La Agenda 2030 y la forestación: “Hay un futuro deseable y un futuro posible entre lo que realmente puede lograr el país a través del actual sistema de promoción”, asevera Jorge Bocchio

“Será difícil cumplir metas deseables de alcanzar 2 millones de hectáreas forestadas al 2030 en la Argentina si no se agilizan los trámites de la operatoria, no se sostiene la dinámica de los pagos de planes forestales y no se garantiza la continuidad del financiamiento del sistema de promoción”, precisó el profesional que tiene más de 40 años de trayectoria administrando el sistema de promoción y conoce todas las debilidades de la Ley 25.080. Este año está en proceso de retirarse de la actividad en su desempeño en el área de promoción forestal de la Secretaria de Agricultura de la Nación. El ingeniero integró un panel del 5to Seminario CPIA Forestal 2019 sobre “Políticas forestales de largo plazo”, y expuso los escenarios posibles y los desafíos para aumentar la superficie forestada en el país.

Por Patricia Escobar 

BUENOS AIRES (21/5/2019).- El ingeniero Jorge Bocchio, con más de 40 años de trayectoria en el sector forestal argentino, y retirándose este año de la actividad en su desempeño en el área de la Secretaria de Agricultura de la Nación, participó ayer del 5to Seminario CPIA Forestal 2019, aportando su visión a un panel para reflexionar respecto a las políticas de Estado foresto-industriales de largo plazo y las gestiones de gobierno que marcaron la historia del sistema vigente y que marcarán el “futuro posible”, desde su visión y experiencia en el área.

El seminario se llevó a cabo en la sede del CPIA (Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica), en Buenos Aires, y se transmitió por la página oficial en Facebook live. Participaron además, Claudia Peirano (AFoA), Hugo Fassola (INTA), Pedro Reyna (FAIMA), Osvaldo Vassallo (AFCP), Daniel Maradei (Consultor Privado), entre otros profesionales.

Por su experiencia y dedicación personal en estos años, Bocchio fue convocado para reflexionar respecto a lo que puede esperar en el largo plazo de la actividad. El ingeniero consideró que el sistema de promoción forestal argentino está inmerso entre lo deseable y lo posible, desde la puesta en vigencia de la operatoria. En esa línea, disertó sobre los escenarios y desafíos para aumentar la superficie forestada en el país, en el marco de los planes y compromisos vigentes con el Acuerdo de París y la Agenda 2030, en la que se proponen como meta incrementar de 1,3 millones de hectáreas a lograr 2 millones de hectáreas forestadas.

“Desde mi visión, hay dos maneras de mirar el sistema de promoción de la prórrogada ley 25.080. Está el “futurable”, que sería el futuro deseable, y es lo que todos pretendemos. Pero también está el “futurible”, que es el futuro posible. Y cuanta más pequeña sea la distancia entre ambos, en mejores condiciones estaremos”, fundamentó en su práctica teoría al inicio de su charla.

“Si hablamos del futuro posible, respecto a los objetivos que nos planteamos, cabe preguntarse si realmente son alcanzables en los plazos propuestos. Hace más de 50 años que en el país estamos promocionando la actividad forestal, y el resultado aún no se dio en el futuro deseable. Sin querer ser pesimista, creo que en 10 años más estaremos en las mismas condiciones”, dijo.

“Es raro esto, pero hace 50 años que estamos promocionando en el país la forestación, sin avanzar. ¿Porqué no avanzamos cuando otros países vecinos lo han logrado, nos han superado, y nosotros no logramos avanzar?”, se preguntó el profesional.

“Y es rarísimo lo que pasa en el sector forestal argentino. Si vemos la primera promoción forestal y vemos la última ley sancionada y prorrogada, es solo una mejora de todos los sistemas anteriores, y se ha prorrogado. Tomó lo mejor de todo esta experiencia adquirida en el sistema y ha continuado, con una vigencia por 10 años más”. “Incluso, la prórroga de la nueva ley que tiene pocos meses, fue lograda por consenso por todo el sector forestal, fue aprobada en el Congreso Nacional por consenso , cuando estamos en un país en que todos los días uno lee el diario y en todo hay pelea, está la “grieta”. Sin embargo, en la ley de promoción forestal todos se pusieron de acuerdo. Aún así, no se planta”, remarcó.

Analizando los motivos, Bocchio sostuvo que una respuesta puede ser que se deba a que una vez que se logra la aprobación de la Ley “pareciera que todos se olvidan del sistema de promoción. Por otro lado, si no tiene financiamiento, la operatoria no funciona. Y esto se profundiza cada años, cuando vemos la Ley de Presupuesto del Ejercicio Anual del Ejecutivo, donde los montos destinados a la promoción forestal son cada vez menores”.

Por otro lado, todo esto ha llevado a instrumentar partidas extrapresupuestarias a través del Fondo del Seguro Verde.

