros, y de poder decir que Misiones en mi vida como guardaparque es una “misión cumplida”.

Estoy orgullosa de poder seguir mi camino, trabajando como guardaparque en cualquier otro destino del país, porque uno ES guardaparque, no solo en Misiones o por estar en Misiones, sino por la conservación de la naturaleza, por una elección de vida, por vocación, más que un oficio o una responsabilidad de marcar tarjeta, es la única manera que sabemos ver la vida.

Por supuesto que es una profesión que elegí, y que la volvería a elegir siempre.

AF: ¿Desde tu experiencia, que temas observas deberían incorporar para mejorar el Sistema ANP en la provincia?  

El SANP de Misiones tiene muchas fallas. Pero lo más importante, en principio, es que debe entender que debe incorporar un consultorio de Psicólogos y Psiquiatras laborales para los compañeros y las compañeras guardaparques que ya tienen un tiempo trabajando en el sistema. Lo que nos toca vivir en esta tarea nos expone a situaciones de estrés que deben tener un acompañamiento, una contención laboral en forma integral, fundamentalmente por la actividad que se realiza en terreno.

Los compañeros que hacen control y vigilancia se encuentran bajo mucha presión, enfrentamientos, a veces muertes o tiroteos.

Creo que desde el Estado debieran considerar tener un equipo especial con profesionales que acompañen a los guardaparques en su desempeño. Esto mejoría mucho el funcionamiento del  sistema. No tienen que esperar a que los 10 o 15 años de trabajo, y que estemos sanos quienes llevan una lucha personal para estar mejor, por cuenta propia, o hasta que lleguemos incluso a medicarnos.

Tuve compañeros con ataques de pánico, por ejemplo, donde la intervención del Ministerio  de Ecología llegaba hasta aceptar el certificado médico, pero con la correspondiente reasignación de tarea. Y esto siempre viene acompañado de la reducción del salario. Por lo menos, esto es lo que sucedía en particular hasta el año pasado.

 

AF: ¿Tiene futuro como profesión ser “guardiana o custodio” de las Áreas Naturales Protegidas?

Hoy sigo trabajando de Guardaparque en la ciudad de Chascomús, provincia de Buenos Aires. Soy la primera guardaparque de la ciudad, y estoy muy contenta. Incluso hay un proyecto de ordenanza para crear la figura del Guardaparque en la reserva natural donde me desempeño.

Por lo tanto, los retos a futuros para la profesión y la actividad son enormes, no solo en Misiones, sino en las áreas naturales protegidas del país. Realmente, el futuro lo hace cada uno, con las ganas, con vocación, con todo lo que trabajó para ser mejor profesional, con todo lo que estudió, con las capacitaciones y especializaciones que nos permitieron enriquecer nuestra técnica.

Se puede continuar el camino, porque en conservación siempre hay cosas por hacer, no podemos parar. El ambiente tiene un tiempo que no es el nuestro, que es para las futuras generaciones.

Agradezco esta comunicación, en un día tan especial, y todo el día recordé mucho a mis compañeros de Misiones.

Le hago llegar mi saludo a todos los que son guardaparques de corazón, pero especialmente a ellas, a las mujeres que dejan sus familias y resignan muchas cosas para poder ejercer de este trabajo que eligieron por la conservación de la Selva Misionera.

 

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