Entrevista a la “Profe” Lidia Pérez de Molas: “El Bosque Atlántico es un laboratorio natural para los jóvenes, ellos serán los líderes ambientales del futuro”

La “Profe”, como la llaman sus ex estudiantes y actuales colegas, es una docente apasionada por la Selva Atlántica del Alto Paraná y las Ciencias Forestales. Es ingeniera agrónoma, investigadora de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), y docente en la carrera de Ingeniería Forestal, además de una de las jurado del concurso nacional Colosos de la Tierra de Paraguay. Compartimos las reflexiones de una profesional que motiva a los jóvenes a la acción de “militar” con liderazgo en la causa ambiental global por el cuidado de los agotados recursos naturales del planeta.

Por Patricia Escobar 

@argentinaforest

PARAGUAY Y ARGENTINA (6/8/2019).- Lidia Pérez de Molas ejerce hace más de 30 años como docente e investigadora. Es ingeniera agrónoma y docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), en la carrera de Ingeniería Forestal. Además, por tercera vez fue seleccionada como jurado del concurso nacional Colosos de la Tierra, que organiza la ONG A Todo Pulmón- Paraguay Respira desde hace 8 años, con el apoyo de empresas e instituciones del país.

La “Profe” era quizás la más entusiasta de la delegación de la 8va expedición de Colosos 2019. No quería perderse en el recorrido ningún detalle de la misión de medir los árboles finalistas y conocer sus historias, en un itinerario intenso previsto por tres días, que arrancaba a las 6 de la mañana y terminada cerca de las 23. Durante cada jornada, la expedición visitaba reservas privadas y áreas naturales de manejo público, o zonas urbanas de ciudades en que la comunidad postulaba su árbol centenario, como también productores agroforestales y ganaderos, que destinan con mucho esfuerzo en sus tierras áreas de conservación de los bosques nativos.

Con lluvias, sol o bajísimas temperaturas, la “Profe” estaba siempre lista para el recorrido que implicaba miles de kilómetros para llegar de un departamento a otro, atravesando todo el país y sus ecosistemas diversos entre Selva Paranaense y Parque Chaqueño Paraguayo. Incluso, participó de la expedición que este fin de semana, por primera vez, cruzó la frontera hasta la Reserva Natural de Usos Múltiples Guaraní de la UNaM, en el municipio de El Soberbio, en el área de mayor remanente boscoso dentro de la Reserva de Biosfera Yabotí, en Misiones, Argentina.

Aunque, creo, en la primera expedición fue el coloso de Lapacho Negro o Tajy hu, postulado por los técnicos del Centro de Formación de Técnico Superior Forestal Alto Paraná, dependiente del Instituto Forestal Nacional (INFONA), en Ciudad del Este, el que tocó el corazón de la docente para dejar un mensaje a las nuevas generaciones, ya que “son los jóvenes los líderes ambientales del futuro”, remarcó.

Un lapacho imponente, sano y florecido, se encuentra dentro de una parcela permanente de una hectárea que el centro educativo utiliza para investigaciones de trabajos de pasantías, maestrías y hasta doctorados. El árbol gigante está, inmerso en el Bosque Altlántico del Alto Paraná, área de mayor biodiversidad del país.

Entrando por el sendero hacia el árbol postulado por los técnicos del INFONA, se observaban palmitos, helechos, orquídeas, todo inmerso en el bosque húmedo del lugar y con los primeros rayos del sol. La Selva Paranaense podía observarse con tonos verdes y reflejos dorados de los rayos que apenas comenzaban a ingresar en la espesura del bosque, marcando el sendero natural. El aire, puro.

La composición de la flora se caracteriza por contar con más de 80 especies forestales en la parcela permanente, encontrándose ejemplares de cedro, Tajy hu o lapacho negro, Yvyra pere, Guatambú, Yvyra Pyta, Kurupay ra, entre otras varias especies de Laurel, Guajayvi, Timbo, Cancharana, Yvyra ita, Yvyra pepe, Yvyra ro, Aguaí y otras.

El entusiasmo de los técnicos del equipo de “colosos” por medir el ejemplar y los directivos de la Escuela por mostrar con orgullo el árbol postulado, contagió a toda la expedición, sumado al entorno del lugar con una laguna que se mostraba como un gran espejo de agua natural.

El árbol de Lapacho Negro (Handroanthus heptaphyllus) visitado tiene una altura de 37 metros, y más de 350 años, de acuerdo a comparaciones realizadas con otros ejemplares del área, a los que se le realizó estudio de anillos de crecimiento. “Tiene una circunferencia a altura del pecho (DAP), a 1,30 metros del suelo, de 3,70 metros. Altura de fuste de 19 metros, Altura total de 37 metros”, detallaron los técnicos.

La parcela permanente está a 200 metros de la Laguna Yrendy – que significa agua llameante- de atractiva belleza natural, con una superficie de 12 hectáreas. Actualmente está cubierta, en parte, por plantas acuáticas, y tiene dos espejos de agua. Esta poblada de tilapias y es visitada por aves como Mbigua, Martín Pescador, patos silvestres, cigüeñas y otras aves. Aparecen en su cuenca el Kyja, Aguara, Eirá, y otros animales.