“No sé de quién fue la idea, pero realmente lo felicito y me parece brillante. Con el Fondo de Seguro Verde se buscó un financiamiento diferente, despegándose de las leyes de presupuesto y permitiendo que se pueda llegar a pagar los planes forestales”, sostuvo el profesional.

De igual forma, en este contexto, si se colocara del lado del productor, Bocchio admitió que dudaría en invertir en forestación. “Me generaría lógicas dudas, porque tengo que cobrar una plata que no aparece, o me piden un montón de trámites. Además, todos hablan del potencial de la forestación, pero en la práctica se olvidan. Hemos tardado muchos, pero muchos años en aprobar un  Ordenamiento Territorial, situación que frenó casi todos los planes o por lo menos provocó retracciones importantes”, explicó.

En un contexto de problemas financieros y de problemas de trámites, en este momento el productor forestal depende del Seguro Verde. “Se suma aquí un riesgo, porque el Seguro Verde es voluntario, y dependen de pocas personas que no están relacionadas en forma directa a la forestación, como la Superintendencia de Seguros o las compañías aseguradoras. Es decir que hoy están, pero mañana no sabemos”, agregó Bocchio.

Es una realidad entonces de que hay un problema de inseguridad respecto al futuro de la ley de promoción forestal para quien va dirigida la operatoria, ya que tiene tantos inconvenientes que no resulta atractiva para desarrollar la actividad.

En esa línea, Bocchio reflexionó sobre cómo se plantean desde el Estado Nacional y el Sector Forestal lograr plantar 130 mil hectáreas por año en las actuales condiciones de la operatoria. “Tenemos en el país un ritmo de plantación real de 40 mil hectáreas por año. Y esto hay que agradecer, porque los únicos que plantan son los que están vinculados en forma directa con la actividad forestal. Pero si seguimos de la misma manera, no se logrará llegar a las 2 millones de hectáreas de crecimiento de superficies forestadas al 2030. Si las condiciones actuales no cambian para todos aquellos productores que plantaron y quieren plantar, el resultado no será diferente al actual”, advirtió.

Recomendó seguir con ejemplos como el instrumento del Seguro Verde, la Ley de promoción forestal estará vigente por 10 años.

En cuanto al futuro posible, pronostico en 10 años prorrogar nuevamente la operatoria porque “las provincias piden el sistema, como las de la Mesopotamia o Patagonia, que apoyan y quieren el régimen. Al resto de las provincias, en la que las divido en dos categorías, por un lado las que no son forestales pero podrían aprovechar la promoción; y por otro, las que no tienen oposición al régimen. Le da igual. Entonces vamos a volver a prorrogar la ley por consenso, por unanimidad  y seguiremos plantando 40 mil hectáreas por año si no hacemos lo “otras cosas” que hacen la gran diferencia para alcanzar lo deseable”, consideró Bocchio.

En conclusión, en un intento de cerrar con optimismo su mensaje, dijo que “de seguir en el ritmo actual y suponiendo con las mejores condiciones de financiamiento, no se podrá estabilizar en un ritmo importante  de plantación hasta dentro de 3 o 4 años. Revertir esto demandará que como sector se logre mantener rapidez en los trámites,  agilidad en los pagos y estabilidad en el financiamiento de la operatoria. Soy optimista que esto puede lograrse”, apostó finalmente Bocchio.

Jorge Bocchio en la historia forestal

Se recibió de Ingeniero Agrónomo en 1976 Universidad de Morón.

En 1977 se convertía en Jefe de Trabajos Prácticos de la Cátedra de Microbiología Agrícola de Facultad de Agronomía de la Universidad de Morón. Más tarde, ese año ingresó como Becario, en el Departamento de Investigaciones Forestales (IFONA) para abordar el “Proyecto de Ley de Semillas Forestales”.

En 1979 fue nombrado como Inspector Forestal en el Departamento Forestación (IFONA).

Unos años más tarde en 1984, asume como Responsable del Sector de Inspecciones Técnicas del Departamento de Forestación, IFONA.

En 1989 asume como responsable del Sector de Promoción Forestal de la Dirección de Economía, Promoción y Planificación Forestal (IFONA).

Desde 1992 hasta 1995 se desempeñó como Coordinador del Área de Promoción Forestal Crédito Fiscal Ley 21.695

Entre 1995 y 2004 fue el Responsable del Área de Liquidaciones y Cómputos  de la Dirección de Producción Forestal, Secretaria de Agricultura, Pesca y Alimentos.

Entre 2004 y 2006 fue nombrado como Responsable del Área de Planes Medianos y Grandes de la Dirección de Producción Forestal de la Secretaria de Agricultura, Pesca y Alimentos.

Desde 2008 a la fecha es el coordinador de Estadísticas Promoción de la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto-industrial de la Secretaria de Gobierno de Agroindustria.

 

 

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