La actividad forestal está en alerta rojo

Economías en crisis: preocupación de productores e industriales

Se paralizaron plantaciones por la demora en la aplicación de la ley de promoción, provocando el abandono de la actividad foresto-industrial, una de las principales economías de la Mesopotamia, de importante efecto multiplicador en la generación de empleo. En la Sagpya se buscan soluciones.

Fuente: Diario La Nación. Por Roberto Seifert

BUENOS AIRES (13/11/2004).- La aletargada aplicación de la ley de promoción de bosques cultivados paralizó y, en algunos casos, provocó el abandono de la actividad foresto-industrial, una de las principales economías de la Mesopotamia, de importante efecto multiplicador en la generación de empleo. En la Asociación Forestal Argentina (AFOA), que reúne a productores y empresas procesadoras, que son unos de los beneficiarios de la ley, reina incertidumbre en cuanto a la continuidad de la norma, pese a que se reconoce la buena predisposición de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya) para buscar soluciones. En tanto, la Asociación Forestal de la Mesopotamia (Afome), que agrupa a pequeños y medianos productores de esa región, denunció que no sólo se está dejando de forestar, sino que además se están abandonando los bosques cultivados. A su vez, la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima) reclama la agilización de los pagos contemplados en la ley. A todo esto, en la Sagpya, órgano de aplicación de la ley, se reconocen las demoras, pero se aduce que obedecen a problemas de gestión e irregularidades administrativas. No obstante, aseguran que se trabaja para poner nuevamente en funcionamiento ese régimen de promoción. La ley en cuestión -número 25.080- se sancionó en 1998 y contempla beneficios económicos -con aportes no reintegrables- e impositivos, de manera de captar inversiones para llegar, al cabo de 10 años, a dos millones de hectáreas forestadas, para lo cual el Estado dispone de un presupuesto de 40 millones de pesos. “En el primer semestre de este año se respondieron 1200 carpetas, pero en el segundo sólo 120, pese a la predisposición de la Sagpya para normalizar la situación”, dijo a LA NACION Claudia Peirano, directora de desarrollo institucional de la AFOA. “Estamos a más de la mitad de la duración del plan y seguro no llegaremos a los dos millones de hectáreas cultivadas”, se lamentó. Según Peirano, “la ley tiene un componente de atracción de inversiones que parece no ser interpretado por el Estado para consolidar los capitales que están y captar nuevos”. Agregó que si se cumplieran las metas, la Argentina podría exportar por 3000 millones de dólares al año. En Afome se informó que no sólo se dejó de cumplir con los objetivos de plantar 100.000 hectáreas por año, sino que, si se compara con 2001, hay entre 50.000 y 60.000 hectáreas menos forestadas. “Este año los viveros tuvieron a tirar entre cinco y seis millones de plantines porque los fondos no llegaron a tiempo”, dijo una fuente de la entidad, que agregó que “la caída de la actividad pone en riesgo 30.000 puestos de trabajo”. Por su parte, el presidente de la Faima, Pedro Reyna, y su secretario general, Daniel Parodi, enviaron al secretario de Agricultura, Miguel Campos, una nota en la que expresaron el interés de las cámaras del sector -agrupadas en la entidad- de “contar anticipadamente con la aprobación de los proyectos, de modo de agilizar los pagos correspondientes”. En tanto, como resultado de un sumario administrativo, y ante la denuncia de irregularidades en la aplicación de la ley, asumió la abogada Ester Malacari en la Dirección Nacional de Producción y Economía Agropecuaria y Forestal. En el sector se objeta la designación de esta funcionaria, de vasta trayectoria en el Ministerio de Economía, por considerarla ajena a la actividad. “Es verdad; pero acá no hay un problema forestal, sino de gestión de un régimen de promoción”, respondió Malacari. “Sin dudas -agregó- yo no voy a resolver qué especies hay que plantar. Yo tengo el objetivo de reordenar en el corto y mediano plazo el funcionamiento de esta dirección, de poner nuevamente en funcionamiento el régimen de promoción y de pagar lo que deba pagarse y que está atrasado.” De hecho, en las últimas semanas se efectivizó el pago de 68 planes por 186.572 pesos. Agregó que su misión “es poner en orden un sistema en el cual se están manejando fondos públicos”. subtitulo/Marcado desequilibrio con países vecinos/subtitulo Claudia Peirano, directora de desarrollo institucional de la Asociación Forestal Argentina (AFOA) comparó la situación con Chile y Uruguay, países que junto con la Argentina iniciaron en la década del 60 una política de sustitución de importaciones. La realidad es que mientras las dos naciones vecinas se encaminaron con sus objetivos, la Argentina se quedó. Según la dirigente, “Chile tiene 2 millones de hectáreas de bosques implantados y exportará este año por 2900 millones de dólares y proyecta inversiones por 2950 millones de dólares hasta 2010. Uruguay, que arrancó de cero, hoy tiene 650.000 hectáreas cultivadas e inversiones anunciadas por 2300 millones de dólares, de las cuales ya se concretaron 400 millones”. En cambio, la Argentina tiene 1.100.000 hectáreas forestadas, con exportaciones del complejo foresto-industrial por 640 millones de dólares. Peirano recordó que hasta 1990 en el país se habían plantado 600.000 hectáreas. Ese año se cultivaron 20.000 y tras la sanción de la ley 25.080 se llegaron a superar las 100.000. Pero tras la crisis de 2001, la superficie de cultivo anual cayó a las 30.000 hectáreas.

Fuente: Diario La Nación. Por Roberto Seifert

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