Sus aguas son surtidas por nacientes subterráneas, tal es así que en ninguna época del año secó, tampoco desbordó en los últimos 50 años.

Para los técnicos del INFONA, el entorno fortalece la conservación del Lapacho Negro y lo comparan con el espíritu del pueblo paraguayo: “duro, sacrificado y luchador”. Eso llevó a ser elegido el ejemplar para ser postulado para competir como finalista del “Coloso 2019”.

En ese momento, la “Profe” decidió compartir también todo el trabajo académico y científico que hay detrás de la parcela permanente del Centro de Formación de Técnicos Superiores Forestales del Alto Paraná, en una hectárea de alto valor de conservación, y que generosamente los técnicos quisieron dar a conocer a la expedición de periodistas, comunicadores, y jóvenes profesionales.

“Colosos de la Tierra no solamente es una competencia que busca sensibilizar a las personas y habitantes de Paraguay y de la región, sino que este grupo maravilloso elegido cada año para que se incorpora a la expedición, cada uno de ellos, cada persona, será en el futuro un maestro que después desde su lugar seguirá enseñando, comentando y difundiendo los conocimientos sobre los árboles nativos que estamos descubriendo en la expedición”, expresó Lidia.

Además, agregó que “de cada visita estamos aprendiendo muchísimo de la naturaleza a partir de cada coloso que conocemos. Hoy tenemos el privilegio de estar en una parcela permanente, que está en una escuela técnica donde se forman a futuros profesionales forestales. Este es un bosque que se conserva con mucho cuidado y esfuerzo, ya que no se imaginan la presión que existe para mantener este bosque en estado de alto valor ambiental. Es un área utilizada como sitio de investigación, es un laboratorio natural para todos los investigadores y estudiantes del país, e incluso del extranjero”, remarcó la docente.

Laboratorio natural

En esa línea, en la entrevista con ArgentinaForestal.com la docente explicó que desde la Facultad de Ciencias Agrarias (UNA), de la carrera de Ingeniería Forestal, desde hace más de 20 años que trasladan hasta Ciudad del Este a grupos de estudiantes. “Todos los años vistamos este lugar para conocer la parcela permanente. Esta Selva Atlántica nos permite realizar prácticas para identificar a los árboles que crecen bajo este ecosistema, que es una porción representativa de la Selva Paranaense o Bosque Atlántico del Alto Paraná. A parte, se trata de una parcela permanente que instalamos en el año 2010 y que medimos periódicamente para registrar la dinámica del bosque. En principio, con 4 estudiantes que en ese momento eran pasantes de la carrera de Ingeniería Forestal, se generaron cuatro informes de pasantías de esta parcela permanente”, relató.

Continuaron con el monitoreo, y regresaron cinco años después, en 2015. “En esa oportunidad, para medir este bosque y registrar cuánto crecieron los árboles, cuántos se murieron en ese periodo de tiempo, cuántos se incorporaron como nuevos en este proceso dinámico del bosque. Ése es el objetivo de una parcela permanente, porque hoy estamos frente a un estado de la selva, en un momento determinado, pero esto es dinámico, dentro de una semana o un mes, unos años, cinco años, ya no será el mismo bosque, el mismo ecosistema, la misma biodiversidad. La situación será otra,  producto de la dinámica natural que tiene el bosque nativo”, precisó la docente.

De esta manera, dio testimonio de que el lugar que conservan se utiliza para pasantías, tesis de grados, investigaciones sobre la regeneración natural -donde se encontraron más de 80 especies que regeneran naturalmente dentro de la parcela permanente-, e incluso trabajos de Maestrías. “Tenemos datos de 3 años de medición sobre qué le pasó al bosque en ese periodo de tiempo, y agregamos otro elemento que es la Valoración Económica del Bosque. Es decir, en la actualidad, cada uno de estos árboles tiene un valor. Entonces, se puede determinar cuánto cuesta un lapacho de este diámetro, de esta altura, en términos monetarios”, indicó.

Este es un paso importante para la ciencia y la economía verde, el poder determinar el valor ambiental un árbol, un bosque o todo un ecosistema. “Si alguien tiene los números en la cabeza, lo primero que preguntará es cuánto cuesta tener este bosque en conservación, o cuánto cuesta si se toma la decisión de cortar un árbol o un bosque natural”, explicó la Profe Lidia.

Los helechos que abundan en la parcela tienen valor en el mercado. “Una de las especies de helechos cuesta hoy cerca de 30 mil guaraníes, una sola planta. Si multiplicamos cuántas plantas de helechos hay en este bosque, podremos estimar el valor económico que se conserva en el sitio. Millones se pueden generar desde la gestión forestal sustentable”, ejemplificó  la especialista.

