CONICET-IBS: investigarán los motivos que llevan a los monos caí a “descortezar” los árboles de pinos

Un reciente estudio muestra que este problema no está restringido a Misiones y ocurre con plantaciones de pinos en Brasil y varios países de África. Un grupo de científicos argentinos busca encontrar soluciones de manejo a este conflicto. Así los explicó en un artículo publicado recientemente por el investigador Mario Di Bitetti, del CONICET en el Instituto de Biología Subtropical (IBS, CONICET – UNaM)  Nodo Iguazú y de la Asociación Civil CeIBA.

Fotografías: Paula Tujague.

MISIONES (Octubre de 2019).- Entre Misiones y Corrientes hay casi un millón de hectáreas de plantaciones de pinos que reemplazaron ambientes que antes eran utilizados por miles de especies de plantas y animales. Algunas de éstas aún pueden usar el ambiente transformado. Pero a veces lo hacen utilizando a los pinos como alimento, de manera que pueden transformarse en “plagas” forestales. Es como si estas especies estuvieran reclamando el hábitat perdido de una forma estridente. Como diciendo: ¡Devuelvan lo nuestro!

Entre las plagas forestales, las más conocidas son las hormigas cortadoras, que representan un dolor de cabeza para los productores forestales. Y también la avispa barrenadora de los pinos, que daña la madera de estos árboles produciendo grandes pérdidas económicas.

Quizá la menos conocida de estas “plagas” es el mono caí, un primate que habita las selvas de Sudamérica. En el sur de Brasil y en Misiones, el mono caí puede descortezar pinos en plantaciones forestales, produciendo cuantiosas pérdidas económicas, ya que el descortezado retrasa el crecimiento de los árboles y puede llegar a matarlos.

En áreas afectadas del sur de Brasil se han estimado pérdidas económicas por este primate de hasta un 45 por ciento.

Un macho adulto de mono caí (Sapajus nigritus) descansado y acompañado por una hembra adulta.  Foto: María Paula Tujague.

¿Por qué los monos caí descortezan los pinos?

Sabemos que lo hacen para consumir la corteza interna, una porción blanda llamada floema, que contiene la sabia elaborada, rica en azúcares. Pero los especialistas primatólogos que han estudiado intensamente en el Parque Nacional Iguazú durante casi tres décadas su comportamiento, nunca los vieron consumir corteza de árboles nativos en su ambiente natural, la Selva Paranaense. Entonces, ¿por qué lo hacen con los pinos?

Para responder la pregunta anterior, un grupo de científicos del Instituto de Biología Subtropical (IBS), llevará adelante un proyecto de investigación sobre la ecología de los monos caí en plantaciones de pinos del norte de Misiones. El objetivo de este proyecto es entender por qué consumen la corteza interna de los pinos y evaluar la efectividad de una técnica que podría mitigar este problema.

Para ello, estudiarán cómo usan los monos un paisaje dominado por plantaciones forestales e intentarán alterar sus movimientos mediante fuentes de comida artificial dispuesta de manera específica y así evitar que se acerquen a las forestaciones durante el período del año en que producen más daño.

Este proyecto se basa en un estudio científico recientemente publicado en la revista Forest Ecology and Management, que recopila toda la información disponible y evalúa qué características tienen las especies de primates que consumen la corteza de los árboles, qué obtienen de la misma y qué árboles son más afectados, entre otros aspectos. El objetivo de este estudio fue entender el problema y para ello se intentó encontrar patrones y explicarlos de alguna manera lógica.

Los resultados permitieron ver que tres especies de primates producen la mayor parte del daño en el mundo y que los pinos son los árboles más afectados. Los países donde más casos han sido reportados son Sudáfrica, Zimbabue y Brasil. Además, los primates que más frecuentemente atacan los pinos son especies omnívoras, con una dieta amplia y con predilección por frutos jugosos: los babuinos y cercopitecos en áfrica y los monos caí en Brasil y en Misiones.

Una hembra adulta y un juvenil de monos caí tomando una siesta.  Los caí son animales muy activos que recorren grandes distancias diariamente en búsqueda de alimentos, principalmente frutos silvestres e insectos.  En verano, suelen tomar un descanso durante el mediodía, durante las horas más calurosas.  Foto: María Paula Tujague.

Las hipótesis

Quizá lo más interesante de ese estudio es que al revisar las hipótesis, es decir, las ideas que los investigadores han propuesto para explicar por qué los primates consumen la corteza de árboles en plantaciones, ninguna es del todo satisfactoria. La idea favorita es que lo hacen cuando escasean sus alimentos naturales; cuando pasan hambre. Sin embargo, generalmente los primates atacan las plantaciones de pinos durante períodos de abundancia de alimentos, lo que nos lleva a descartar esta idea.

Pero entonces, ¿nos quedamos sin ninguna hipótesis para explicar por qué los monos caí descortezan y dañan los pinos en plantaciones forestales? No nos resignamos a pensar que solo lo hacen por dañinos. Debe haber otra explicación.

Probablemente sea erróneo pensar, como han hecho la mayoría de los investigadores hasta ahora, que la corteza interna es un recurso alimenticio de poco valor nutritivo y que es utilizado sólo en condiciones “desfavorables”.

Probablemente, los pinos se convierten en un recurso alimenticio valioso y atractivo durante la primavera, cuando los monos concentran esta actividad perjudicial para los productores. Esto podría deberse a que, durante la estación de crecimiento primaveral, los pinos tienen un mayor volumen de sabia elaborada que concentra gran cantidad de azúcares.

Además, durante la primavera son más fáciles de descortezar.

El proyecto de investigación que empezaremos a implementar el año que viene tiene el objetivo de evaluar esta idea, midiendo cómo varía la calidad nutricional de la corteza de los pinos a lo largo de su ciclo anual y viendo si el daño producido por los monos ocurre cuando se transforma en un alimento nutritivo. Esperamos que los resultados del mismo ayuden a mitigar el daño que producen lo monos y, así, reducir el conflicto generado con los productores forestales.

 

 

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