Otro componente en restauración y conservación es la medición del carbono. “En la actualidad ya evaluamos que cantidad de carbono esta guardando este lapacho en sus tejidos, por ejemplo. Y si quemo este lapacho, podemos calcular cuánto voy a liberar en la atmósfera y cuánto voy a elevar la contaminación de CO2 por la quema del ejemplar. Entonces, en la actualidad tenemos conocimientos científicos de la importancia de conservar la biodiversidad, por su valor económico. Todo se puede medir, por eso es importante que aprendamos a darle valor a cada especie que conforman el ecosistema”, fue el mensaje de la docente para los jóvenes y futuros profesionales de las Ciencias Forestales.

Lidia tiene muy claro que “son ellos, los jóvenes, los que deben interesarse en estos temas. Este tipo de eventos como el concurso Colosos de la Tierra, nos permite llegar a los jóvenes e incentivarlos, capacitarlos. Este es un llamado a los más jóvenes a ser protagonistas. Ellos son nuestro tesoro, nuestra esperanza, nuestros futuros líderes ambientales”, convocó Lidia Pérez de Molas.  

“Colosos de la Tierra se convirtió en la mayor campaña por la conservación de los bosques del país”

AF: ¿Cuál es tu vínculo con la ONG A Todo Pulmón- Paraguay Respira , que la llevó a ser Jurado del concurso nacional?

El vínculo se dio a través de mis ex alumnos que hoy son Ingenieros Forestales y trabajan en proyectos de la ONG. Esta fue la tercera invitación a ser parte de esta maravillosa expedición. De las 8 versiones, siempre que me invitan a estas grandes actividades exitosas, no pienso dos veces, es un encuentro que realmente  uno no tiene que perderse.

 

AF: ¿Cuál considera es el principal valor de esta propuesta?

En primer lugar, la concienciación de la gente. La convocatoria al concurso lleva varios meses en la agenda pública. Desde la etapa preparatoria se trabaja en la difusión, durante el lanzamiento, la selección de los árboles gigantes visitados, la evaluación de los árboles candidatos, y hasta finalmente llegar a la premiación. Todo ese tiempo, es acompañado por una gran campaña de comunicación en los medios de prensa de todo el país. Son más 100 medios, de radio, TV , prensa escrita, revistas, y redes sociales que en forma voluntaria generan este gran impacto durante varios meses. Es la mayor campaña ambiental del país por la conservación de los bosques nativos.

Esto hace que el país este informado, sensibilizado por los árboles, y siguiendo el concurso todos los años. De alguna manera, crea un pensamiento muy positivo hacia la conservación de los arboles nativos de Paraguay. Por supuesto, al hablar de los árboles, hablamos de la conservación de los bosques, de la biodiversidad, de la importancia de la naturaleza.

 

AF. ¿Y en estos años de Colosos, cuál fue el árbol gigante que más la sorprendió? Seguramente se habrá premiado en las ediciones anteriores al gran “coloso” de Paraguay.

Uno de los árboles que fue el más impresionante que he visto en mi vida, en más de 30 años que trabajo en la profesión, fue un Timbó gigante. De hecho, es el árbol más grande de Paraguay, porque tiene alrededor de 40 metros de altura, es del estrato superior. Se conserva este ejemplar en la zona de la cordillera de la Reserva Natural Ybytyruzú, Guairá, área silvestre protegida por la administración del Ministerio de Ambiente de Paraguay. Es un árbol magnifico, y tenemos que estar orgullosos de tener un ejemplar tan bello de esa especie.

Cuando lo vi realmente me quedé sin saber que decir. Es un árbol que tenía su tronco perfecto, recto, cilíndrico, grueso. Sano. Y estaba lleno de plantas epifitas, tenia orquídeas, bromelias, cactus, era como un pequeño ecosistema en el mismo árbol. Fue demasiado lindo conocer ese árbol!. Y fue el candidato que ganó el concurso en 2017. Es un orgullo Nacional, sin dudas!

Otro ejemplar fue un Kurupa’y kuru, especie típica de la región oriental, que también era impresionante. Estaba en un remanente boscoso, y su copa tenía como 20 o 25 metros por encima del resto del dosel del bosque, era realmente un gigante dentro del remanente boscoso. Estaba en tierras privadas, de una familia, con mucha historia de cuidado de conservación, lo quieren mucho al árbol. También fue uno de los postulados el año pasado. No ganó el primer lugar, pero estuvo cerca.

 

AF: En la parada en Ciudad del Este, en la parcela permanente del Centro de Formación del INFONA, dejaste un mensaje a los jóvenes de llamado a la acción. ¿Cómo está la situación forestal de Paraguay?

El país realmente no está bien en cuanto a la superficie boscosa que tenemos, en la región oriental se perdió bastante. Se ha declarado la prohibición de hacer cambio de uso de la tierra, de cortar bosques, es alta la deforestación, y estamos perdiendo aceleradamente nuestros bosques.

Por ello, esta campaña de Colosos de la Tierra ya estuvo ayudando para que la gente tome conciencia de cómo está perdiendo sus recursos naturales. Por ello, cualquier campaña que se emprende por conservación de los bosques, la gente se suma, abraza la causa, acompaña. Eso es muy importante, porque antes no se conocía como ahora, y esto se logró a través de la campaña.

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